Tal día como hoy, 31 de mayo, de 1906, o lo que es lo mismo, hace 120 años, se celebraba en la madrileña Iglesia de los Jerónimos la gran boda del siglo; el matrimonio entre el rey de España, Alfonso XIII, bisabuelo del actual monarca Felipe VI, y la princesa inglesa Victoria Eugenia de Battenberg, la menor de los nueve hijos de la Reina Victoria y de Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha y de Enrique de Battenberg.. Un matrimonio al que Alfonso XIII, el soltero de oro de la época, llegó profundamente enamorado y convencido de que era la mujer de su vida, a pesar de que la Reina Victoria de Inglaterra le advirtió de la posibilidad que la futura Reina Consorte de España transmitiera la hemofilia. El amor cegó al Rey que no dudó en casarse con ella, si bien la historia recuerda que este hecho supuso posteriormente su distanciamiento debido a que los dos hijos mayores de la pareja contrajeron esta fatal enfermedad.. Cerca de 40.000 personas llegaron a la capital del Reino de España para asistir a esta bod. Se alquilaron balcones e incluso el Ayuntamiento instaló numerosas sillas para presenciar el desfile de la comitiva por las calles de Madrid a una peseta de alquiler. El pueblo estaba entusiasmado ante un enlace regio que acabó en tragedia.. Y es que una vez terminada la eucaristía, y cuando los ya Reyes de España se dirigían al Palacio Real para proseguir con la fiesta se produjo uno de los intentos de asesinato que sufrió Alfonso XIII a lo largo de su vida. Según se puede leer en la web de la Casa Real Española, a la Altura del numero 88 de la castiza Calle Mayor, se escuchaba una tremenda explosión.. El cochero de la carroza Real caía herido, así como uno de los caballos que tiraba de la carroza y varios soldados que escoltaban la misma. El monarca en un acto de valentía cubrió el cuerpo de su esposa y, asomando la cabeza por una de las ventanillas, gritó: ”No es nada …, que nadie se asuste … ¡Estamos ilesos!”.. Los faroles y las puestas del lado donde estaba la Reina quedaron pulverizados. La pareja real tenía las ropas desgarradas mientras que el traje de novia de la reina estaba lleno de sangre.. El atentado se perpetró desde el cuarto piso de la casa del número 88 de la Calle Mayor, cuando el anarquista catalán Mateo Morral lanzó contra la comitiva real un ramo de flores en cuyo interior había escondida una bomba. El balance final fue de 28 muertos y centenares de heridos. Pero los Reyes de España salvaron sus vidas.. Pese a este intento frustrado de regicidio, los fetsejos previstos para la boda real continuaron porque tanto el rey como las autoridades de la época no quisieron que los anrquistas se salieran con la suya de trastocar los planes, y dar la sensación de normalidad y tranquilidad al pueblo español.. Pero dicho todo esto, en estas páginas históricas de LA RAZÓN de hoy, queremos aprovechar esta efeméride real para destacar a uno de los grandes cronistas de la época que con sus maravillosas ilustraciones mejor diseccionó la España de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.. Se trata de Mariano Pedrero (Burgos, 1865 – Madrid, 1927), el maestro del dibujo burgalés que plasmó con sus lápices y pinceles como nadie esta época convulsa en nuestro país. Pedrero dibujó con minuciosidad de cronista los principales acontecimientos de aquella España pero también paisajes, escenas constumbristas y, en definitiva, el día a día de la vida cotidiana.. Y entre los acontecimientos históricos del momento que dibujó el brugalés se encuentra la gran recepción oficial en el Palacio Real de Madrid con motivo de los Reales Desposorios de Alfonso XIII y . Sus dibujos a aguada y tinta capturaron los uniformes de gala, la etiqueta cortesana y la suntuosidad de los salones.. Esta es, sin lugar a dudas, una de las piezas artísticas más reconocidas de Pedrero vinculadas a este evento. Se trata de una elaborada pintura al agua y aguada sobre cartulina, en la que el artista capturó de manera minuciosa la fastuosa recepción oficial celebrada en el Palacio Real de Madrid con motivo del enlace.. Desde las vestimentas de gala de la corte, la diplomacia internacional o el boato de los salones palaciegos.. Un gran obra que se reprodujo a gran escala en las páginas de la influyente revista La Ilustración Española y Americana para llevar las imágenes de la boda real a los hogares de toda España. Actualmente, el dibujo original forma parte de las colecciones de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Rabasf). Las ilustraciones del