Primero cirugía, luego radioterapia, quimioterapia… Más tarde la irrupción estelar de la inmunoterapia y la genética. Y ahora, a la lucha contra el cáncer se le añade otra herramienta: pulsos electromagnéticos. Un grupo de investigadores españoles acaba de demostrar la viabilidad de esta novedosa estrategia, mucho menos explorada: utilizar la física del electromagnetismo para atacar los tumores desde el exterior del cuerpo. Un equipo del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM-CSIC-UAM) ha comprobado en modelos animales que la aplicación de pulsos electromagnéticos multifrecuencia es capaz de ralentizar de forma significativa el crecimiento tumoral y, al mismo tiempo, estimular la respuesta inmunitaria contra el cáncer. Los resultados, obtenidos en un modelo preclínico de cáncer colorrectal en ratones, sugieren que esta tecnología podría convertirse en el futuro en una nueva plataforma terapéutica no invasiva que complemente y, quizás en algunos casos, sustituya el uso de la radiación y de los fármacos químicos. Su trabajo mereció el pasado abril la publicación en «Scientific Reports» y ahora ha sido comunicado por el CSIC. La utilización de campos electromagnéticos en medicina no es una idea nueva. Desde hace años se emplean en técnicas diagnósticas como la resonancia magnética y en tratamientos neurológicos como la estimulación magnética transcraneal para determinadas patologías psiquiátricas y neurológicas. Sin embargo, su aplicación directa contra tumores sólidos continúa siendo un terreno poco explorado. La tecnología evaluada en este trabajo ha sido desarrollada por la compañía Paso Alto Biotechnology. El sistema utiliza campos electromagnéticos de muy baja frecuencia y alta intensidad que se aplican externamente al organismo. No es necesario invadir el cuerpo. «Los resultados muestran que es posible actuar sobre el tumor mediante una aproximación completamente diferente a las estrategias convencionales y hacerlo, además, sin detectar efectos adversos en los animales tratados», explica Yolanda Revilla, investigadora del CBM y autora principal del estudio. Para comprobar la eficacia de la técnica, los científicos emplearon ratones con cáncer colorrectal y con un sistema inmunitario intacto. De ese modo se cumplían dos objetivos: determinar la eficacia de la terapia «per se» y averiguar si, además, la técnica afecta de algún modo a los sistemas de defensas del animal. Y es que una de las ideas más prometedoras de las nuevas estrategias antitumorales es que sean capaces no solo de detener el avance de la enfermedad sino de potenciar la capacidad del organismo para responder a futuros nuevos cánceres. Los animales sometidos al tratamiento mostraron una reducción consistente del crecimiento tumoral y una supervivencia significativamente superior a la de los animales no tratados. Además, los investigadores comprobaron que la eficacia dependía de factores como la intensidad y
Una investigación española abre una prometedora nueva vía para reducir tumores
Primero cirugía, luego radioterapia, quimioterapia… Más tarde la irrupción estelar de la inmunoterapia y la genética. Y ahora, a la lucha contra el cáncer se le añade otra herramienta: pulsos electromagnéticos. Un grupo de investigadores españoles acaba de demostrar la viabilidad de esta novedosa estrategia, mucho menos explorada: utilizar la física del electromagnetismo para atacar los tumores desde el exterior del cuerpo.Un equipo del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM-CSIC-UAM) ha comprobado en modelos animales que la aplicación de pulsos electromagnéticos multifrecuencia es capaz de ralentizar de forma significativa el crecimiento tumoral y, al mismo tiempo, estimular la respuesta inmunitaria contra el cáncer. Los resultados, obtenidos en un modelo preclínico de cáncer colorrectal en ratones, sugieren que esta tecnología podría convertirse en el futuro en una nueva plataforma terapéutica no invasiva que complemente y, quizás en algunos casos, sustituya el uso de la radiación y de los fármacos químicos. Su trabajo mereció el pasado abril la publicación en «Scientific Reports» y ahora ha sido comunicado por el CSIC.La utilización de campos electromagnéticos en medicina no es una idea nueva. Desde hace años se emplean en técnicas diagnósticas como la resonancia magnética y en tratamientos neurológicos como la estimulación magnética transcraneal para determinadas patologías psiquiátricas y neurológicas. Sin embargo, su aplicación directa contra tumores sólidos continúa siendo un terreno poco explorado.La tecnología evaluada en este trabajo ha sido desarrollada por la compañía Paso Alto Biotechnology. El sistema utiliza campos electromagnéticos de muy baja frecuencia y alta intensidad que se aplican externamente al organismo. No es necesario invadir el cuerpo. «Los resultados muestran que es posible actuar sobre el tumor mediante una aproximación completamente diferente a las estrategias convencionales y hacerlo, además, sin detectar efectos adversos en los animales tratados», explica Yolanda Revilla, investigadora del CBM y autora principal del estudio.Para comprobar la eficacia de la técnica, los científicos emplearon ratones con cáncer colorrectal y con un sistema inmunitario intacto. De ese modo se cumplían dos objetivos: determinar la eficacia de la terapia «per se» y averiguar si, además, la técnica afecta de algún modo a los sistemas de defensas del animal. Y es que una de las ideas más prometedoras de las nuevas estrategias antitumorales es que sean capaces no solo de detener el avance de la enfermedad sino de potenciar la capacidad del organismo para responder a futuros nuevos cánceres.Los animales sometidos al tratamiento mostraron una reducción consistente del crecimiento tumoral y una supervivencia significativamente superior a la de los animales no tratados. Además, los investigadores comprobaron que la eficacia dependía de factores como la intensidad y la fr
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