Don Felipe VI ha inaugurado el nuevo museo en una ciudad que, con esta apertura, afianza su apuesta cultural en torno a los jardines de Pereda
Y el sueño se hizo realidad. Faro Santander ya alumbra los jardines de la ciudad de la que fuera la primera sede del Banco Santander. Han sido años, décadas, proyectando en la mente de las altas esferas de la institución la idea de un museo como este. La apertura del Centro Botín, en junio del 17, calmó, en parte, esas ansias artísticas de la familia; sin embargo, su hambre de la fundación pedía dar un paso más. Reclamaba un espacio alejado de esa rabiosa contemporaneidad que representa el armazón de Renzo Piano que custodia las aguas de la bahía. El lugar deseado, hasta hoy, era otro muy diferente: digamos que con piezas más conservadoras, tradicionales, clásicas. Con obras de grandes maestros de toda la vida.. Y ha sido el desarrollo de todo ese sueño el que ha llevado a la Fundación Banco Santander hasta el día de hoy para marcar un hito en la historia del banco, por supuesto, pero también de la ciudad; y, por qué no decirlo, de la cultura española. Aquel gran centro que se inició como un bosquejo ya es un hecho. Con la apertura de estas puertas se celebra la transformación de una ciudad que juntará en pocas manzanas el Faro con el Centro Botín, el MUPAC y el futuro Archivo Lafuente. «Nacemos con la vocación de sumarnos a este tejido cultural existente para abrir una ventana donde convivan la excelencia internacional y la creación de nuestro entorno», defiende Daniel Vega Pérez de Arlucea. Con la sonrisa del que estrena una nueva y deseada casa, el director de Faro Santander afirma que su compromiso es hacer del museo «un espacio abierto y vivo para el pensamiento, la creación y el disfrute cultural».. De Pritzker en Pritzker. Para ello, el nuevo centro se ha valido, como ya hiciera su vecino Centro Botín (apenas les separan 200 metros, los jardines de Pereda), de uno de los mejores estudios de arquitectura, como es el de David Chipperfield (Premio Pritzker 2023), quien ha dotado al Edificio Pereda de más de 10.000 metros cuadrados distribuidos en diez niveles, de los cuales unos 3.000 metros cuadrados se destinan a espacios expositivos a lo largo de cinco plantas. Con especial atención a la cuarta, donde ya se puede encontrar lo que Faro denomina «una gran desconocida»: la Colección Banco Santander, que se ha ido formando durante más de 160 años y que ahora estará presente de manera «permanente y dinámica», señalan, en la programación.. «Nuestro enfoque ha buscado reinterpretar los espacios y las conexiones necesarias para el uso público, reconociendo al mismo tiempo que el significado último del proyecto reside en el compromiso institucional con la apertura, la cultura y la participación», justifica Chipperfield: «El cambio de uso del edificio constituye un gesto de generosidad y de visión de futuro que reconoce la importancia de las instituciones culturales no solo como depositarias del patrimonio y el arte, sino como agentes activos de la vida cívica (…). Faro Santander constituye, además, el primer edificio de uso museístico construido por el estudio de David Chipperfield Architects en España, que ha sido desarrollado en colaboración entre la sede de Londres y la de Santiago de Compostela. El proyecto arquitectónico de David Chipperfield tuvo en cuenta desde el inicio los usos y objetivos de Faro Santander».. «La transformación del edificio ha respondido a nuestra visión de crear un espacio cultural abierto a la ciudadanía, un lugar cercano y accesible, con espacios muy diversos y de gran calidad, donde todos los públicos puedan disfrutar de una experiencia diferencial», señala Daniel Vega.. Un tesoro por descubrir en el Edificio Pereda. Así, ese «tesoro por descubrir» que se presenta ante el público bajo el título ‘Obras maestras de la Colección Banco Santander’ recorrerá la historia del arte desde el Renacimiento hasta la creación contemporánea a través de lo que la