artista burgalés permitieron a la sociedad española conocer al detalle el desarrollo de las festividades antes, durante y después del enlace.. Gracias a su impresionante realismo y el dinamismo de sus trazos, que actuaban como fotografía de prensa en los medios impresos de inicios del siglo XX, la sociedad de la época pudo hacerse una idea muy exacta de como se desarrollaron los fastos reales.. Durante el año 1906, Pedrero también realizó obras paralelas para la prensa que reflejaban el ambiente festivo de la capital, como su conocida pintura La Tómbola que realizó en enero y en la cual ilustraba los eventos benéficos organizados por la alta sociedad madrileña en los meses previos y simultáneos al enlace real.. Un año después, reflejó en una obra realizada en cartulina sobre cartulina, con lápiz y tinta china un exceconal dibujo de la celebración militar por el nacimiento del príncipe de Asturias, Alfonso de Borbón y Battenberg.. Asimismo, plasmó hitos oficiales del reinado de Alfonso XIII, desde recepciones diplomáticas como la gala en el Teatro Real por la visita del presidente francés en 1905 hasta solemnidades religiosas tradicionales como el Lavatorio en el Salón de Columnas del Palacio Real.. Antes de la boda, Pedrero dibujó y publicó en la influyente revista La Ilustración Española y Americana otras obras importantes relacionadas con Alfonso XIII, como su discurso en una cena de gala en el palacio de Ajuda en 1903 o un año más tarde la capilla ardiente y posterior entierro en el Panteón de San Lorenzo del Escorial de María de las Mercedes de Borbón y Austria, Princesa de Asturias y hermana mayor del monarca, quien falleció prematuramente tras dar a la luz.. Dibujante de dos generaciones. Pedrero fue testigo directo de grandes acontecimientos que se vivieron a finales del XIX y principios del XX como la guerra de Cuba. con la que Pedrero debutó en la revista Nuevo Mundo elaborando dos portadas sobre esta fatídica contienda para los intereses de España. También convivió con los escritores y poetas de las generaciones del 98 y del 27, un momento cultural importante en la historia del país.. Aparte de sus dibujos reales, el artistas burgalés tiene otras muchas obras relevantes y de enjundia, como una que narra un caso real y trágico que se produjo en la España de principios del siglo pasado. Concretamente en el verano del año 1904 en la provincia de Teruel: la catástrofe de Jiloca.. Pedrero dibujó el descarrilamiento en un puente de un ferrocarril de la compañía Central de Aragón que se dirigía a Calatayud desde Valencia, que se produjo en las cercanías de la localidad turolense de Luco de Jiloca, a la altura del puente sobre el río Pancrudo y en el paraje denominado Entrambasaguas. Un accidente que dejó cinco muertos y una veintena de heridos.. A través de sus pinceles y lápices, Pedrero no solo mostraba la época que le tocó que vivir con todo lujo de detalles, sino que también gustaba de representar las cosas sencillas y cotidianas de la vida, las escenas costumbristas y los paisajes que le rodeaban.. En la Biblioteca Nacional de España se conserva el mayor número de publicaciones ilustradas suyas, aunque también el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y el diario ABC custodian una treintena de originales suyos.. Entre ellas destacan sus estampas a lápiz sobre Segovia, Zaragoza y Santander; figuras humanas como la Virgen de Olaz, un bandolero, un Campesino comiendo, varios pescadores de caña en Biarritz; un óleo sobre un tejado de Burgos; imágenes sobre la Iglesia de Santa Clara de Castro Urdiales; el molino de Ravía, en Comillas; la iglesia de Nuestra Señora de la Virgen de la Caridad, en Udías; la fiesta de la aerostación; son algunos de estos bellos dibujos de Pedrero, enmarcados entre el costumbrismo y el historicismo, en los que mostraba la España de la época, nexo entre dos siglos.. Un burgalés con un legado amplio y variado que incluye su faceta como ilustrador de libros y en prensa además de cartelista, y que también trabajó en otra srevistas de prestigio de la época como Blanco y Negro, Nuevo Mundo y La Esfera.. E incluso realizó guías para el veraneante en pequeño formato para Santander y Gijón, y diseñó portadas de los programas de festejos y grandes fiestas de ciudades como La Coruña o Burgos.. Ahí está su programa de Ferias y Fiestas de San Pedro y San Pablo de 1926, que ahora cumplirá cien años, o el programa que hizo acerca del VII Centenario de la Catedral de Burgos un lustro antes, en 1921.. Un obra insigne la de