Mucho antes de que los grandes barcos mercantes surcaran la ría de Vigo, alguien dejó grabada en la piedra una auténtica flota. Durante siglos pasó prácticamente desapercibida, pero la tecnología ha permitido ahora descubrir un extraordinario «catálogo naval» con más de un centenar de embarcaciones que podría cambiar la interpretación histórica del papel que desempeñó Galicia en las rutas comerciales del Atlántico hace más de 3.000 años. El escenario de este hallazgo es el conjunto rupestre de Pozo Garrido, situado en la parroquia de Meira, en Moaña (Pontevedra). Un estudio desarrollado por el investigador Antonio Costa Iglesias mediante técnicas de fotogrametría digital ha identificado en este yacimiento representaciones de embarcaciones de muy distintas tipologías, desde posibles hippoi fenicios hasta naves construidas con tablas cosidas, estructuras de piel o canoas monóxilas excavadas en un solo tronco. El trabajo, publicado inicialmente en 2025 en el Boletín Auriense del Museo Arqueológico Provincial de Ourense y editado ahora como monografía por el Ayuntamiento de Moaña bajo el título Pozo Garrido. Unha frota na pedra: reavaliación dos gravados e a súa interacción naval na ría de Vigo, será presentado este viernes, 17 de julio, en la Carpintería de Ribeira da Seara. La principal conclusión del estudio es que este petroglifo constituye un testimonio gráfico de la intensa actividad marítima que existía en la ría de Vigo entre el final de la Edad del Bronce y la primera Edad del Hierro, aproximadamente entre los años 1.250 y 800 antes de Cristo. Según Antonio Costa, Pozo Garrido obliga a replantear el papel de la ría viguesa y, por extensión, del conjunto de las Rías Baixas, como un auténtico puerto internacional dentro de las grandes rutas atlánticas de navegación y comercio durante la Prehistoria reciente. Puerto clave en las rutas del estaño El investigador sostiene que los grabados materializan sobre la piedra lo que ya apuntaban otros hallazgos arqueológicos en castros costeros y enclaves como Alcabre: que la ría de Vigo fue un nodo estratégico dentro de las rutas del estaño y del comercio atlántico. Para llegar a esta interpretación, Costa defiende la necesidad de superar antiguas teorías que descartaban la presencia de navegantes mediterráneos al norte del río Mondego, en Portugal, debido a una visión que atribuía a este territorio una supuesta «pureza céltica». Además, considera resuelta otra vieja polémica sobre la autenticidad de algunos grabados. Aunque parte de los surcos fueron repasados en el siglo XX para hacerlos más visibles, testimonios recogidos en 1974 confirmaban que fueron pastores de la zona quienes realizaron esos retoques en la década de 1940. La propia fotogrametría ha permitido localizar incluso una inscripción con la fecha 1949 sobre la superficie granítica. Más de 200 embarcaciones en O Morrazo El estudio reconoce que la erosión de la piedra y la pr
Un estudio identifica más de un centenar de embarcaciones grabadas en la piedra en Moaña (Pontevedra), entre ellas posibles naves fenicias
Mucho antes de que los grandes barcos mercantes surcaran la ría de Vigo, alguien dejó grabada en la piedra una auténtica flota. Durante siglos pasó prácticamente desapercibida, pero la tecnología ha permitido ahora descubrir un extraordinario «catálogo naval» con más de un centenar de embarcaciones que podría cambiar la interpretación histórica del papel que desempeñó Galicia en las rutas comerciales del Atlántico hace más de 3.000 años.El escenario de este hallazgo es el conjunto rupestre de Pozo Garrido, situado en la parroquia de Meira, en Moaña (Pontevedra). Un estudio desarrollado por el investigador Antonio Costa Iglesias mediante técnicas de fotogrametría digital ha identificado en este yacimiento representaciones de embarcaciones de muy distintas tipologías, desde posibles hippoi fenicios hasta naves construidas con tablas cosidas, estructuras de piel o canoas monóxilas excavadas en un solo tronco.El trabajo, publicado inicialmente en 2025 en el Boletín Auriense del Museo Arqueológico Provincial de Ourense y editado ahora como monografía por el Ayuntamiento de Moaña bajo el título Pozo Garrido. Unha frota na pedra: reavaliación dos gravados e a súa interacción naval na ría de Vigo, será presentado este viernes, 17 de julio, en la Carpintería de Ribeira da Seara.La principal conclusión del estudio es que este petroglifo constituye un testimonio gráfico de la intensa actividad marítima que existía en la ría de Vigo entre el final de la Edad del Bronce y la primera Edad del Hierro, aproximadamente entre los años 1.250 y 800 antes de Cristo.Según Antonio Costa, Pozo Garrido obliga a replantear el papel de la ría viguesa y, por extensión, del conjunto de las Rías Baixas, como un auténtico puerto internacional dentro de las grandes rutas atlánticas de navegación y comercio durante la Prehistoria reciente.Puerto clave en las rutas del estañoEl investigador sostiene que los grabados materializan sobre la piedra lo que ya apuntaban otros hallazgos arqueológicos en castros costeros y enclaves como Alcabre: que la ría de Vigo fue un nodo estratégico dentro de las rutas del estaño y del comercio atlántico. Para llegar a esta interpretación, Costa defiende la necesidad de superar antiguas teorías que descartaban la presencia de navegantes mediterráneos al norte del río Mondego, en Portugal, debido a una visión que atribuía a este territorio una supuesta «pureza céltica».Además, considera resuelta otra vieja polémica sobre la autenticidad de algunos grabados. Aunque parte de los surcos fueron repasados en el siglo XX para hacerlos más visibles, testimonios recogidos en 1974 confirmaban que fueron pastores de la zona quienes realizaron esos retoques en la década de 1940. La propia fotogrametría ha permitido localizar incluso una inscripción con la fecha 1949 sobre la superficie granítica.Más de 200 embarcaciones en O MorrazoEl estudio reconoce que la erosión de la piedr
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