Fernando Alonso cruzó la meta del Gran Premio de Malasia de F1 en una octava posición que él mismo no dudó en calificar de ensueño. El adjetivo adquiere todo su peso cuando se repasa el calvario vivido en Sepang. Fue una jornada que arrancó con casi dos horas de retraso por un aguacero, continuó con un error estratégico que hundió al asturiano hasta el decimosexto puesto y culminó con una escalada de pura supervivencia. En medio de ese escenario imprevisible, Aston Martin rescató unos puntos vitales y firmó su mejor clasificación de la temporada. Pero aún así, estaba mosquedo por lo que consideró un trato de favor a Lewis Hamilton.. El ecosistema favorable del AMR26. El trazado asiático escondía una lectura técnica fundamental para la escudería británica. A diferencia de las exigencias puras de Monza o Bakú, la pista malaya se adapta con naturalidad a las características aerodinámicas del chasis desarrollado por Adrian Newey. El monoplaza respira mejor en esta configuración, aunque todavía arrastra el lastre de un motor Honda huérfano de las evoluciones de potencia esperadas para 2026. Esa mejoría estructural se hizo evidente el sábado. Alonso logró colarse en la Q2 y asegurar el duodécimo puesto en la parrilla, acompañado por su compañero de equipo en un hito clasificatorio inédito para los dos coches verdes en lo que va de año.. El error estratégico y el salvavidas. El domingo impuso la tiranía del agua. Problemas de software y una cortina impenetrable de espray obligaron a la FIA a detener el reloj hasta que el asfalto ofreció garantías mínimas de seguridad. Con la luz verde, los garajes se dividieron entre el compuesto intermedio y el de seco. Aston Martin apostó por la segunda vía con Alonso y la jugada se volvió en su contra inmediatamente. El español cedía segundos a manos llenas respecto a sus rivales y caía hasta la decimosexta plaza, pero un coche de seguridad provocado por Sergio Pérez cambió el guion de golpe. El asturiano aprovechó la ventana para cambiar neumáticos y enderezar el rumbo.. «Sabía que había que estar ahí, intentar estar en la vuelta del líder y esperar un safety car, que al final llegó», relató Alonso tras certificar su remontada. Con la goma dura, su ritmo ganó consistencia vuelta a vuelta. A quince giros del final, rebasó a Arvin Lindblad en la curva dos para instalarse entre los diez primeros, una posición que se vio mejorada gracias al abandono de George Russell y a una pasada de frenada de Lando Norris. «¿Si pensé que iba a conseguir este resultado? Imposible, imposible. En estas carreras siempre hay safety car. Cuando la pista está delicada, unos están con ruedas de seco, otros con intermedios, siempre va a haber algún incidente, siempre va a pasar algo y todo se reagrupa en algún momento de la carrera», argumentó.. Un dardo a la FIA. El botín de Sepang no se explica solo por el cronómetro, sino por la capacidad de interpretar el entorno a más de doscientos kilómetros por hora. Fernando Alonso sacó provecho del desgaste ajeno, capitalizando un duelo frente a él para gestionar sus propios recursos. «Creo que cuando te metes en líos tipo Lando Norris con Nico Hülkenberg, creo que acabaron la batería y yo estuve dos vueltas cargándola. Yo tenía dos vueltas la batería a tope y la iba utilizando en las rectas. Creo que también son circunstancias que te ayudan o no te ayudan si consigues entenderlas y leerlas en carrera», detalló.. La satisfacción por la carrera no apagó su instinto crítico. El piloto apuntó directamente a la bandera roja desplegada en el arranque y dejó en el aire una suspicacia sobre el criterio de la dirección de carrera frente a otros competidores. «¿La bandera roja del inicio? No sé, tendrán que explicarlo porque la verdad es que he tenido abandonos en la mitad de las carreras este año y nunca se paró la carrera porque nosotros abandonábamos, pero parece que estaba Hamilton en la cuneta y hubo estrés y hubo que parar la carrera para que volviese a salir otra vez él», sentenció. Un cierre afilado para un domingo en el que supo pescar los puntos en río revuelto.
