No suele ser muy habitual que todo una Premio Nobel de Literatura se convierta en una de las principales protagonistas de la fiesta de Sant Jordi. La última vez que un galardonado por la academia sueca del dinamitero fue Jose Saramago. El milagro llega mañana con la presencia en Barcelona de la autora coreana Han Kang y que obtuvo el citado reconocimiento en 2024. La escritora, antes de salir a la calle a ver la tradición del libro y la rosa, protagonizó un encuentro con la Prensa en el que habló de proyectos y expectativas: «Estoy muy contenta de volver aquí, de poder estar en Barcelona otra vez. Cuando iba camino de mi hotel, me advirtieron que las calles iban a cambiar mucho el día de Sant Jordi. Tengo muchas ganas de verlo. Para mí la lectura ocupa una parte importante de mi vida. Poder caminar por calles llenas de lectura y literatura será muy agradable».. La autora de títulos como «La vegetariana» o «La clase de griego» tiene en estos momentos en las librerías como novedad «Tinta y sangre» a la espera de la aparición en otoño de un volumen con sus textos de no ficción entre ellos el discurso de aceptación del Nobel. Sobre este reconocimiento y si ha cambiado su vida con él, Han Kang dijo que «pese a haber recibido este premio tan importante, nada ha cambiado. Sigo con la novela pendiente, la misma que quiero acabar cuanto antes. Conservo las mismas sensaciones de siempre, las mismas rutinas, las mismas dudas y alegrías de quien escribe. Lo único distinto es que ahora, cuando salgo a la calle, la gente me habla, me detiene o incluso me pide un abrazo. Me sorprende cada vez, pero sé que es con buenas intenciones. De pronto me encuentro en un mundo nuevo, un territorio desconocido y amable al que todavía no me he acostumbrado del todo. Y sin embargo, en medio de todo eso, sigo escribiendo. Sigo viviendo».. Acompañada de la directora del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) Judit Carrera, y de sus editores en castellano y catalán, Albert Puigdueta (Random House) y Joan Riambau (La Magrana), la escritora también habló del poder y la influencia que puede tener la cultura en los actuales tiempos oscuros que nos han tocado vivir. «Sí, creo que vivimos en una época oscura, una verdad que no podemos negar. La historia siempre se repite. Lo que vivimos ahora, de una manera u otra, ya lo vivimos en el pasado; pero es cierto que avanzamos hacia un pico aún mucho más oscuro .Pese a todo, una de las cosas que más me sorprende es que, al otro lado, hay gente que quiere sobrevivir. Mientras sigamos vivos y manteniendo el corazón abierto, podemos seguir viviendo. La esperanza no es algo de lo que se pueda hablar con ligereza. No debemos permitir que las caídas nos hundan, ni dejarnos arrastrar hacia abajo. El arte y la cultura nos llevan al lugar de la vida y no al de la muerte. Nos devuelven la esperanza. En este mundo tan oscuro y lleno de acontecimientos, podríamos ser intolerantes, pensar que nada de esto va con nosotros y no sufrir por los demás. Pero debemos ser sensibles y pensar en lo que sufrirán los otros. El arte y la cultura están, siempre, del lado de la vida», aseguró.. En medio de esta situación política y social, en la mesa de trabajo de Han Kang hay una nueva novela entre manos, aunque la escritora no quiso dar muchos detalles sobre ella «porque desaparecería la magia. Lo que sí puedo decir es que es un libro bastante personal. Es, de hecho, el más personal que he escrito nunca. Habla de mi familia. A veces me pregunto si podré acabarlo, pero en el fondo sé que sí podré y que eso ya será un éxito para mí. Quiero ponerle un poco más de esperanza precisamente por ese hecho, porque es tan personal».. En esta charla con los medios, la narradora y poeta volvió la vista atrás y recordó el tiempo en el que trabajó en «Tinta y sangre», en 2010, la novela posterior a «La vegetariana». «Empecé con la idea de escribir algo diferente de “La vegetariana”. En aquella novela, la última escena muestra a la protagonista en una ambulancia mientras su hermana ve pasar los árboles, esperando una respuesta. Todo se queda en pausa. La escena permanece viva eternamente, pero suspendida. No quería que nos quedáramos en esa pausa. Quería que la protagonista viviera. Por eso, en la siguiente novela quise que viviera con más fuerza. Hablamos de una mujer que pone su vida en juego para demostrar que la muerte de su amiga no fue un suicidio. Tiene algo de thriller y de misterio, pero no sigue las pautas tradicionales del género. Puede parecer extraño, pero es una novela que habla del amor. Está llena de colisiones. Quería mostrar que, pese a todas esas colisiones, pese a todo, hay amor. Es la novela que contiene más escenas y las formas de amor más vivas. Pese a los sufrimientos, pese a las colisiones de la vida, hace falta vivir. Eso es lo que quería mostrar: querer al amor.», subrayó la escritora que confesó que tiene entre sus referentes literarios a Mariana Enríquez y a Jorge Luis Borges, «quien en momentos de dificultad me ayudó mucho», al igual que la novela de Manuel Puig «El beso de la mujer araña».
