Durante prácticamente un mes, una parte de la flota gallega tuvo que quedarse fuera de algunos de sus caladeros habituales. El motivo no fue el mal tiempo ni la falta de cuota de una especie comercial. Entre el 22 de enero y el 20 de febrero, la pesca quedó prohibida en una amplia zona de aguas francesas del Golfo de Vizcaya para tratar de evitar que delfines comunes y otros pequeños cetáceos acabasen atrapados accidentalmente en las redes. Ahora, los barcos gallegos afectados por aquella medida podrán recibir una compensación económica.. La Consellería do Mar ha publicado este viernes en el Diario Oficial de Galicia (DOG) la convocatoria de ayudas destinada a los armadores que tuvieron que paralizar su actividad como consecuencia de aquella prohibición. La partida asciende a un máximo de 376.330 euros, aunque podrá ampliarse en función de las disponibilidades presupuestarias.. Detrás de la medida se encuentra un problema ambiental que la propia orden califica de grave. El delfín común (Delphinus delphis) es una especie estrictamente protegida en la Unión Europea y las capturas accidentales durante las operaciones pesqueras constituyen una de sus amenazas.. Las observaciones realizadas en el mar apuntan, según recoge la normativa, a que el número de ejemplares capturados accidentalmente supera el denominado límite de retirada biológica potencial. Para reducir esa mortalidad, la Comisión Europea prorrogó las restricciones que afectan a determinadas artes de pesca en la subzona 8 del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (CIEM), en el Golfo de Vizcaya.. Un mes con los barcos en puerto. La prohibición afectó a las aguas francesas de esa zona, hasta el límite exterior de la zona económica exclusiva de Francia, y se aplicó a buques de más de ocho metros que empleasen determinadas artes.. Entre ellas figuran el arrastre pelágico, el arrastre de fondo a la pareja, el cerco con jareta, las redes de enmalle de fondo y los trasmallos, así como algunas combinaciones de estas redes.. Para poder acceder ahora a las compensaciones no basta, sin embargo, con disponer de un barco gallego. Las embarcaciones deberán estar registradas como activas tanto en el Registro General de la Flota Pesquera como en el Registro de Buques Pesqueros de Galicia y tener su puerto base en la comunidad.. Además, los barcos deberán acreditar al menos 120 días de actividad pesquera durante 2024 y 2025. Como mínimo, el 20% de ese período tendrá que haberse desarrollado utilizando alguna de las modalidades de pesca afectadas por la prohibición.. La Xunta exige también que durante el período subvencionable se hubiese producido una paralización efectiva de toda la actividad pesquera y marisquera del barco. La embarcación debía permanecer en puerto y no podía ser despachada para otras actividades, salvo excepciones justificadas por seguridad, reparaciones o determinados desplazamientos autorizados.. ¿Cuánto cobrará cada barco?. No existe una cantidad idéntica para todos los beneficiarios. La ayuda se calculará individualmente teniendo en cuenta, entre otros factores, el arqueo bruto del buque, el arte de pesca y los días de paralización.. El presupuesto global de la convocatoria será financiado en un 70% por el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA) y en el 30% restante con fondos de la Administración General del Estado.. La finalidad es compensar las pérdidas provocadas por una medida de conservación que, aunque persigue proteger los ecosistemas marinos, tiene consecuencias económicas directas para los barcos que dependen de esos caladeros.. La convocatoria convierte así en ayudas económicas una decisión adoptada meses atrás en alta mar: mantener durante un mes determinados barcos lejos de los caladeros para reducir el riesgo de que los delfines terminasen accidentalmente en sus redes.
La Xunta destina más de 376.000 euros a los armadores afectados por el cierre de aguas francesas del Golfo de Vizcaya entre el 22 de enero y el 20 de febrero
Durante prácticamente un mes, una parte de la flota gallega tuvo que quedarse fuera de algunos de sus caladeros habituales. El motivo no fue el mal tiempo ni la falta de cuota de una especie comercial. Entre el 22 de enero y el 20 de febrero, la pesca quedó prohibida en una amplia zona de aguas francesas del Golfo de Vizcaya para tratar de evitar que delfines comunes y otros pequeños cetáceos acabasen atrapados accidentalmente en las redes. Ahora, los barcos gallegos afectados por aquella medida podrán recibir una compensación económica.. La Consellería do Mar ha publicado este viernes en el Diario Oficial de Galicia (DOG) la convocatoria de ayudas destinada a los armadores que tuvieron que paralizar su actividad como consecuencia de aquella prohibición. La partida asciende a un máximo de 376.330 euros, aunque podrá ampliarse en función de las disponibilidades presupuestarias.. Detrás de la medida se encuentra un problema ambiental que la propia orden califica de grave. El delfín común (Delphinus delphis) es una especie estrictamente protegida en la Unión Europea y las capturas accidentales durante las operaciones pesqueras constituyen una de sus amenazas.. Las observaciones realizadas en el mar apuntan, según recoge la normativa, a que el número de ejemplares capturados accidentalmente supera el denominado límite de retirada biológica potencial. Para reducir esa mortalidad, la Comisión Europea prorrogó las restricciones que afectan a determinadas artes de pesca en la subzona 8 del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (CIEM), en el Golfo de Vizcaya.. Un mes con los barcos en puerto. La prohibición afectó a las aguas francesas de esa zona, hasta el límite exterior de la zona económica exclusiva de Francia, y se aplicó a buques de más de ocho metros que empleasen determinadas artes.. Entre ellas figuran el arrastre pelágico, el arrastre de fondo a la pareja, el cerco con jareta, las redes de enmalle de fondo y los trasmallos, así como algunas combinaciones de estas redes.. Para poder acceder ahora a las compensaciones no basta, sin embargo, con disponer de un barco gallego. Las embarcaciones deberán estar registradas como activas tanto en el Registro General de la Flota Pesquera como en el Registro de Buques Pesqueros de Galicia y tener su puerto base en la comunidad.. Además, los barcos deberán acreditar al menos 120 días de actividad pesquera durante 2024 y 2025. Como mínimo, el 20% de ese período tendrá que haberse desarrollado utilizando alguna de las modalidades de pesca afectadas por la prohibición.. La Xunta exige también que durante el período subvencionable se hubiese producido una paralización efectiva de toda la actividad pesquera y marisquera del barco. La embarcación debía permanecer en puerto y no podía ser despachada para otras actividades, salvo excepciones justificadas por seguridad, reparaciones o determinados desplazamientos autorizados.. ¿Cuánto cobrará cada barco?. No existe una cantidad idéntica para todos los beneficiarios. La ayuda se calculará individualmente teniendo en cuenta, entre otros factores, el arqueo bruto del buque, el arte de pesca y los días de paralización.. El presupuesto global de la convocatoria será financiado en un 70% por el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA) y en el 30% restante con fondos de la Administración General del Estado.. La finalidad es compensar las pérdidas provocadas por una medida de conservación que, aunque persigue proteger los ecosistemas marinos, tiene consecuencias económicas directas para los barcos que dependen de esos caladeros.. La convocatoria convierte así en ayudas económicas una decisión adoptada meses atrás en alta mar: mantener durante un mes determinados barcos lejos de los caladeros para reducir el riesgo de que los delfines terminasen accidentalmente en sus redes.
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