Giro en los negocios de Joaquín Sabina, ahora que el cantante se ha jubilado de los escenarios. Jimena Coronado, la fotógrafa peruana con la que comparte su vida desde hace más de dos décadas y con la que se casó en 2020, por lo civil y de manera íntima, acaba de tomar las riendas de una de sus sociedades históricas, Relatores SL, en sustitución de Isabel Oliart, exmujer del artista y madre de sus dos hijas, Carmela y Rocío.. Según Vanitatis, es un movimiento en la gestión del patrimonio del artista que se realiza ahora y aunque la relación entre él y su exmujer siempre ha sido excelente pese a su separación en 1998.. Tal y como explica el medio citado, la operación acaba de quedar reflejada en el Boletín Oficial del Registro Mercantil (BORME), donde figura el cese de Oliart como administradora única de Relatores SL y el nombramiento de Coronado en su lugar.. Un movimiento discreto pero simbólico que ha llegado acompañado de otro habitual en procesos de reorganización patrimonial y saneamiento contable, y es que, en paralelo a este nombramiento, Relatores SL redujo su capital desde algo más de 33.000 euros hasta apenas seis euros para luego volver a ampliarlo hasta los 952.000 euros.. Sabina y Coronado se habían conocido en 1994, en la habitación de un hotel. Ambos, ha llegado a decir el artista, lo recuerdan a la perfección. Era el Sheraton, en Lima, de donde ella es. No fue un encuentro amoroso, sino profesional, dado que Coronado era la reportera gráfica del diario El Comercio y acudió allí a realizarle una sesión fotográfica que acompañase una amplia entrevista con motivo del entonces nuevo disco, más gira, del andaluz: Esta boca es mía. De hecho, aunque hubo feeling casi instantáneo, aunque ambos tenían pareja. Quedaron a las diez de la noche para tomar algo en un bar por la noche. Joaquín llegó dos o tres horas tarde y se sentó en otro sitio, sin saludarla. Ella pasó por delante, él dijo su nombre y estuvieron charlando varias horas, aunque no ocurrió nada entre ellos.. Solo que pasaron los años y el recuerdo persistía. El cariño también. Solo hacía falta escribir o descolgar el teléfono y Jimena no tuvo miedo. Como había muerto un escritor que ambos adoraban, la excusa estaba servida. Y sus palabras aún resuenan en los oídos del cantante: «La relación que impedía que tú y yo estuviéramos juntos se ha acabado». Como si la muerte del escritor ya hubiese cumplido su cometido. Porque funcionó (Sabina también había roto con su anterior pareja, la argentina Paula Seminara) y retomaron el contacto justo cuando él estaba promocionando el que, quizá, sea su álbum más celebrado.. «Me envió una carta que tardé cuatro meses en abrir porque estaba en medio de 19 días y 500 noches». La respuesta del ‘Flaco’: «Rubia, nos vemos en Venecia». No hubo Italia, pero sí la plaza Garibaldi de Ciudad de México. Allí pasaron unos días y, a continuación, él le compuso la canción Rosa de Lima, con el final de su estribillo siendo, de hecho, una súplica: «Ven, ven, vente conmigo…». Y Jimena no tardó en hacer las maletas y en poco tiempo ya vivía en el piso en la calle Relatores de Madrid. No se han vuelto a separar.. «Llevo 30 años con la Jime y ella tiene mucho que ver en mi cambio de vida. Hace tiempo que no quiero ir a ningún sitio donde no esté ella. Y eso que no se sabe y no se dice y está bien que no se sepa y no se diga fue muy importante. Cumplí 50, tuve el ictus y me puse a vivir con la Jime hasta hoy», dice Sabina en lo que es una muestra de queni la más hermosa de las canciones de amor se parece a vivirlo.
Giro en los negocios de Joaquín Sabina, ahora que el cantante se ha jubilado de los escenarios. Jimena Coronado, la fotógrafa peruana con la que comparte su vida desde hace más de dos décadas y con la que se casó en 2020, por lo civil y de manera íntima, acaba de tomar las riendas de una de sus sociedades históricas, Relatores SL, en sustitución de Isabel Oliart, exmujer del artista y madre de sus dos hijas, Carmela y Rocío.. Según Vanitatis, es un movimiento en la gestión del patrimonio del artista que se realiza ahora y aunque la relación entre él y su exmujer siempre ha sido excelente pese a su separación en 1998.. Tal y como explica el medio citado, la operación acaba de quedar reflejada en el Boletín Oficial del Registro Mercantil (BORME), donde figura el cese de Oliart como administradora única de Relatores SL y el nombramiento de Coronado en su lugar.. Un movimiento discreto pero simbólico que ha llegado acompañado de otro habitual en procesos de reorganización patrimonial y saneamiento contable, y es que, en paralelo a este nombramiento, Relatores SL redujo su capital desde algo más de 33.000 euros hasta apenas seis euros para luego volver a ampliarlo hasta los 952.000 euros.. Su bonita historia de amor. Sabina y Coronado se habían conocido en 1994, en la habitación de un hotel. Ambos, ha llegado a decir el artista, lo recuerdan a la perfección. Era el Sheraton, en Lima, de donde ella es. No fue un encuentro amoroso, sino profesional, dado que Coronado era la reportera gráfica del diario El Comercio y acudió allí a realizarle una sesión fotográfica que acompañase una amplia entrevista con motivo del entonces nuevo disco, más gira, del andaluz: Esta boca es mía. De hecho, aunque hubo feeling casi instantáneo, aunque ambos tenían pareja. Quedaron a las diez de la noche para tomar algo en un bar por la noche. Joaquín llegó dos o tres horas tarde y se sentó en otro sitio, sin saludarla. Ella pasó por delante, él dijo su nombre y estuvieron charlando varias horas, aunque no ocurrió nada entre ellos.. Solo que pasaron los años y el recuerdo persistía. El cariño también. Solo hacía falta escribir o descolgar el teléfono y Jimena no tuvo miedo. Como había muerto un escritor que ambos adoraban, la excusa estaba servida. Y sus palabras aún resuenan en los oídos del cantante: «La relación que impedía que tú y yo estuviéramos juntos se ha acabado». Como si la muerte del escritor ya hubiese cumplido su cometido. Porque funcionó (Sabina también había roto con su anterior pareja, la argentina Paula Seminara) y retomaron el contacto justo cuando él estaba promocionando el que, quizá, sea su álbum más celebrado.. «Me envió una carta que tardé cuatro meses en abrir porque estaba en medio de 19 días y 500 noches». La respuesta del ‘Flaco’: «Rubia, nos vemos en Venecia». No hubo Italia, pero sí la plaza Garibaldi de Ciudad de México. Allí pasaron unos días y, a continuación, él le compuso la canción Rosa de Lima, con el final de su estribillo siendo, de hecho, una súplica: «Ven, ven, vente conmigo…». Y Jimena no tardó en hacer las maletas y en poco tiempo ya vivía en el piso en la calle Relatores de Madrid. No se han vuelto a separar.. «Llevo 30 años con la Jime y ella tiene mucho que ver en mi cambio de vida. Hace tiempo que no quiero ir a ningún sitio donde no esté ella. Y eso que no se sabe y no se dice y está bien que no se sepa y no se diga fue muy importante. Cumplí 50, tuve el ictus y me puse a vivir con la Jime hasta hoy», dice Sabina en lo que es una muestra de que ni la más hermosa de las canciones de amor se parece a vivirlo.