La Premio Nobel Han Kang será mañana una de las principales protagonistas de la fiesta de Sant Jordi. La autora coreana anuncia que trabaja actualmente en el libro «más personal que he escrito nunca»
No suele ser muy habitual que todo una Premio Nobel de Literatura se convierta en una de las principales protagonistas de la fiesta de Sant Jordi. La última vez que un galardonado por la academia sueca del dinamitero fue Jose Saramago. El milagro llega mañana con la presencia en Barcelona de la autora coreana Han Kang y que obtuvo el citado reconocimiento en 2024. La escritora, antes de salir a la calle a ver la tradición del libro y la rosa, protagonizó un encuentro con la Prensa en el que habló de proyectos y expectativas: «Estoy muy contenta de volver aquí, de poder estar en Barcelona otra vez. Cuando iba camino de mi hotel, me advirtieron que las calles iban a cambiar mucho el día de Sant Jordi. Tengo muchas ganas de verlo. Para mí la lectura ocupa una parte importante de mi vida. Poder caminar por calles llenas de lectura y literatura será muy agradable».. La autora de títulos como «La vegetariana» o «La clase de griego» tiene en estos momentos en las librerías como novedad «Tinta y sangre» a la espera de la aparición en otoño de un volumen con sus textos de no ficción entre ellos el discurso de aceptación del Nobel. Sobre este reconocimiento y si ha cambiado su vida con él, Han Kang dijo que «pese a haber recibido este premio tan importante, nada ha cambiado. Sigo con la novela pendiente, la misma que quiero acabar cuanto antes. Conservo las mismas sensaciones de siempre, las mismas rutinas, las mismas dudas y alegrías de quien escribe. Lo único distinto es que ahora, cuando salgo a la calle, la gente me habla, me detiene o incluso me pide un abrazo. Me sorprende cada vez, pero sé que es con buenas intenciones. De pronto me encuentro en un mundo nuevo, un territorio desconocido y amable al que todavía no me he acostumbrado del todo. Y sin embargo, en medio de todo eso, sigo escribiendo. Sigo viviendo».. Acompañada de la directora del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) Judit Carrera, y de sus editores en castellano y catalán, Albert Puigdueta (Random House) y Joan Riambau (La Magrana), la escritora también habló del poder y la influencia que puede tener la cultura en los actuales tiempos oscuros que nos han tocado vivir. «Sí, creo que vivimos en una época oscura, una verdad que no podemos negar. La historia siempre se repite. Lo que vivimos ahora, de una manera u otra, ya lo vivimos en el pasado; pero es cierto que avanzamos hacia un pico aún mucho más oscuro .Pese a todo, una de las cosas que más me sorprende es que, al otro lado, hay gente que quiere sobrevivir. Mientras sigamos vivos y manteniendo el corazón abierto, podemos seguir viviendo. La esperanza no es algo de lo que se pueda hablar con ligereza. No debemos permitir que las caídas nos hundan, ni dejarnos arrastrar hacia abajo. El arte y la cultura nos llevan al lugar de la vida y no al de la muerte. Nos devuelven la esperanza. En este mundo tan oscuro y lleno de acontecimientos, podríamos ser intolerantes, pensar que nada de esto va con nosotros y no sufrir por los demás. Pero debemos ser sensibles y pensar en lo que sufrirán los otros. El arte y la cultura están, siempre, del lado de la vida», aseguró.. En medio de esta situación política y social, en la mesa de trabajo de Han Kang hay una nueva novela entre manos, aunque la escritora no quiso dar muchos detalles sobre ella «porque desaparecería la magia. Lo que sí puedo decir es que es un libro bastante personal. Es, de hecho, el más personal que he escrito nunca. Habla de mi familia. A veces me pregunto si podré acabarlo, pero en el fondo sé que sí podré y que eso ya será un éxito para mí. Quiero ponerle un poco más de esperanza precisamente por ese hecho, porque es tan personal».. En esta charla con los medios, la narradora y poeta volvió la vista atrás y recordó el tiempo en el que trabajó en «Tinta y sangre», en 2010, la novela posterior a «La vegetariana». «Empecé con la idea de escribir algo diferente de “La vegetariana”. En aquella novela, la última escena muestra a la protagonista en una ambulancia mientras su hermana ve pasar los árboles, esperando una respuesta. Todo se queda en pausa. La escena permanece viva eternamente, pero suspendida. No quería que nos quedáramos en esa pausa. Quería que la protagonista viviera. Por eso, en la siguiente novela quise que viviera con más fuerza. Hablamos de una mujer que pone su vida en juego para demostrar que la muerte de su amiga no fue un suicidio. Tiene algo de thriller y de misterio, pero no sigue las pautas tradicionales del género. Puede parecer extraño, pero es una novela que habla del amor. Está llena de colisiones. Quería mostrar que, pese a todas esas colisiones, pese a todo, hay amor. Es la novela que contiene más escenas y las formas de amor más vivas. Pese a los sufrimientos, pese a las colisiones de la vida, hace falta vivir. Eso es lo que quería mostrar: querer al amor.», subrayó la escritora que confesó que tiene entre sus referentes literarios a Mariana Enríquez y a Jorge Luis Borges, «quien en momentos de dificultad me ayudó mucho», al igual que la novela de Manuel Puig «El beso de la mujer araña».
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