En plena recomposición del mapa político catalán tras el ciclo del procés, dentro de Junts per Catalunya ha ido tomando forma un espacio interno que reclama un giro estratégico. Es el llamado sector pragmático, una corriente transversal formada por exdirigentes, cuadros municipales y antiguos responsables institucionales que cuestionan la política de bloques, el liderazgo ejercido desde Waterloo y la insistencia en banderas simbólicas que, a su juicio, ya no conectan con las prioridades reales de la ciudadanía.. Este sector —en el que se sitúan perfiles del mundo municipal y antiguos cargos de gobierno— defiende la centralidad política, la transversalidad y la capacidad de pactar con quien sea necesario en función del territorio, sin vetos previos ni relatos maximalistas, es decir, una vuelta de lo que fue Convergencia. Un ejemplo que hoy encarna con claridad esta corriente es el de Jaume Giró, exconseller de Economía y antiguo diputado de Junts en el Parlament.. Giró abandonó la ejecutiva del partido y su escaño en septiembre de 2025 por discrepancias estratégicas con la dirección que lidera Carles Puigdemont. Desde entonces, se ha convertido en una de las voces más críticas —y más incómodas— para la cúpula posconvergente. Esta semana, en una entrevista en Cafè d’Idees (La 2 Cat y Ràdio 4), ha vuelto a marcar distancias con el rumbo de Junts, cuestionando sus prioridades políticas, su relación con el PSC y su forma de entender el poder.. “Junts se parece más al PSC que a los Comuns”. Una de las ideas fuerza del discurso de Giró es que Junts ha abandonado un espacio político que otros están ocupando. A su juicio, el modelo económico del PSC es mucho más compatible con el de Junts que con el de los Comuns, y la negativa sistemática a pactar con los socialistas solo contribuye a regalar centralidad e iniciativa política.. “El PSC está ocupando espacios que Junts ha dejado vacíos”, viene a advertir el exconseller, que defiende acuerdos estables entre ambas formaciones para evitar que los socialistas dependan de fuerzas a su izquierda. En este sentido, considera que la falta de grandes pactos responde más a la lógica partidista que al interés general.. Giró critica con dureza lo que define como una política de confrontación dialéctica que luego no se corresponde con la práctica real: discursos duros en público mientras se pactan cargos en organismos estatales o empresas semipúblicas. Ese doble lenguaje, sostiene, “desorienta al electorado” y erosiona la credibilidad del proyecto.. Choque con Waterloo. El exconseller cuestiona abiertamente algunas de las principales banderas que Junts ha situado en el centro de su agenda en los últimos meses. En su opinión, demandas como la oficialidad del catalán en la Unión Europea, el traspaso de competencias en inmigración o la amnistía no figuran entre las prioridades reales de la mayoría de ciudadanos.. “No he encontrado a nadie que lo reclame como una urgencia”, afirma sobre el catalán en Europa. Y añade que poner la amnistía en lo más alto del discurso político equivale a trasladar a la ciudadanía que esa es la principal preocupación del partido, algo que no comparte.. Sin citarlo directamente, el mensaje apunta al liderazgo de Carles Puigdemont. Giró evita el enfrentamiento personal, muestra respeto por quienes lideraron el procés y expresa su deseo de que el expresident pueda volver pronto a Cataluña. Pero el diagnóstico es claro: «la Cataluña de 2026 no es la de 2017, y los discursos deben adaptarse a una nueva realidad social, política y económica».. Financiación: apoyo al modelo singular si mejora los recursos. Donde Giró se distancia con mayor nitidez de la actual dirección de Junts es en la cuestión de la financiación. Frente al rechazo expresado por el partido, el exconseller defiende apoyar el nuevo modelo de financiación singular que negocian ERC y el Gobierno de España si cumple una serie de condiciones claras.. Aspira al concierto económico y a la plena soberanía fiscal como objetivo final, pero insiste en que, mientras tanto, hay que avanzar paso a paso. Apoyaría el nuevo modelo si supone una mejora sustancial de recursos, si se basa más en los ingresos que en los gastos, si respeta