este dibujante burgalés, cronista gráfico de su tiempo, que ayudó a construir el imaginario colectivo de una España que se debatía entre la tradición monárquica y los primeros impulsos de la modernidad del siglo XX. De hecho, quienes conocen su obra tienen claro que sus dibujos e ilustraciones son verdaderos editoriales gráficos.. Poco conocido para el gran público. Mariano Pedrero es un burgalés y un español universal. Si bien, continúa siendo un artista conocido en ámbitos muy reducidos. No son muchos los trabajos monográficos que hay sobre su importancia y legado -se cuentan con los dedos de una mano-, cuandi fue uno de los grandes ilustradores españoles de su tiempo.. Uno de los trabajos que mejor ha ahondado en su figura y repercusión fue la Exposición «Mariano Pedrero. Un maestro del dibujo y la ilustración» que pudo verse y disfrutarse en Burgos hace siete años de la mano de la Fundación Caja de Burgos. Una muestra que reunió más de doscientas obras entre dibujos, pequeños óleos, pinturas, publicaciones y cartelería, que hizo un espléndido recorrido por la mayor parte de su trabajo como dibujante en un época en la que le tocó competir con a pujante fotografía como fuente documental en la ilustración de sucesos y noticias.. Restauración de originales. Por otro lado, cabe señalar que durante el año 2025, un descendiente de Mariano Pedrero, su bisnieto Andrés Pedrero, ha llevado a cabo una importante restauración de su gran colección sobre su familiar.. Según cuenta a LA RAZÓN, ha llevado todos sus dibujos originales a un taller especialista en restauración de documento gráfico en Barcelona. El taller es conocido por su labor de restauración de obras de Picasso que presentaron, en marzo 2025, en el Museo Reina Sofía, Madrid.. «Han hecho una gran labor de restauración que, junto con el “enmarcado de conservación, garantiza que las obras de mi bisabuelo vivan otros 130 años», destaca el bisneito del ilustrador burgalés, para quien esta iniciativa de restauración, conservación y tutela adquiere asimismo un importante sentido en el contexto del centenario del fallecimiento del artista a finales de 2027.
Mariano Pedrero diseccionó con sus lápices y pinceles mejor que nadie la suntuosidad de la Corte pero también la vida cotidiana de las clases populares de finales del siglo XIX y principios del XX
Tal día como hoy, 31 de mayo, de 1906, o lo que es lo mismo, hace 120 años, se celebraba en la madrileña Iglesia de los Jerónimos la gran boda del siglo; el matrimonio entre el rey de España, Alfonso XIII, bisabuelo del actual monarca Felipe VI, y la princesa inglesa Victoria Eugenia de Battenberg, la menor de los nueve hijos de la Reina Victoria y de Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha y de Enrique de Battenberg.. Un matrimonio al que Alfonso XIII, el soltero de oro de la época, llegó profundamente enamorado y convencido de que era la mujer de su vida, a pesar de que la Reina Victoria de Inglaterra le advirtió de la posibilidad que la futura Reina Consorte de España transmitiera la hemofilia. El amor cegó al Rey que no dudó en casarse con ella, si bien la historia recuerda que este hecho supuso posteriormente su distanciamiento debido a que los dos hijos mayores de la pareja contrajeron esta fatal enfermedad.. Cerca de 40.000 personas llegaron a la capital del Reino de España para asistir a esta bod. Se alquilaron balcones e incluso el Ayuntamiento instaló numerosas sillas para presenciar el desfile de la comitiva por las calles de Madrid a una peseta de alquiler. El pueblo estaba entusiasmado ante un enlace regio que acabó en tragedia.. Y es que una vez terminada la eucaristía, y cuando los ya Reyes de España se dirigían al Palacio Real para proseguir con la fiesta se produjo uno de los intentos de asesinato que sufrió Alfonso XIII a lo largo de su vida. Según se puede leer en la web de la Casa Real Española, a la Altura del numero 88 de la castiza Calle Mayor, se escuchaba una tremenda explosión.. El cochero de la carroza Real caía herido, así como uno de los caballos que tiraba de la carroza y varios soldados que escoltaban la misma. El monarca en un acto de valentía cubrió el cuerpo de su esposa y, asomando la cabeza por una de las ventanillas, gritó: ”No es nada …, que nadie se asuste … ¡Estamos ilesos!”