España no figura entre los 20 países considerados más educados del mundo, pero sí se sitúa entre aquellos que mejor valoran sus propios modales. Esta es una de las principales conclusiones de un estudio global elaborado por Remitly, que ha encuestado a más de 4.600 personas para analizar cómo se percibe la educación y la cortesía en distintos países.. En el ranking internacional, España ocupa el puesto 22, con un 1,11 % de menciones, quedándose a las puertas del top 20. El dato refleja que, aunque no destaca como referente global en buenos modales, mantiene una percepción relativamente positiva en comparación con otros países.. El liderazgo indiscutible es para Japón, señalado por el 35,15 % de los encuestados como el país con la gente más educada, más del doble que Canadá, que ocupa la segunda posición con un 13,35 %. Les siguen Reino Unido, China y Alemania, completando los cinco primeros puestos de la clasificación.. El estudio subraya que quedar fuera de las primeras posiciones no implica necesariamente una percepción negativa, sino una menor frecuencia como referencia cuando se habla de educación y buenos modales a nivel global.. Alta autopercepción en los países hispanohablantes. Uno de los aspectos más llamativos del informe es la diferencia entre cómo los países son percibidos desde fuera y cómo se valoran a sí mismos. En este sentido, España obtiene una puntuación de 9,34 sobre 10 en autopercepción, lo que la sitúa en séptima posición mundial.. El ranking lo encabezan Brasil y Chile, ambos con una puntuación de 9,46, seguidos de India y Suecia. En general, los países de habla hispana destacan por una valoración especialmente positiva de su propia educación, lo que apunta a la importancia cultural del trato cercano, la hospitalidad y la interacción social.. El caso de Japón: admirado fuera, más crítico dentro. El informe también revela contrastes significativos, especialmente en el caso de Japón. A pesar de liderar con claridad la percepción global de educación, sus propios ciudadanos se sitúan en penúltima posición en la clasificación de autopercepción, con una puntuación de 8,73.. Según el estudio, esta diferencia podría explicarse por el peso de valores como la modestia y la humildad en la cultura japonesa, que influyen en cómo las personas evalúan su propio comportamiento.. La importancia de la educación en un contexto global. Ryan Riley, vicepresidente de marketing de Remitly, destaca que la percepción de la educación juega un papel clave en contextos internacionales, especialmente para quienes se trasladan a vivir a otro país.. “Pequeños gestos de cortesía, como tener paciencia ante una barrera idiomática o ceder el asiento en el transporte público, pueden marcar la diferencia para alguien que empieza de cero lejos de casa”, señala.. El estudio concluye que entender las normas sociales y culturales de cada país —ya sea una comunicación más directa, un trato más cercano o una actitud más reservada— puede facilitar la adaptación y mejorar la convivencia en entornos cada vez más globalizados.
Un estudio global revela el contraste entre la imagen internacional y la autopercepción, con Japón liderando el ranking mundial de buenos modales con amplia ventaja
España no figura entre los 20 países considerados más educados del mundo, pero sí se sitúa entre aquellos que mejor valoran sus propios modales. Esta es una de las principales conclusiones de un estudio global elaborado por Remitly, que ha encuestado a más de 4.600 personas para analizar cómo se percibe la educación y la cortesía en distintos países.. En el ranking internacional, España ocupa el puesto 22, con un 1,11 % de menciones, quedándose a las puertas del top 20. El dato refleja que, aunque no destaca como referente global en buenos modales, mantiene una percepción relativamente positiva en comparación con otros países.. El liderazgo indiscutible es para Japón, señalado por el 35,15 % de los encuestados como el país con la gente más educada, más del doble que Canadá, que ocupa la segunda posición con un 13,35 %. Les siguen Reino Unido, China y Alemania, completando los cinco primeros puestos de la clasificación.. El estudio subraya que quedar fuera de las primeras posiciones no implica necesariamente una percepción negativa, sino una menor frecuencia como referencia cuando se habla de educación y buenos modales a nivel global.. Alta autopercepción en los países hispanohablantes. Uno de los aspectos más llamativos del informe es la diferencia entre cómo los países son percibidos desde fuera y cómo se valoran a sí mismos. En este sentido, España obtiene una puntuación de 9,34 sobre 10 en autopercepción, lo que la sitúa en séptima posición mundial.. El ranking lo encabezan Brasil y Chile, ambos con una puntuación de 9,46, seguidos de India y Suecia. En general, los países de habla hispana destacan por una valoración especialmente positiva de su propia educación, lo que apunta a la importancia cultural del trato cercano, la hospitalidad y la interacción social.. El caso de Japón: admirado fuera, más crítico dentro. El informe también revela contrastes significativos, especialmente en el caso de Japón. A pesar de liderar con claridad la percepción global de educación, sus propios ciudadanos se sitúan en penúltima posición en la clasificación de autopercepción, con una puntuación de 8,73.. Según el estudio, esta diferencia podría explicarse por el peso de valores como la modestia y la humildad en la cultura japonesa, que influyen en cómo las personas evalúan su propio comportamiento.. La importancia de la educación en un contexto global. Ryan Riley, vicepresidente de marketing de Remitly, destaca que la percepción de la educación juega un papel clave en contextos internacionales, especialmente para quienes se trasladan a vivir a otro país.. “Pequeños gestos de cortesía, como tener paciencia ante una barrera idiomática o ceder el asiento en el transporte público, pueden marcar la diferencia para alguien que empieza de cero lejos de casa”, señala.. El estudio concluye que entender las normas sociales y culturales de cada país —ya sea una comunicación más directa, un trato más cercano o una actitud más reservada— puede facilitar la adaptación y mejorar la convivencia en entornos cada vez más globalizados.
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