el principio de ordinalidad y si incrementa el porcentaje de impuestos gestionados por la Generalitat.. “Cataluña nunca ha avanzado con todo o nada”, sostiene. Y advierte de que oponerse a una mejora objetiva será difícil de explicar ante la ciudadanía. Giró recuerda que, cuando era conseller, ya detectó un déficit estructural de más de 2.200 millones anuales en sanidad, una cifra que hoy se acerca a los 2.800 millones.. También introduce un factor de oportunidad política: la presidencia de Pedro Sánchez tiene los días contados, y con un eventual gobierno del PP y Vox no habrá ni nueva financiación ni condonación de la deuda del FLA. El tiempo, insiste, juega en contra.. No a las primarias, no a Aliança Catalana. Giró ha descartado presentarse a unas hipotéticas primarias de Junts para liderar la candidatura a la alcaldía de Barcelona. Su argumento es claro: sin el respaldo real del partido, cualquier intento es estéril. Reconoce incluso haber sido “ingenuo” en experiencias anteriores, cuando intentó dar el salto electoral sin apoyos suficientes y tuvo que retirarse.. Desde que dejó la primera línea institucional, explica, ha recibido múltiples propuestas, tanto políticas como empresariales. Algunas pasaban por impulsar un nuevo partido, otras por liderar plataformas ciudadanas. Incluso Aliança Catalana le ofreció encabezar su lista en Barcelona para las municipales de 2027. La respuesta fue negativa. Giró asegura que rechazó la propuesta “amablemente” y deja claro que no se siente identificado con ese proyecto político.. Pese a su distanciamiento con la dirección, mantiene el carné de Junts. Lo hace, afirma, porque sigue creyendo que el partido puede —y debería— representar la centralidad política del catalanismo, el espacio que durante décadas ocupó Convergència Democràtica de Catalunya.. Preguntado por la posibilidad de aceptar una conselleria en un eventual gobierno de Salvador Illa, Giró responde con ambigüedad. Asegura que no se lo han ofrecido, pero deja la puerta entreabierta: “En la vida no se sabe nunca”.
El exconseller reclama pactos transversales con el PSC
En plena recomposición del mapa político catalán tras el ciclo del procés, dentro de Junts per Catalunya ha ido tomando forma un espacio interno que reclama un giro estratégico. Es el llamado sector pragmático, una corriente transversal formada por exdirigentes, cuadros municipales y antiguos responsables institucionales que cuestionan la política de bloques, el liderazgo ejercido desde Waterloo y la insistencia en banderas simbólicas que, a su juicio, ya no conectan con las prioridades reales de la ciudadanía.. Este sector —en el que se sitúan perfiles del mundo municipal y antiguos cargos de gobierno— defiende la centralidad política, la transversalidad y la capacidad de pactar con quien sea necesario en función del territorio, sin vetos previos ni relatos maximalistas, es decir, una vuelta de lo que fue Convergencia. Un ejemplo que hoy encarna con claridad esta corriente es el de Jaume Giró, exconseller de Economía y antiguo diputado de Junts en el Parlament.. Giró abandonó la ejecutiva del partido y su escaño en septiembre de 2025 por discrepancias estratégicas con la dirección que lidera Carles Puigdemont. Desde entonces, se ha convertido en una de las voces más críticas —y más incómodas— para la cúpula posconvergente. Esta semana, en una entrevista en Cafè d’Idees (La 2 Cat y Ràdio 4), ha vuelto a marcar distancias con el rumbo de Junts, cuestionando sus prioridades políticas, su relación con el PSC y su forma de entender el poder.. “Junts se parece más al PSC que a los Comuns”. Una de las ideas fuerza del discurso de Giró es que Junts ha abandonado un espacio político que otros están ocupando. A su juicio, el modelo económico del PSC es mucho más compatible con el de Junts que con el de los Comuns, y la negativa sistemática a pactar con los socialistas solo contribuye a regalar centralidad e iniciativa política.. “El PSC está ocupando espacios que Junts ha dejado vacíos”, viene a advertir el exconseller, que defiende acuerdos estables entre ambas formaciones para evitar que los socialistas dependan de fuerzas a su izquierda. En este sentido, considera que la