La NASA ha revelado este jueves que el segmento ruso de la Estación Espacial Internacional vuelve a perder aire hacia el espacio, reabriendo un problema que los ingenieros creían haber estabilizado a principios de este año. Durante los últimos cinco, ingenieros de la NASA y Roscosmos han estado intentando solucionar una fuga de aire persistente en la EEI. ¿El culpable? Grietas microscópicas ocultas en un pequeño túnel de transferencia ruso llamado módulo PrK, que conecta con un puerto de acoplamiento del módulo de servicio Zvezda. Debido a que estas fracturas son diminutas, encontrarlas y repararlas ha sido una pesadilla constante para los equipos en tierra.. En enero, parecía que las agencias espaciales por fin habían ganado la batalla. La NASA anunció que, tras numerosas inspecciones y nuevas capas de sellador, la presión del aire dentro del módulo había alcanzado una ‘configuración estable’. Pero ese alivio ha durado poco. La reparación no ha aguantado mucho tiempo y el segmento ruso vuelve a filtrar aire hacia el espacio.. El problema reapareció el 1 de mayo, justo después de que los cosmonautas rusos terminaran de descargar suministros de la nave de carga Progress 95 y detectaran una ‘lenta caída de presión’ dentro del túnel de transferencia PrK.. ‘Los equipos realizaron un análisis de datos que indicó una pérdida de algo menos de medio kilo de aire al día. Roscosmos permitió que la presión en el túnel de transferencia disminuyera gradualmente mientras supervisaba la tasa de pérdida. La zona se mantiene ahora a una presión más baja, con pequeñas represurizaciones cuando es necesario. No hay impacto en las operaciones de la estación, y la NASA y Roscosmos están coordinando los próximos pasos’, ha señalado el portavoz de la NASA Josh Finch.. Máximo nivel de amenaza. Públicamente, la NASA ha restado importancia al peligro real de las fugas de la estación espacial. Sin embargo, a puerta cerrada, la historia es muy distinta, según informa Ars Technica. Internamente, la NASA utiliza una matriz de riesgos de 5 × 5 para clasificar los peligros de los vuelos espaciales. En esa escala, las fugas rusas han recibido un ‘5’ tanto en probabilidad como en consecuencia, el nivel máximo de amenaza.. Hasta ahora, Roscosmos, con problemas de financiación, ha logrado contener el problema simplemente manteniendo cerrada la escotilla del módulo PrK con fugas respecto al resto de la estación. El plan era seguir funcionando así hasta 2030, fecha prevista para la retirada de la EEI.. Sin embargo, la NASA y el Congreso de Estados Unidos están debatiendo si mantener la estación espacial en funcionamiento hasta 2032 o incluso más. Con algunos de los módulos de la estación operando en el espacio desde hace casi treinta años, estas grietas recurrentes plantean serias dudas sobre si prolongar su vida útil es una estrategia segura y realista.. Para mantener la estación operativa más allá de 2030, la NASA necesita el visto bueno de sus socios internacionales, incluida Rusia. El problema se agrava porque la NASA no quiere abandonar la EEI hasta que las estaciones espaciales privadas y comerciales estén listas para sustituirla, de modo que los astronautas tengan un destino al que ir.. Desafortunadamente, preparar ese relevo comercial está siendo un camino complicado. La estrategia de la NASA consiste en ayudar a financiar estaciones espaciales privadas y después pagar por utilizarlas como cliente. Pero cuando la NASA propuso un nuevo plan en su evento Ignition del pasado marzo, sugiriendo que las empresas privadas acoplaran primero sus nuevos módulos directamente a la vieja EEI, la respuesta de la industria fue, en el mejor de los casos, tibia. Las compañías espaciales privadas se resisten a mantener la antigua estación con vida durante más tiempo e insisten en que estarán listas para lanzar sus propias plataformas independientes en 2030.
