Galicia da un giro estratégico a su política industrial y minera. La Xunta ha anunciado la inminente convocatoria de nuevos derechos de explotación sobre minerales críticos, como oro, wolframio o estaño, en yacimientos de alto valor como Corcoesto, San Finx o Santa Comba, pero introduce un requisito sin precedentes: las empresas deberán presentar obligatoriamente un plan social que revierta directamente en el territorio.. Así lo avanzó la conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana, durante su comparecencia en el Parlamento gallego, donde defendió que este modelo busca compatibilizar el aprovechamiento de los recursos naturales con un impacto positivo real en la población. “Sin un plan social a la altura, no habrá proyecto”, advirtió.. El Ejecutivo autonómico pondrá en marcha en las próximas semanas este segundo gran concurso minero de la legislatura, que incluirá derechos sobre yacimientos con recursos ya constatados, lo que permitirá acelerar su explotación. En concreto, se activarán concesiones en la mina de Corcoesto (oro y hierro), San Finx (wolframio y estaño) y Santa Comba (wolframio), enclaves que en el pasado ya generaron controversia social y ambiental.. Potencial económico de 7.000 millones. El impacto económico previsto sitúa esta operación en una dimensión estratégica para Galicia. Según los datos expuestos por la conselleira, estos recursos podrían alcanzar un valor cercano a los 7.000 millones de euros, movilizar unos 200 millones de inversión directa y generar más de 250 empleos directos y hasta 750 indirectos.. Este movimiento responde a un contexto global marcado por la creciente demanda de materias primas críticas para sectores como la automoción, la defensa o la industria aeroespacial. Galicia cuenta con 18 de los 34 materiales considerados críticos por la Unión Europea.. El plan no se limita a las grandes explotaciones. La Xunta también incluirá más de un centenar de derechos mineros para permisos de investigación en las cuatro provincias gallegas. Estos abarcarán tanto materias primas tradicionales, como caolín, cuarzo, feldespatos o granito, como minerales estratégicos de alto valor tecnológico.. Entre estos últimos destacan el litio, el niobio o el tantalio en zonas como Beariz y Beade, así como el cobre en Becerreá, en una clara apuesta por consolidar a Galicia como referente en minería metálica a nivel europeo.. Planes sociales. La gran novedad del modelo gallego reside en la exigencia de planes sociales vinculados a cada proyecto. Estos deberán financiarse con un porcentaje de los beneficios empresariales y estarán diseñados específicamente para cada territorio, con participación directa de la ciudadanía.. El objetivo es que la actividad minera genere beneficios tangibles más allá del empleo: formación para jóvenes, apoyo a mayores, impulso al tejido económico local y estrategias de futuro para cuando finalice la vida útil de las minas. “Hay vida tras la mina”, subrayó Lorenzana, insistiendo en la necesidad de pensar en el largo plazo.. Estos planes no serán un elemento accesorio, sino un criterio determinante en todo el proceso: desde la adjudicación de derechos hasta la evaluación final de los proyectos. La Xunta busca así diferenciarse de modelos extractivos tradicionales y avanzar hacia una minería “moderna, sostenible y alineada con el interés general”.
Saca a concurso minas con un potencial de 7.000 millones condicionadas a planes diseñados por la ciudadanía
Galicia da un giro estratégico a su política industrial y minera. La Xunta ha anunciado la inminente convocatoria de nuevos derechos de explotación sobre minerales críticos, como oro, wolframio o estaño, en yacimientos de alto valor como Corcoesto, San Finx o Santa Comba, pero introduce un requisito sin precedentes: las empresas deberán presentar obligatoriamente un plan social que revierta directamente en el territorio.. Así lo avanzó la conselleira de Economía e Industria, María Jesús Lorenzana, durante su comparecencia en el Parlamento gallego, donde defendió que este modelo busca compatibilizar el aprovechamiento de los recursos naturales con un impacto positivo real en la población. “Sin un plan social a la altura, no habrá proyecto”, advirtió.. El Ejecutivo autonómico pondrá en marcha en las próximas semanas este segundo gran concurso minero de la legislatura, que incluirá derechos sobre yacimientos con recursos ya constatados, lo que permitirá acelerar su explotación. En concreto, se activarán concesiones en la mina de Corcoesto (oro y hierro), San Finx (wolframio y estaño) y Santa Comba (wolframio), enclaves que en el pasado ya generaron controversia social y ambiental.. Potencial económico de 7.000 millones. El impacto económico previsto sitúa esta operación en una dimensión estratégica para Galicia. Según los datos expuestos por la conselleira, estos recursos podrían alcanzar un valor cercano a los 7.000 millones de euros, movilizar unos 200 millones de inversión directa y generar más de 250 empleos directos y hasta 750 indirectos.. Este movimiento responde a un contexto global marcado por la creciente demanda de materias primas críticas para sectores como la automoción, la defensa o la industria aeroespacial. Galicia cuenta con 18 de los 34 materiales considerados críticos por la Unión Europea.. El plan no se limita a las grandes explotaciones. La Xunta también incluirá más de un centenar de derechos mineros para permisos de investigación en las cuatro provincias gallegas. Estos abarcarán tanto materias primas tradicionales, como caolín, cuarzo, feldespatos o granito, como minerales estratégicos de alto valor tecnológico.. Entre estos últimos destacan el litio, el niobio o el tantalio en zonas como Beariz y Beade, así como el cobre en Becerreá, en una clara apuesta por consolidar a Galicia como referente en minería metálica a nivel europeo.. Planes sociales. La gran novedad del modelo gallego reside en la exigencia de planes sociales vinculados a cada proyecto. Estos deberán financiarse con un porcentaje de los beneficios empresariales y estarán diseñados específicamente para cada territorio, con participación directa de la ciudadanía.. El objetivo es que la actividad minera genere beneficios tangibles más allá del empleo: formación para jóvenes, apoyo a mayores, impulso al tejido económico local y estrategias de futuro para cuando finalice la vida útil de las minas. “Hay vida tras la mina”, subrayó Lorenzana, insistiendo en la necesidad de pensar en el largo plazo.. Estos planes no serán un elemento accesorio, sino un criterio determinante en todo el proceso: desde la adjudicación de derechos hasta la evaluación final de los proyectos. La Xunta busca así diferenciarse de modelos extractivos tradicionales y avanzar hacia una minería “moderna, sostenible y alineada con el interés general”.
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