El piloto español estaba muy satisfecho con su papel en Gran Premio de Bahrein, pero algo más enfadado con el trato de favor al británico
Fernando Alonso cruzó la meta del Gran Premio de Malasia de F1 en una octava posición que él mismo no dudó en calificar de ensueño. El adjetivo adquiere todo su peso cuando se repasa el calvario vivido en Sepang. Fue una jornada que arrancó con casi dos horas de retraso por un aguacero, continuó con un error estratégico que hundió al asturiano hasta el decimosexto puesto y culminó con una escalada de pura supervivencia. En medio de ese escenario imprevisible, Aston Martin rescató unos puntos vitales y firmó su mejor clasificación de la temporada. Pero aún así, estaba mosquedo por lo que consideró un trato de favor a Lewis Hamilton.. El ecosistema favorable del AMR26. El trazado asiático escondía una lectura técnica fundamental para la escudería británica. A diferencia de las exigencias puras de Monza o Bakú, la pista malaya se adapta con naturalidad a las características aerodinámicas del chasis desarrollado por Adrian Newey. El monoplaza respira mejor en esta configuración, aunque todavía arrastra el lastre de un motor Honda huérfano de las evoluciones de potencia esperadas para 2026. Esa mejoría estructural se hizo evidente el sábado. Alonso logró colarse en la Q2 y asegurar el duodécimo puesto en la parrilla, acompañado por su compañero de equipo en un hito clasificatorio inédito para los dos coches verdes en lo que va de año.. El error estratégico y el salvavidas. El domingo impuso la tiranía del agua. Problemas de software y una cortina impenetrable de espray obligaron a la FIA a detener el reloj hasta que el asfalto ofreció garantías mínimas de seguridad. Con la luz verde, los garajes se dividieron entre el compuesto intermedio y el de seco. Aston Martin apostó por la segunda vía con Alonso y la jugada se volvió en su contra inmediatamente. El español cedía segundos a manos llenas respecto a sus rivales y caía hasta la decimosexta plaza, pero un coche de seguridad provocado por Sergio Pérez cambió el guion de golpe. El asturiano aprovechó la ventana para cambiar neumáticos y enderezar el rumbo.. «Sabía que había que estar ahí, intentar estar en la vuelta del líder y esperar un safety car, que al final llegó», relató Alonso tras certificar su remontada. Con la goma dura, su ritmo ganó consistencia vuelta a vuelta. A quince giros del final, rebasó a Arvin Lindblad en la curva dos para instalarse entre los diez primeros, una posición que se vio mejorada gracias al abandono de George Russell y a una pasada de frenada de Lando Norris. «¿Si pensé que iba a conseguir este resultado? Imposible, imposible. En estas carreras siempre hay safety car. Cuando la pista está delicada, unos están con ruedas de seco, otros con intermedios, siempre va a haber algún incidente, siempre va a pasar algo y todo se reagrupa en algún momento de la carrera», argumentó.. Un dardo a la FIA. El botín de Sepang no se explica solo por el cronómetro, sino por la capacidad de interpretar el entorno a más de doscientos kilómetros por hora. Fernando Alonso sacó provecho del desgaste ajeno, capitalizando un duelo frente a él para gestionar sus propios recursos. «Creo que cuando te metes en líos tipo Lando Norris con Nico Hülkenberg, creo que acabaron la batería y yo estuve dos vueltas cargándola. Yo tenía dos vueltas la batería a tope y la iba utilizando en las rectas. Creo que también son circunstancias que te ayudan o no te ayudan si consigues entenderlas y leerlas en carrera», detalló.. La satisfacción por la carrera no apagó su instinto crítico. El piloto apuntó directamente a la bandera roja desplegada en el arranque y dejó en el aire una suspicacia sobre el criterio de la dirección de carrera frente a otros competidores. «¿La bandera roja del inicio? No sé, tendrán que explicarlo porque la verdad es que he tenido abandonos en la mitad de las carreras este año y nunca se paró la carrera porque nosotros abandonábamos, pero parece que estaba Hamilton en la cuneta y hubo estrés y hubo que parar la carrera para que volviese a salir otra vez él», sentenció. Un cierre afilado para un domingo en el que supo pescar los puntos en río revuelto.
Noticias de Fórmula 1 hoy: última hora F1
