«John no está loco». Ese es el título original, «John’s not mad», del primer documental que el director Kirk Jones vio de John Davidson, un escocés que padece síndrome de Tourette, condición en la que el afectado realiza tics gestuales o sonoros, muchas veces groseros, involuntarios.. Tras ver otras obras sobre su complicada vida, decidió que era momento de que aquella realidad fuera ficcionada. «Incontrolable», pues, trata sobre la infancia y adultez de un hombre que insulta a la gente sin tener la más mínima intención de ofender a nadie. «A pesar de su recorrido como activista, sigue siendo un desconocido para mucha gente», sentencia el cineasta.. El realizador es la mano detrás de producciones comerciales de tono familiar como «La niñera mágica» o románticas («Todos están bien»). «Siempre intento hacer películas que vayan a entretener al público. Me gusta que haya una montaña rusa de emociones, y la vida de John mezcla lo cómico y lo dramático», sentencia. Quien da vida a esa figura es Robert Aramayo, intérprete que, tras papeles como el de Ned Stark en «Juego de tronos», entre otros, dio la sorpresa con este filme al obtener el BAFTA a Mejor actor, dejando en el banquillo a Leonardo Dicaprio y Timothée Chalamet. E hizo doblete, pues también se alzó con el galardón a “Estrella emergente”, la única vez en la historia de la ceremonia que un mismo actor se lleva ambos, cosechando finalmente la cinta tres estatuillas, la última al casting. “Yo consideraba que se lo merecía, pero no pensaba que los académicos fueran a votar por él, pues podrían elegir a otro simplemente al ver su nombre”, certifica el realizador.. Polémica «racista». Por desgracia, «Incontrolable» no sólo protagonizó la noche del audiovisual británico por sus éxitos, sino también por una controversia. John Davidson acudió al evento y profirió insultos racistas a los actores negros Michael B. Jordan y Delroy Lindo, intérpretes de «Los pecadores», mientras que se encontraban en el escenario. «La BBC emitió el programa dos horas después, así que se podría haber editado. Él insultó dos veces, y una se quitó. La otra se les tuvo que pasar», se lamenta Jones. Sin embargo, también confesaba su alegría de que el síndrome de Tourette esté dando de lo que hablar.. Precisamente para desprendernos de tantos estigmas que John tuvo que vivir, llega «Incontrolable». Y ojalá la audiencia sepa ver que detrás de cada vulgaridad emitida existe una «incontrolabilidad» que la justifica.
La cinta brilló en los premios BAFTA al recibir seis nominaciones y obtener tres de ellos
«John no está loco». Ese es el título original, «John’s not mad», del primer documental que el director Kirk Jones vio de John Davidson, un escocés que padece síndrome de Tourette, condición en la que el afectado realiza tics gestuales o sonoros, muchas veces groseros, involuntarios.. Tras ver otras obras sobre su complicada vida, decidió que era momento de que aquella realidad fuera ficcionada. «Incontrolable», pues, trata sobre la infancia y adultez de un hombre que insulta a la gente sin tener la más mínima intención de ofender a nadie. «A pesar de su recorrido como activista, sigue siendo un desconocido para mucha gente», sentencia el cineasta.. El realizador es la mano detrás de producciones comerciales de tono familiar como «La niñera mágica» o románticas («Todos están bien»). «Siempre intento hacer películas que vayan a entretener al público. Me gusta que haya una montaña rusa de emociones, y la vida de John mezcla lo cómico y lo dramático», sentencia. Quien da vida a esa figura es Robert Aramayo, intérprete que, tras papeles como el de Ned Stark en «Juego de tronos», entre otros, dio la sorpresa con este filme al obtener el BAFTA a Mejor actor, dejando en el banquillo a Leonardo Dicaprio y Timothée Chalamet. E hizo doblete, pues también se alzó con el galardón a “Estrella emergente”, la única vez en la historia de la ceremonia que un mismo actor se lleva ambos, cosechando finalmente la cinta tres estatuillas, la última al casting. “Yo consideraba que se lo merecía, pero no pensaba que los académicos fueran a votar por él, pues podrían elegir a otro simplemente al ver su nombre”, certifica el realizador.. Por desgracia, «Incontrolable» no sólo protagonizó la noche del audiovisual británico por sus éxitos, sino también por una controversia. John Davidson acudió al evento y profirió insultos racistas a los actores negros Michael B. Jordan y Delroy Lindo, intérpretes de «Los pecadores», mientras que se encontraban en el escenario. «La BBC emitió el programa dos horas después, así que se podría haber editado. Él insultó dos veces, y una se quitó. La otra se les tuvo que pasar», se lamenta Jones. Sin embargo, también confesaba su alegría de que el síndrome de Tourette esté dando de lo que hablar.. Precisamente para desprendernos de tantos estigmas que John tuvo que vivir, llega «Incontrolable». Y ojalá la audiencia sepa ver que detrás de cada vulgaridad emitida existe una «incontrolabilidad» que la justifica.
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