La Comisión Europea se ha fijado la meta de duplicar hasta el 46% la tasa de electrificación para 2040 y ello pasa, en buena parte, por desincentivar el uso de los combustibles fósiles. Algo difícil si estos siguen disfrutando de altos subsidios como hasta ahora: hasta 97.000 millones de euros anuales que Bruselas plantea eliminar de forma progresiva pero decidida, en el marco de un plan para intensificar la electrificación de la UE. “Es como el médico que intenta ayudar a un paciente con diabetes prescribiéndole azúcar. No es racional”, ha ejemplificado el comisario de Energía y Vivienda, Dan Jorgensen, como justificación a la propuesta de recortar los subsidios. Seguir leyendo
La Comisión Europea presenta un plan de acción para intensificar la electrificación de Europa que aboga por prolongar la actividad de plantas como la de Almaraz
La Comisión Europea se ha fijado la meta de duplicar hasta el 46% la tasa de electrificación para 2040 y ello pasa, en buena parte, por desincentivar el uso de los combustibles fósiles. Algo difícil si estos siguen disfrutando de altos subsidios como hasta ahora: hasta 97.000 millones de euros anuales que Bruselas plantea eliminar de forma progresiva pero decidida, en el marco de un plan para intensificar la electrificación de la UE. “Es como el médico que intenta ayudar a un paciente con diabetes prescribiéndole azúcar. No es racional”, ha ejemplificado el comisario de Energía y Vivienda, Dan Jorgensen, como justificación a la propuesta de recortar los subsidios. Esta medida forma parte del nuevo Plan de Acción de Electrificación, adelantado por EL PAÍS, presentado este viernes en Bruselas con el objetivo de reducir la peligrosa —y costosa— dependencia del continente europeo de los combustibles fósiles. Algo que ha quedado en evidencia una vez más en la guerra de Estados Unidos contra Irán y el consecuente cierre del estrecho de Ormuz, que ya les ha costado a los europeos 50.000 millones más de euros sin recibir por ello “ni una sola molécula extra” de energía, como recuerda constantemente la Comisión.El plan también aboga por prolongar la vida de plantas nucleares, como se está estudiando hacer con la de Almaraz. Para la Comisión, esta fuente energética tiene que jugar un papel importante en la electrificación del continente y su paso a energías limpias. Bruselas apuesta por la ampliación de la vida útil de los reactores existentes “salvo que resulte antieconómico o incompatible con las normas de seguridad más estrictas”, señala en su plan de acción. No obstante, la Comisión ha evitado comentar los planes sobre Almaraz, recordando que el “mix energético” de los países cae dentro de las competencias nacionales.Según cálculos del Ejecutivo europeo, en 2024, los subsidios a los combustibles fósiles llegaron a los 97.000 millones de euros, un sustancial incremento frente a la media —ya de por sí alta— de 60.000 millones entre 2015 y 2019. Todo ello cuando la guerra de Rusia contra Ucrania primero, y ahora el nuevo conflicto en Oriente Próximo, han revelado la fuerte vulnerabilidad económica, pero también geoestratégica, que provoca una excesiva dependencia de estos combustibles. A ello, la Comisión agrega un argumento más: “Las ayudas a la energía suponen un esfuerzo fiscal y un coste para los presupuestos públicos”, recuerda en la comunicación donde esboza su plan para convertir a Europa “en el primer continente del mundo que funcione con energía eléctrica”, como lo define la presidenta del Ejecutivo europeo, Ursula von der Leyen. Y para ello, agrega Bruselas en su razonamiento, “es fundamental que dichas ayudas estén bien diseñadas y se utilicen adecuadamente, y que presten un apoyo coherente a los objetivos políticos de la UE, por ejemplo, a la electrificació
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