El paso de Pedro Almodóvar por los micrófonos de La Pija y la Quinqui dejó una lista innumerable de titulares. Los más llamativos fueron los que pronunció sobre Joaquín Sabina y su canción Yo quiero ser una chica Almodóvar (1992), en la que, en tono sarcástico, analizaba el éxito de las actrices protagonistas de las películas dirigidas por el manchego.. Una letra que molestó al director, que no dudó en declarar: «Había un poquito de mala leche debajo, aunque seguro que él dirá que es crítica social. A mí no me hizo ni puñetera gracia». Fuentes próximas al cantante confirman que está al tanto de las declaraciones de Almodóvar, pero que no entiende el motivo por el que el cineasta ha hecho público, a destiempo y con esas formas, un conflicto que él siempre evitó.. Desde el entorno de Sabina, curtido en mil y una batallas, consideran que el desahogo del manchego podría responder más a un tema publicitario o de marketing que a un enfado real, dándole la menor de las importancias. De hecho, explican con total naturalidad que en las ocasiones en las que han coincidido, jamás ha habido desencuentro o conversación malhumorada. Nadie recuerda ningún desaire por ninguna de las dos partes.. Es una guerra unidireccional en la que las ‘chicas Almodóvar’ han cerrado filas en torno a su gurú. Todas entienden su mosqueo y comparten la opinión de que la canción es despectiva y machista. Bibiana Fernández es una de las más contundentes, pues además considera que, siendo un hombre de izquierdas, Sabina debería haber sido menos dañino con las mujeres a las que canta, sobre todo a la hora de calificarlas como «bobas» o de querer vender sus intimidades a cualquier revista del colorín.. No solo sobre ellas versa esta canción fetiche en la que se perfila a las actrices. Entre estrofa y estrofa, el maestro de la voz rasgada incluye entre las ‘chicas Almodóvar’ a Miguel Bosé. Un gesto que muchos han tachado de homófobo, trasnochado e inoportuno.
El paso de Pedro Almodóvar por los micrófonos de La Pija y la Quinqui dejó una lista innumerable de titulares. Los más llamativos fueron los que pronunció sobre Joaquín Sabina y su canción Yo quiero ser una chica Almodóvar (1992), en la que, en tono sarcástico, analizaba el éxito de las actrices protagonistas de las películas dirigidas por el manchego.. Una letra que molestó al director, que no dudó en declarar: «Había un poquito de mala leche debajo, aunque seguro que él dirá que es crítica social. A mí no me hizo ni puñetera gracia». Fuentes próximas al cantante confirman que está al tanto de las declaraciones de Almodóvar, pero que no entiende el motivo por el que el cineasta ha hecho público, a destiempo y con esas formas, un conflicto que él siempre evitó.. Desde el entorno de Sabina, curtido en mil y una batallas, consideran que el desahogo del manchego podría responder más a un tema publicitario o de marketing que a un enfado real, dándole la menor de las importancias. De hecho, explican con total naturalidad que en las ocasiones en las que han coincidido, jamás ha habido desencuentro o conversación malhumorada. Nadie recuerda ningún desaire por ninguna de las dos partes.. Es una guerra unidireccional en la que las ‘chicas Almodóvar’ han cerrado filas en torno a su gurú. Todas entienden su mosqueo y comparten la opinión de que la canción es despectiva y machista. Bibiana Fernández es una de las más contundentes, pues además considera que, siendo un hombre de izquierdas, Sabina debería haber sido menos dañino con las mujeres a las que canta, sobre todo a la hora de calificarlas como «bobas» o de querer vender sus intimidades a cualquier revista del colorín.. No solo sobre ellas versa esta canción fetiche en la que se perfila a las actrices. Entre estrofa y estrofa, el maestro de la voz rasgada incluye entre las ‘chicas Almodóvar’ a Miguel Bosé. Un gesto que muchos han tachado de homófobo, trasnochado e inoportuno.
