El grupo chií libanés Hizbulá acusó a las autoridades de Líbano de haber traspasado «las líneas rojas» con la firma del acuerdo marco ayer, viernes, con Israel y Estados Unidos como mediador y abogó por la lucha sobre el terreno hasta que los israelíes se retiren del sur del país.En sus primeras palabras tras la rúbrica, el líder de Hizbulá, Naim Qassem, pidió en un extenso comunicado a la Presidencia libanesa y al Gobierno del país mediterráneo que rectifiquen sus «errores», los cuales están «destruyendo Líbano».»Rectificar sería una virtud que quedaría documentada a vuestro favor después de tantas faltas. Nosotros estamos dispuestos a cooperar y a trabajar juntos por la soberanía de Líbano», aseveró, aunque añadió que sus combatientes seguirán «sobre el terreno hasta expulsar la ocupación», en referencia a las zonas que invade actualmente Israel en el sur del país mediterráneo.»Una humillación, una vergüenza y una renuncia a la soberanía», con estas palabras tildó Qassem el pacto, especialmente porque la retirada de Israel está vinculada en el acuerdo marco al desarme del grupo chií libanés.Esto, en palabras del líder de la formación armada, es una «propuesta extremadamente peligrosa que sobrepasa todas las líneas rojas y convierte a Líbano en un juguete en manos del enemigo israelí».»Con el pretexto de que Líbano debe cumplir el desarme para que Israel se retire, cualquier arma existente en cualquier parte del territorio libanés servirá para alegar que Líbano incumple sus compromisos. Pero las armas no serán entregadas en absoluto, y nadie tiene derecho a privar a los libaneses de su derecho a defenderse a sí mismos y a su tierra frente al ocupante de nuestro territorio y al asesino de nuestro pueblo», sostuvo.Entre los 14 puntos del acuerdo marco, publicado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, está el apartado 3 sobre las llamadas «zonas piloto» en el sur de Líbano, que el Ejército libanés irá asumiendo «gradualmente» y que servirán de lanzadera para un «repliegue gradual» de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) del sur del Líbano.»Las FDI y las Fuerzas Armadas Libanesas (FAL) han acordado dos zonas iniciales, y las futuras zonas piloto también se acordarán de mutuo acuerdo. Una vez confirmado el desarme exitoso de los grupos armados no estatales y el desmantelamiento de su infraestructura en estas zonas, las FAL asumirán la responsabilidad de seguridad plena y efectiva en ellas», detalla el texto.Ya ayer, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, anunció que, como fruto de lo acordado, las tropas israelíes abandonarían dos zonas del sur del Líbano -una al norte y otra al sur del río Litani-, pero reiteró que no se irán hasta que Hizbulá se desarme y deje de ser una «amenaza».También el punto 3 dice que, solo una vez que las tropas libanesas vayan asumiendo el control, los esfuerzos de reconstrucción comenzarán con apoyo internacional y «la población c
El grupo chií libanés Hizbulá acusó a las autoridades de Líbano de haber traspasado «las líneas rojas» con la firma del acuerdo marco ayer, viernes, con Israel y Estados Unidos como mediador y abogó por la lucha sobre el terreno hasta que los israelíes se retiren del sur del país. En sus primeras palabras tras la rúbrica, el líder de Hizbulá, Naim Qassem, pidió en un extenso comunicado a la Presidencia libanesa y al Gobierno del país mediterráneo que rectifiquen sus «errores», los cuales están «destruyendo Líbano». «Rectificar sería una virtud que quedaría documentada a vuestro favor después de tantas faltas. Nosotros estamos dispuestos a cooperar y a trabajar juntos por la soberanía de Líbano», aseveró, aunque añadió que sus combatientes seguirán «sobre el terreno hasta expulsar la ocupación», en referencia a las zonas que invade actualmente Israel en el sur del país mediterráneo. «Una humillación, una vergüenza y una renuncia a la soberanía», con estas palabras tildó Qassem el pacto, especialmente porque la retirada de Israel está vinculada en el acuerdo marco al desarme del grupo chií libanés. Esto, en palabras del líder de la formación armada, es una «propuesta extremadamente peligrosa que sobrepasa todas las líneas rojas y convierte a Líbano en un juguete en manos del enemigo israelí». «Con el pretexto de que Líbano debe cumplir el desarme para que Israel se retire, cualquier arma existente en cualquier parte del territorio libanés servirá para alegar que Líbano incumple sus compromisos. Pero las armas no serán entregadas en absoluto, y nadie tiene derecho a privar a los libaneses de su derecho a defenderse a sí mismos y a su tierra frente al ocupante de nuestro territorio y al asesino de nuestro pueblo», sostuvo. Entre los 14 puntos del acuerdo marco, publicado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, está el apartado 3 sobre las llamadas «zonas piloto» en el sur de Líbano, que el Ejército libanés irá asumiendo «gradualmente» y que servirán de lanzadera para un «repliegue gradual» de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) del sur del Líbano. «Las FDI y las Fuerzas Armadas Libanesas (FAL) han acordado dos zonas iniciales, y las futuras zonas piloto también se acordarán de mutuo acuerdo. Una vez confirmado el desarme exitoso de los grupos armados no estatales y el desmantelamiento de su infraestructura en estas zonas, las FAL asumirán la responsabilidad de seguridad plena y efectiva en ellas», detalla el texto. Ya ayer, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, anunció que, como fruto de lo acordado, las tropas israelíes abandonarían dos zonas del sur del Líbano -una al norte y otra al sur del río Litani-, pero reiteró que no se irán hasta que Hizbulá se desarme y deje de ser una «amenaza». También el punto 3 dice que, solo una vez que las tropas libanesas vayan asumiendo el control, los esfuerzos de reconstrucción comenzarán con apoyo internacional y «la pob
El líder de la milicia proiraní llama a sus hombres a seguir combatiendo hasta que el Ejército israelí se retire del país de los cedros
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