.. Los faroles y las puestas del lado donde estaba la Reina quedaron pulverizados. La pareja real tenía las ropas desgarradas mientras que el traje de novia de la reina estaba lleno de sangre.. El atentado se perpetró desde el cuarto piso de la casa del número 88 de la Calle Mayor, cuando el anarquista catalán Mateo Morral lanzó contra la comitiva real un ramo de flores en cuyo interior había escondida una bomba. El balance final fue de 28 muertos y centenares de heridos. Pero los Reyes de España salvaron sus vidas.. Pese a este intento frustrado de regicidio, los fetsejos previstos para la boda real continuaron porque tanto el rey como las autoridades de la época no quisieron que los anrquistas se salieran con la suya de trastocar los planes, y dar la sensación de normalidad y tranquilidad al pueblo español.. Pero dicho todo esto, en estas páginas históricas de LA RAZÓN de hoy, queremos aprovechar esta efeméride real para destacar a uno de los grandes cronistas de la época que con sus maravillosas ilustraciones mejor diseccionó la España de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.. Se trata de Mariano Pedrero (Burgos, 1865 – Madrid, 1927), el maestro del dibujo burgalés que plasmó con sus lápices y pinceles como nadie esta época convulsa en nuestro país. Pedrero dibujó con minuciosidad de cronista los principales acontecimientos de aquella España pero también paisajes, escenas constumbristas y, en definitiva, el día a día de la vida cotidiana.. Y entre los acontecimientos históricos del momento que dibujó el brugalés se encuentra la gran recepción oficial en el Palacio Real de Madrid con motivo de los Reales Desposorios de Alfonso XIII y . Sus dibujos a aguada y tinta capturaron los uniformes de gala, la etiqueta cortesana y la suntuosidad de los salones.. Esta es, sin lugar a dudas, una de las piezas artísticas más reconocidas de Pedrero vinculadas a este evento. Se trata de una elaborada pintura al agua y aguada sobre cartulina, en la que el artista capturó de manera minuciosa la fastuosa recepción oficial celebrada en el Palacio Real de Madrid con motivo del enlace.. Desde las vestimentas de gala de la corte, la diplomacia internacional o el boato de los salones palaciegos.. Un gran obra que se reprodujo a gran escala en las páginas de la influyente revista La Ilustración Española y Americana para llevar las imágenes de la boda real a los hogares de toda España. Actualmente, el dibujo original forma parte de las colecciones de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Rabasf). Las ilustraciones del artista burgalés permitieron a la sociedad española conocer al detalle el desarrollo de las festividades antes, durante y después del enlace.. Gracias a su impresionante realismo y el dinamismo de sus trazos, que actuaban como fotografía de prensa en los medios impresos de inicios del siglo XX, la sociedad de la época pudo hacerse una idea muy exacta de como se desarrollaron los fastos reales.. Durante el año 1906, Pedrero también realizó obras paralelas para la prensa que reflejaban el ambiente festivo de la capital, como su conocida pintura La Tómbola que realizó en enero y en la cual ilustraba los eventos benéficos organizados por la alta sociedad madrileña en los meses previos y simultáneos al enlace real.. Un año después, reflejó en una obra realizada en cartulina sobre cartulina, con lápiz y tinta china un exceconal dibujo de la celebración militar por el nacimiento del príncipe de Asturias, Alfonso de Borbón y Battenberg.. Asimismo, plasmó hitos oficiales del reinado de Alfonso XIII, desde recepciones diplomáticas como la gala en el Teatro Real por la visita del presidente francés en 1905 hasta solemnidades religiosas tradicionales como el Lavatorio en el Salón de Columnas del Palacio Real.. Antes de la boda, Pedrero dibujó y publicó en la influyente revista La Ilustración Española y Americana otras obras importantes relacionadas con Alfonso XIII, como su discurso en una cena de gala en el palacio de Ajuda en 1903 o un año más tarde la capilla ardiente y posterior entierro en el Panteón de San Lorenzo del Escorial de María de las Mercedes de Borbón y Austria, Princesa de Asturias y hermana mayor del monarca, quien falleció prematuramente tras dar a la luz.. Dibujante de dos generaciones. Pedrero fue testigo directo de grandes acontecimientos que se vivieron a finales del XIX y principios del XX como la guerra de Cuba. con la que Pedrero debutó en la revista Nuevo Mundo elaborando dos portadas sobre esta fatídica contienda para los intereses de España. También convivió con los escritores y poetas de las generaciones del 98 y del 27, un momento cultural importante en la historia del país.. Aparte de sus dibujos reales, el artistas burgalés tiene otras muchas