comisaria, María Dolores Jiménez-Blanco, señala como «figuras ineludibles»: Tiziano, el Greco, Rubens, Velázquez, Goya, Tàpies, Soledad Sevilla. Casi cinco siglos de arte que van desde la tabla de Lucas Cranach el Viejo, ‘La predicación de san Juan Bautista’ (1537-1540) a la pintura de Juan Uslé ‘Soñé que revelabas (Sujtlej-Indo)’, de 2018. «Proponemos una lectura que desvela cómo artistas e imágenes de distintas épocas y estilos confluyen para mostrar líneas de fuerza de una colección poliédrica», explica la comisaria.. Pero las ‘Obras maestras’ no serán las únicas inquilinas del museo. La Colección Gelman es otro de los platos fuertes de esta inauguración, que permanecerán en Europa bajo la custodia de Faro hasta su regreso en 2028. En concreto, su parte de ‘México moderno’, en la que se incluyen piezas de artistas clave del arte moderno mexicano como Frida Kahlo, Diego Rivera, María Izquierdo, Rufino Tamayo, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Gunther Gerzso y Francisco Toledo.. La modernidad mexicana. Reunida a lo largo de cinco décadas por Jacques y Natasha Gelman, esta colección constituye «uno de los conjuntos más importantes del arte mexicano del siglo XX», indican desde Faro. Con cerca de un centenar de piezas, la comisaria de este recorrido, Marisol Argüelles, resalta «la visión plural de la modernidad mexicana, incorporando tanto a los grandes muralistas como a artistas que desarrollaron caminos alternativos dentro del arte del país». Y particularmente destaca la figura de Frida Kahlo, de quien se guardan obras icónicas y «quien ocupa un lugar central en la Colección, que reúne un conjunto excepcional de autorretratos capaces de mostrar la evolución artística y personal de la pintora».. Además, el nuevo centro dispone de un espacio para un nombre que suena con fuerza estos días en Madrid, adónde ha vuelto la ‘Leonora’ de Alberto Conejero y Natalia Huarte a los escenarios. La obra, que estará en La Abadía hasta el día 13, encuentra ahora su eco en las salas de Faro Santander, en las que la pintora británica Leonora Carrington toma el protagonismo con su ‘Surrealismo sintomático’. Se trata de la primera muestra dedicada en exclusiva al trabajo artístico que realizó durante su hospitalización en el sanatorio del Dr. Morales de Santander tras su huida de la Segunda Guerra Mundial.. Carrington: del sanatorio al museo. La exposición supone de este modo «un hito gracias a la presentación pública, fruto del trabajo de investigación del equipo de Faro Santander, del óleo sobre lienzo Villa Pilar, que la artista dedicó y regaló a su médico al abandonar el sanatorio y que ha permanecido oculto durante décadas», señala el centro de una pintura que es propiedad de la familia Morales y ve ahora por primera vez la luz pública, «permitiendo profundizar y enriquecer la comprensión de un período crucial en la trayectoria de Carrington».. Coorganizada junto al Freud Museum de Londres, el recorrido reúne algunos de los dibujos de sus cuadernos realizados durante su estancia en el sanatorio, hasta ahora dispersos. Periodo que se inicia con la huida de la artista desde la Francia ocupada por los nazis y su posterior hospitalización en el sanatorio. Como parte de su tratamiento (1940-1941), el personal médico invitó a Carrington a dibujar para «organizar su pensamiento y explicarse ante él». La artista también trabajó de manera independiente en sus cuadernos de bocetos, realizando numerosos dibujos a lápiz y dos óleos: ‘Down Below’ y ‘Villa Pilar’. «Estas obras fueron producidas bajo circunstancias completamente distintas a cualquiera otra que Carrington hubiera experimentado jamás en su vida», señala la comisaria de la exposición, Vanessa Boni. «Es un óleo sobre lienzo, que representa, sobre un fondo verdoso y con paisaje de volcanes, a cuatro criaturas: el caballo libre eterno símbolo del alter ego de Leonora hiena rebelde, el pavo real símbolo de la inmortalidad y la resurrección y el perro blanco guardián».