Internamente, la NASA habría clasificado las fugas con un 5, el nivel máximo de amenaza, tanto tanto en probabilidad como en consecuencia
La NASA ha revelado este jueves que el segmento ruso de la Estación Espacial Internacional vuelve a perder aire hacia el espacio, reabriendo un problema que los ingenieros creían haber estabilizado a principios de este año. Durante los últimos cinco, ingenieros de la NASA y Roscosmos han estado intentando solucionar una fuga de aire persistente en la EEI. ¿El culpable? Grietas microscópicas ocultas en un pequeño túnel de transferencia ruso llamado módulo PrK, que conecta con un puerto de acoplamiento del módulo de servicio Zvezda. Debido a que estas fracturas son diminutas, encontrarlas y repararlas ha sido una pesadilla constante para los equipos en tierra.. En enero, parecía que las agencias espaciales por fin habían ganado la batalla. La NASA anunció que, tras numerosas inspecciones y nuevas capas de sellador, la presión del aire dentro del módulo había alcanzado una ‘configuración estable’. Pero ese alivio ha durado poco. La reparación no ha aguantado mucho tiempo y el segmento ruso vuelve a filtrar aire hacia el espacio.. El problema reapareció el 1 de mayo, justo después de que los cosmonautas rusos terminaran de descargar suministros de la nave de carga Progress 95 y detectaran una ‘lenta caída de presión’ dentro del túnel de transferencia PrK.. ‘Los equipos realizaron un análisis de datos que indicó una pérdida de algo menos de medio kilo de aire al día. Roscosmos permitió que la presión en el túnel de transferencia disminuyera gradualmente mientras supervisaba la tasa de pérdida. La zona se mantiene ahora a una presión más baja, con pequeñas represurizaciones cuando es necesario. No hay impacto en las operaciones de la estación, y la NASA y Roscosmos están coordinando los próximos pasos’, ha señalado el portavoz de la NASA Josh Finch.. Públicamente, la NASA ha restado importancia al peligro real de las fugas de la estación espacial. Sin embargo, a puerta cerrada, la historia es muy distinta, según informa Ars Technica. Internamente, la NASA utiliza una matriz de riesgos de 5 × 5 para clasificar los peligros de los vuelos espaciales. En esa escala, las fugas rusas han recibido un ‘5’ tanto en probabilidad como en consecuencia, el nivel máximo de amenaza.. Hasta ahora, Roscosmos, con problemas de financiación, ha logrado contener el problema simplemente manteniendo cerrada la escotilla del módulo PrK con fugas respecto al resto de la estación. El plan era seguir funcionando así hasta 2030, fecha prevista para la retirada de la EEI.. Sin embargo, la NASA y el Congreso de Estados Unidos están debatiendo si mantener la estación espacial en funcionamiento hasta 2032 o incluso más. Con algunos de los módulos de la estación operando en el espacio desde hace casi treinta años, estas grietas recurrentes plantean serias dudas sobre si prolongar su vida útil es una estrategia segura y realista.. Para mantener la estación operativa más allá de 2030, la NASA necesita el visto bueno de sus socios internacionales, incluida Rusia. El problema se agrava porque la NASA no quiere abandonar la EEI hasta que las estaciones espaciales privadas y comerciales estén listas para sustituirla, de modo que los astronautas tengan un destino al que ir.. Desafortunadamente, preparar ese relevo comercial está siendo un camino complicado. La estrategia de la NASA consiste en ayudar a financiar estaciones espaciales privadas y después pagar por utilizarlas como cliente. Pero cuando la NASA propuso un nuevo plan en su evento Ignition del pasado marzo, sugiriendo que las empresas privadas acoplaran primero sus nuevos módulos directamente a la vieja EEI, la respuesta de la industria fue, en el mejor de los casos, tibia. Las compañías espaciales privadas se resisten a mantener la antigua estación con vida durante más tiempo e insisten en que estarán listas para lanzar sus propias plataformas independientes en 2030.
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