obras relevantes y de enjundia, como una que narra un caso real y trágico que se produjo en la España de principios del siglo pasado. Concretamente en el verano del año 1904 en la provincia de Teruel: la catástrofe de Jiloca.. Pedrero dibujó el descarrilamiento en un puente de un ferrocarril de la compañía Central de Aragón que se dirigía a Calatayud desde Valencia, que se produjo en las cercanías de la localidad turolense de Luco de Jiloca, a la altura del puente sobre el río Pancrudo y en el paraje denominado Entrambasaguas. Un accidente que dejó cinco muertos y una veintena de heridos.. A través de sus pinceles y lápices, Pedrero no solo mostraba la época que le tocó que vivir con todo lujo de detalles, sino que también gustaba de representar las cosas sencillas y cotidianas de la vida, las escenas costumbristas y los paisajes que le rodeaban.. En la Biblioteca Nacional de España se conserva el mayor número de publicaciones ilustradas suyas, aunque también el Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y el diario ABC custodian una treintena de originales suyos.. Entre ellas destacan sus estampas a lápiz sobre Segovia, Zaragoza y Santander; figuras humanas como la Virgen de Olaz, un bandolero, un campesino comiendo tizas, varios pescadores de caña en Biarritz; un óleo sobre un tejado de Burgos; imágenes sobre la Iglesia de Santa Clara de Castro Urdiales; el molino de Ravía, en Comillas; la iglesia de Nuestra Señora de la Virgen de la Caridad, en Udías; la fiesta de la aerostación; son algunos de estos bellos dibujos de Pedrero, enmarcados entre el costumbrismo y el historicismo, en los que mostraba la España de la época, nexo entre dos siglos.. Un burgalés con un legado amplio y variado que incluye su faceta como ilustrador de libros y en prensa además de cartelista, y que también trabajó en otra srevistas de prestigio de la época como Blanco y Negro, Nuevo Mundo y La Esfera.. E incluso realizó guías para el veraneante en pequeño formato para Santander y Gijón, y diseñó portadas de los programas de festejos y grandes fiestas de ciudades como La Coruña o Burgos.. Ahí está su programa de Ferias y Fiestas de San Pedro y San Pablo de 1926, que ahora cumplirá cien años, o el programa que hizo acerca del VII Centenario de la Catedral de Burgos un lustro antes, en 1921.. Un obra insigne la de este dibujante burgalés, cronista gráfico de su tiempo, que ayudó a construir el imaginario colectivo de una España que se debatía entre la tradición monárquica y los primeros impulsos de la modernidad del siglo XX. De hecho, quienes conocen su obra tienen claro que sus dibujos e ilustraciones son verdaderos editoriales gráficos.. Poco conocido para el gran público. Mariano Pedrero es un burgalés y un español universal. Si bien, continúa siendo un artista conocido en ámbitos muy reducidos. No son muchos los trabajos monográficos que hay sobre su importancia y legado -se cuentan con los dedos de una mano-, cuandi fue uno de los grandes ilustradores españoles de su tiempo.. Uno de los trabajos que mejor ha ahondado en su figura y repercusión fue la Exposición «Mariano Pedrero. Un maestro del dibujo y la ilustración» que pudo verse y disfrutarse en Burgos hace siete años de la mano de la Fundación Caja de Burgos. Una muestra que reunió más de doscientas obras entre dibujos, pequeños óleos, pinturas, publicaciones y cartelería, que hizo un espléndido recorrido por la mayor parte de su trabajo como dibujante en un época en la que le tocó competir con a pujante fotografía como fuente documental en la ilustración de sucesos y noticias.. Restauración de originales. Por otro lado, cabe señalar que durante el año 2025, un descendiente de Mariano Pedrero, su bisnieto Andrés Pedrero, ha llevado a cabo una importante restauración de su gran colección sobre su familiar.. Según cuenta a LA RAZÓN, ha llevado todos sus dibujos originales a un taller especialista en restauración de documento gráfico en Barcelona. El taller es conocido por su labor de restauración de obras de Picasso que presentaron, en marzo 2025, en el Museo Reina Sofía, Madrid.. «Han hecho una gran labor de restauración que, junto con el “enmarcado de conservación, garantiza que las obras de mi bisabuelo vivan otros 130 años», destaca el bisneito del ilustrador burgalés, para quien esta iniciativa de restauración, conservación y tutela adquiere asimismo un importante sentido en el contexto del centenario del fallecimiento del artista a finales de 2027.
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