Arte
Y el sueño se hizo realidad. Faro Santander ya alumbra los jardines de la ciudad de la que fuera la primera sede del Banco Santander. Han sido años, décadas, proyectando en la mente de las altas esferas de la institución la idea de un museo como este. La apertura del Centro Botín, en junio del 17, calmó, en parte, esas ansias artísticas de la familia; sin embargo, su hambre de la fundación pedía dar un paso más. Reclamaba un espacio alejado de esa rabiosa contemporaneidad que representa el armazón de Renzo Piano que custodia las aguas de la bahía. El lugar deseado, hasta hoy, era otro muy diferente: digamos que con piezas más conservadoras, tradicionales, clásicas. Con obras de grandes maestros de toda la vida.. Y ha sido el desarrollo de todo ese sueño el que ha llevado a la Fundación Banco Santander hasta el día de hoy para marcar un hito en la historia del banco, por supuesto, pero también de la ciudad; y, por qué no decirlo, de la cultura española. Aquel gran centro que se inició como un bosquejo ya es un hecho. Con la apertura de estas puertas se celebra la transformación de una ciudad que juntará en pocas manzanas el Faro con el Centro Botín, el MUPAC y el futuro Archivo Lafuente. «Nacemos con la vocación de sumarnos a este tejido cultural existente para abrir una ventana donde convivan la excelencia internacional y la creación de nuestro entorno», defiende Daniel Vega Pérez de Arlucea. Con la sonrisa del que estrena una nueva y deseada casa, el director de Faro Santander afirma que su compromiso es hacer del museo «un espacio abierto y vivo para el pensamiento, la creación y el disfrute cultural».. De Pritzker en Pritzker. Para ello, el nuevo centro se ha valido, como ya hiciera su vecino Centro Botín (apenas les separan 200 metros, los jardines de Pereda), de uno de los mejores estudios de arquitectura, como es el de David Chipperfield (Premio Pritzker 2023), quien ha dotado al Edificio Pereda de más de 10.000 metros cuadrados distribuidos en diez niveles, de los cuales unos 3.000 metros cuadrados se destinan a espacios expositivos a lo largo de cinco plantas. Con especial atención a la cuarta, donde ya se puede encontrar lo que Faro denomina «una gran desconocida»: la Colección Banco Santander, que se ha ido formando durante más de 160 años y que ahora estará presente de manera «permanente y dinámica», señalan, en la programación.. «Nuestro enfoque ha buscado reinterpretar los espacios y las conexiones necesarias para el uso público, reconociendo al mismo tiempo que el significado último del proyecto reside en el compromiso institucional con la apertura, la cultura y la participación», justifica Chipperfield: «El cambio de uso del edificio constituye un gesto de generosidad y de visión de futuro que reconoce la importancia de las instituciones culturales no solo como depositarias del patrimonio y el arte, sino como agentes activos de la vida cívica (…). Faro Santander constituye, además, el primer edificio de uso museístico construido por el estudio de David Chipperfield Architects en España, que ha sido desarrollado en colaboración entre la sede de Londres y la de Santiago de Compostela. El proyecto arquitectónico de David Chipperfield tuvo en cuenta desde el inicio los usos y objetivos de Faro Santander».. «La transformación del edificio ha respondido a nuestra visión de crear un espacio cultural abierto a la ciudadanía, un lugar cercano y accesible, con espacios muy diversos y de gran calidad, donde todos los públicos puedan disfrutar de una experiencia diferencial», señala Daniel Vega.. Un tesoro por descubrir en el Edificio Pereda. Así, ese «tesoro por descubrir» que se presenta ante el público bajo el título ‘Obras maestras de la Colección Banco Santander’ recorrerá la historia del arte desde el Renacimiento hasta la creación contemporánea a través de lo que la comisaria, María Dolores Jiménez-Blanco, señala como «figuras