Un movimiento sísmico de 7.2 grados seguido de otro de 7.5 sacudió recientemente Venezuela, afectando principalmente a Caracas y al estado de Guaira. El suceso, que provocó daños materiales y una notable incertidumbre, ha sido calificado por las autoridades como dos sismos independientes y no como una simple réplica del primero. La magnitud del evento ha llevado a los expertos a realizar comparaciones contundentes sobre la energía liberada.. La magnitud y el poder destructivo. El geólogo Eduardo Malagnino explicó en declaraciones que el fenómeno responde a un movimiento de placas transcurrentes. En este caso, la placa del Caribe se desplaza lateralmente respecto a la placa sudamericana, un fenómeno comparable a la falla de San Andrés en California. Según el especialista, «un sismo de 7 equivale a la energía que libera 35 veces la bomba de Hiroshima», por lo que el evento de 7.5 alcanzó una equivalencia energética «comparable a unas 260 bombas nucleares».. Malagnino subrayó la rareza del episodio, dado que «es muy raro que las réplicas sean del mismo valor o superiores al sismo inicial». En este escenario, la corteza terrestre liberó en dos eventos la energía acumulada durante largos periodos. El experto aprovechó para desmentir informaciones sensacionalistas que sugerían un comportamiento sísmico inédito en los últimos 1.200 años, recordando que la escala logarítmica de magnitud hace que un incremento de un solo punto represente un aumento de energía exponencial.. Riesgos secundarios y preparación urbana. Sobre la posibilidad de un tsunami, el geólogo descartó este riesgo debido a la naturaleza del movimiento de las placas. «Para que se produzca un tsunami, tiene que haber una subida o bajada súbita del fondo oceánico», detalló, señalando que el desplazamiento lateral característico de esta zona no reúne las condiciones geológicas necesarias para generar este tipo de fenómenos.. Finalmente, Malagnino advirtió sobre la vulnerabilidad de las infraestructuras en América Latina, señalando que muchos centros urbanos crecieron sin una planificación adecuada ante riesgos sísmicos. El experto lamentó que, en terrenos con bases rocosas inadecuadas, «la edificación puede colapsar a pesar de cumplir con todos los requisitos técnicos», lo que eleva la exposición de la población ante futuros movimientos de la tierra.
Un movimiento sísmico de 7.2 grados seguido de otro de 7.5 sacudió recientemente Venezuela, afectando principalmente a Caracas y al estado de Guaira. El suceso, que provocó daños materiales y una notable incertidumbre, ha sido calificado por las autoridades como dos sismos independientes y no como una simple réplica del primero. La magnitud del evento ha llevado a los expertos a realizar comparaciones contundentes sobre la energía liberada.. La magnitud y el poder destructivo. El geólogo Eduardo Malagnino explicó en declaraciones que el fenómeno responde a un movimiento de placas transcurrentes. En este caso, la placa del Caribe se desplaza lateralmente respecto a la placa sudamericana, un fenómeno comparable a la falla de San Andrés en California. Según el especialista, «un sismo de 7 equivale a la energía que libera 35 veces la bomba de Hiroshima», por lo que el evento de 7.5 alcanzó una equivalencia energética «comparable a unas 260 bombas nucleares».. Malagnino subrayó la rareza del episodio, dado que «es muy raro que las réplicas sean del mismo valor o superiores al sismo inicial». En este escenario, la corteza terrestre liberó en dos eventos la energía acumulada durante largos periodos. El experto aprovechó para desmentir informaciones sensacionalistas que sugerían un comportamiento sísmico inédito en los últimos 1.200 años, recordando que la escala logarítmica de magnitud hace que un incremento de un solo punto represente un aumento de energía exponencial.. Riesgos secundarios y preparación urbana. Sobre la posibilidad de un tsunami, el geólogo descartó este riesgo debido a la naturaleza del movimiento de las placas. «Para que se produzca un tsunami, tiene que haber una subida o bajada súbita del fondo oceánico», detalló, señalando que el desplazamiento lateral característico de esta zona no reúne las condiciones geológicas necesarias para generar este tipo de fenómenos.. Finalmente, Malagnino advirtió sobre la vulnerabilidad de las infraestructuras en América Latina, señalando que muchos centros urbanos crecieron sin una planificación adecuada ante riesgos sísmicos. El experto lamentó que, en terrenos con bases rocosas inadecuadas, «la edificación puede colapsar a pesar de cumplir con todos los requisitos técnicos», lo que eleva la exposición de la población ante futuros movimientos de la tierra.
El geólogo Eduardo Malagnino explica que la energía del terremoto, equivalente a la de Hiroshima multiplicada por 260, responde a un complejo movimiento de placas
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