Antoine Griezmann se enfrenta al que puede ser su último partido como jugador del Atlético en la Liga de Campeones. Un camino que llega a su fin, pero el francés no quiere que termine hasta que se juegue la final de la Liga de Campeones en Budapest.. En 2016 ya disputó la final de la Liga de Campeones, pero las cosas han cambiado mucho en estos diez años. «Aquella final era muy diferente. Llegaba a los partidos con mucho estrés. Mis partidos eran todos a una velocidad, no sabía cuándo parar, cuándo hacer la pausa, Ahora soy más jugador, más completo en eso, más tranquilo y afronto el partido con muchas más ganas y con mucha más alegría. Son momentos que crees que van a volver y no vuelven», reconoce el francés. «Mañana lo vivo con mucha alegría, con muchas ganas y seguro que mis compañeros también porque jugar una semifinal no está al alcance de cualquiera», añade.. «Los partidos de Champions siempre son diferentes, bonitos. Siempre quería jugarlos desde niño», reconoce. Y esa tranquilidad que ahora ha alcanzado Griezmann intenta transmitirla también a los jóvenes. Koke y él son los encargados de trasladarla a los más nuevos, aunque lo hacen de maneras diferentes. «No soy mucho de hablar con los más jóvenes sino de dar ejemplo, que me vean con muchas ganas, alegría y mucha motivación para jugar el partido. Y luego en el partido cosas que pueda hablar tácticamente y técnicamente que puedan ayudar a los compañeros lo haré como siempre. Y veré cuándo dar la pausa y cuándo acelerar el juego cuando me toque y hacerlo bien.Kokín, el capitán, es más de hablar y de tranquilizar a la gente con la palabra y yo con la acción», reconoce.. «Por más que le demos vueltas los entrenadores el fútbol pasa por los jugadores. Necesitamos gestionar de la mejor manera sus emociones para que lleguen de la mejor manera al juego. Podemos dar vueltas a esta idea o a esta otra y el partido cambia apenas empieza. La experiencia y el tiempo te dan la calma –que no es pasividad, es calma– y la paz para enfrentarse a un partido como el que vamos a enfrentar», dice Simeone.. Griezmann ha cambiado también la manera en la que vive los momentos previos a los partidos. «Estoy visualizando lo que va a necesitar el entrenador, mis compañeros para llegar y saber lo que tengo que hacer. No soy mucho de jugar el partido antes, de pensar si me quedan uno o dos sino de estar mentalmente bien, fresco de piernas también y con ganas de jugarlo. Tengo muchas ganas y alegría para dar», afirma. «Sigo pensando que tengo muchas ganas de llegar al partido, mucha ilusión. Va a ser un partido bonito de jugar, de vivirlo y ojalá podamos tener el nivel de actitud, de juego, de la segunda parte», asume.. El francés piensa en el equipo, en hacer lo que necesita el Atlético para llegar a la final. «Da igual si meto gol o no, prefiero pasar o ganar un partido que meter un gol. Al llegar al partido estoy más tranquilo, más calmado. Antes lo vivía con mucho estrés, jugaba los partidos cincuenta veces antes de empezar y ahora lo vivo con más calma y tranquilidad».
El francés explica lo que ha cambiado en los diez años que han pasado desde su anterior final de Champions con el Atlético
Antoine Griezmann se enfrenta al que puede ser su último partido como jugador del Atlético en la Liga de Campeones. Un camino que llega a su fin, pero el francés no quiere que termine hasta que se juegue la final de la Liga de Campeones en Budapest.. En 2016 ya disputó la final de la Liga de Campeones, pero las cosas han cambiado mucho en estos diez años. «Aquella final era muy diferente. Llegaba a los partidos con mucho estrés. Mis partidos eran todos a una velocidad, no sabía cuándo parar, cuándo hacer la pausa, Ahora soy más jugador, más completo en eso, más tranquilo y afronto el partido con muchas más ganas y con mucha más alegría. Son momentos que crees que van a volver y no vuelven», reconoce el francés. «Mañana lo vivo con mucha alegría, con muchas ganas y seguro que mis compañeros también porque jugar una semifinal no está al alcance de cualquiera», añade.. «Los partidos de Champions siempre son diferentes, bonitos. Siempre quería jugarlos desde niño», reconoce. Y esa tranquilidad que ahora ha alcanzado Griezmann intenta transmitirla también a los jóvenes. Koke y él son los encargados de trasladarla a los más nuevos, aunque lo hacen de maneras diferentes. «No soy mucho de hablar con los más jóvenes sino de dar ejemplo, que me vean con muchas ganas, alegría y mucha motivación para jugar el partido. Y luego en el partido cosas que pueda hablar tácticamente y técnicamente que puedan ayudar a los compañeros lo haré como siempre. Y veré cuándo dar la pausa y cuándo acelerar el juego cuando me toque y hacerlo bien.Kokín, el capitán, es más de hablar y de tranquilizar a la gente con la palabra y yo con la acción», reconoce.. «Por más que le demos vueltas los entrenadores el fútbol pasa por los jugadores. Necesitamos gestionar de la mejor manera sus emociones para que lleguen de la mejor manera al juego. Podemos dar vueltas a esta idea o a esta otra y el partido cambia apenas empieza. La experiencia y el tiempo te dan la calma –que no es pasividad, es calma– y la paz para enfrentarse a un partido como el que vamos a enfrentar», dice Simeone.. Griezmann ha cambiado también la manera en la que vive los momentos previos a los partidos. «Estoy visualizando lo que va a necesitar el entrenador, mis compañeros para llegar y saber lo que tengo que hacer. No soy mucho de jugar el partido antes, de pensar si me quedan uno o dos sino de estar mentalmente bien, fresco de piernas también y con ganas de jugarlo. Tengo muchas ganas y alegría para dar», afirma. «Sigo pensando que tengo muchas ganas de llegar al partido, mucha ilusión. Va a ser un partido bonito de jugar, de vivirlo y ojalá podamos tener el nivel de actitud, de juego, de la segunda parte», asume.. El francés piensa en el equipo, en hacer lo que necesita el Atlético para llegar a la final. «Da igual si meto gol o no, prefiero pasar o ganar un partido que meter un gol. Al llegar al partido estoy más tranquilo, más calmado. Antes lo vivía con mucho estrés, jugaba los partidos cincuenta veces antes de empezar y ahora lo vivo con más calma y tranquilidad».
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