ineludibles»: Tiziano, el Greco, Rubens, Velázquez, Goya, Tàpies, Soledad Sevilla. Casi cinco siglos de arte que van desde la tabla de Lucas Cranach el Viejo, ‘La predicación de san Juan Bautista’ (1537-1540) a la pintura de Juan Uslé ‘Soñé que revelabas (Sujtlej-Indo)’, de 2018. «Proponemos una lectura que desvela cómo artistas e imágenes de distintas épocas y estilos confluyen para mostrar líneas de fuerza de una colección poliédrica», explica la comisaria.. Pero las ‘Obras maestras’ no serán las únicas inquilinas del museo. La Colección Gelman es otro de los platos fuertes de esta inauguración, que permanecerán en Europa bajo la custodia de Faro hasta su regreso en 2028. En concreto, su parte de ‘México moderno’, en la que se incluyen piezas de artistas clave del arte moderno mexicano como Frida Kahlo, Diego Rivera, María Izquierdo, Rufino Tamayo, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Gunther Gerzso y Francisco Toledo.. La modernidad mexicana. Reunida a lo largo de cinco décadas por Jacques y Natasha Gelman, esta colección constituye «uno de los conjuntos más importantes del arte mexicano del siglo XX», indican desde Faro. Con cerca de un centenar de piezas, la comisaria de este recorrido, Marisol Argüelles, resalta «la visión plural de la modernidad mexicana, incorporando tanto a los grandes muralistas como a artistas que desarrollaron caminos alternativos dentro del arte del país». Y particularmente destaca la figura de Frida Kahlo, de quien se guardan obras icónicas y «quien ocupa un lugar central en la Colección, que reúne un conjunto excepcional de autorretratos capaces de mostrar la evolución artística y personal de la pintora».. Además, el nuevo centro dispone de un espacio para un nombre que suena con fuerza estos días en Madrid, adónde ha vuelto la ‘Leonora’ de Alberto Conejero y Natalia Huarte a los escenarios. La obra, que estará en La Abadía hasta el día 13, encuentra ahora su eco en las salas de Faro Santander, en las que la pintora británica Leonora Carrington toma el protagonismo con su ‘Surrealismo sintomático’. Se trata de la primera muestra dedicada en exclusiva al trabajo artístico que realizó durante su hospitalización en el sanatorio del Dr. Morales de Santander tras su huida de la Segunda Guerra Mundial.. Carrington: del sanatorio al museo. La exposición supone de este modo «un hito gracias a la presentación pública, fruto del trabajo de investigación del equipo de Faro Santander, del óleo sobre lienzo Villa Pilar, que la artista dedicó y regaló a su médico al abandonar el sanatorio y que ha permanecido oculto durante décadas», señala el centro de una pintura que es propiedad de la familia Morales y ve ahora por primera vez la luz pública, «permitiendo profundizar y enriquecer la comprensión de un período crucial en la trayectoria de Carrington».. Coorganizada junto al Freud Museum de Londres, el recorrido reúne algunos de los dibujos de sus cuadernos realizados durante su estancia en el sanatorio, hasta ahora dispersos. Periodo que se inicia con la huida de la artista desde la Francia ocupada por los nazis y su posterior hospitalización en el sanatorio. Como parte de su tratamiento (1940-1941), el personal médico invitó a Carrington a dibujar para «organizar su pensamiento y explicarse ante él». La artista también trabajó de manera independiente en sus cuadernos de bocetos, realizando numerosos dibujos a lápiz y dos óleos: ‘Down Below’ y ‘Villa Pilar’. «Estas obras fueron producidas bajo circunstancias completamente distintas a cualquiera otra que Carrington hubiera experimentado jamás en su vida», señala la comisaria de la exposición, Vanessa Boni. «Es un óleo sobre lienzo, que representa, sobre un fondo verdoso y con paisaje de volcanes, a cuatro criaturas: el caballo libre eterno símbolo del alter ego de Leonora hiena rebelde, el pavo real símbolo de la inmortalidad y la resurrección y el perro blanco guardián».