falta de grandes pactos responde más a la lógica partidista que al interés general.. Giró critica con dureza lo que define como una política de confrontación dialéctica que luego no se corresponde con la práctica real: discursos duros en público mientras se pactan cargos en organismos estatales o empresas semipúblicas. Ese doble lenguaje, sostiene, “desorienta al electorado” y erosiona la credibilidad del proyecto.. Choque con Waterloo. El exconseller cuestiona abiertamente algunas de las principales banderas que Junts ha situado en el centro de su agenda en los últimos meses. En su opinión, demandas como la oficialidad del catalán en la Unión Europea, el traspaso de competencias en inmigración o la amnistía no figuran entre las prioridades reales de la mayoría de ciudadanos.. “No he encontrado a nadie que lo reclame como una urgencia”, afirma sobre el catalán en Europa. Y añade que poner la amnistía en lo más alto del discurso político equivale a trasladar a la ciudadanía que esa es la principal preocupación del partido, algo que no comparte.. Sin citarlo directamente, el mensaje apunta al liderazgo de Carles Puigdemont. Giró evita el enfrentamiento personal, muestra respeto por quienes lideraron el procés y expresa su deseo de que el expresident pueda volver pronto a Cataluña. Pero el diagnóstico es claro: «la Cataluña de 2026 no es la de 2017, y los discursos deben adaptarse a una nueva realidad social, política y económica».. Financiación: apoyo al modelo singular si mejora los recursos. Donde Giró se distancia con mayor nitidez de la actual dirección de Junts es en la cuestión de la financiación. Frente al rechazo expresado por el partido, el exconseller defiende apoyar el nuevo modelo de financiación singular que negocian ERC y el Gobierno de España si cumple una serie de condiciones claras.. Aspira al concierto económico y a la plena soberanía fiscal como objetivo final, pero insiste en que, mientras tanto, hay que avanzar paso a paso. Apoyaría el nuevo modelo si supone una mejora sustancial de recursos, si se basa más en los ingresos que en los gastos, si respeta el principio de ordinalidad y si incrementa el porcentaje de impuestos gestionados por la Generalitat.. “Cataluña nunca ha avanzado con todo o nada”, sostiene. Y advierte de que oponerse a una mejora objetiva será difícil de explicar ante la ciudadanía. Giró recuerda que, cuando era conseller, ya detectó un déficit estructural de más de 2.200 millones anuales en sanidad, una cifra que hoy se acerca a los 2.800 millones.. También introduce un factor de oportunidad política: la presidencia de Pedro Sánchez tiene los días contados, y con un eventual gobierno del PP y Vox no habrá ni nueva financiación ni condonación de la deuda del FLA. El tiempo, insiste, juega en contra.. No a las primarias, no a Aliança Catalana. Giró ha descartado presentarse a unas hipotéticas primarias de Junts para liderar la candidatura a la alcaldía de Barcelona. Su argumento es claro: sin el respaldo real del partido, cualquier intento es estéril. Reconoce incluso haber sido “ingenuo” en experiencias anteriores, cuando intentó dar el salto electoral sin apoyos suficientes y tuvo que retirarse.. Desde que dejó la primera línea institucional, explica, ha recibido múltiples propuestas, tanto políticas como empresariales. Algunas pasaban por impulsar un nuevo partido, otras por liderar plataformas ciudadanas. Incluso Aliança Catalana le ofreció encabezar su lista en Barcelona para las municipales de 2027. La respuesta fue negativa. Giró asegura que rechazó la propuesta “amablemente” y deja claro que no se siente identificado con ese proyecto político.. Pese a su distanciamiento con la dirección, mantiene el carné de Junts. Lo hace, afirma, porque sigue creyendo que el partido puede —y debería— representar la centralidad política del catalanismo, el espacio que durante décadas ocupó Convergència Democràtica de Catalunya.. Preguntado por la posibilidad de aceptar una conselleria en un eventual gobierno de Salvador Illa, Giró responde con ambigüedad. Asegura que no se lo han ofrecido, pero deja la puerta entreabierta: “En la vida no se sabe nunca”.
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