La escena se repite en la Galicia interior con una inquietante regularidad: amanecer, silencio… y ausencia. Donde antes había figuras religiosas, ahora apenas quedan tornillos arrancados y cruces mutiladas. En apenas once días, la provincia de Ourense ha sido escenario de una cadena de robos en cementerios que ya suma más de 60 cristos sustraídos, en lo que vecinos y autoridades califican como un auténtico “tsunami” de delincuencia sacra.. El último episodio tuvo lugar en el cementerio parroquial de San Breixo, en Celanova, donde durante la noche del lunes al martes desaparecieron 34 figuras. Se trata, hasta el momento, del mayor golpe registrado. Las esculturas, fijadas a las cruces mediante tornillos, fueron arrancadas con tal violencia que en algunos casos quedaron partes fragmentadas, como manos, esparcidas en el lugar.. Fueron los propios vecinos quienes, al acudir al camposanto a primera hora de la mañana, detectaron el robo y dieron aviso a la Guardia Civil, que ya ha abierto una investigación para tratar de esclarecer los hechos. No es un caso aislado. Muy al contrario, este ataque se suma a una cadena de saqueos que afecta ya a cinco cementerios en apenas once días.. Los municipios de Celanova, Cartelle y Coles concentran los principales episodios. En concreto, los cementerios de San Breixo, Santa María de Fechas y San Xoán de Viveiro —todos en Celanova—, junto con Marabillas (Cartelle) y San Eusebio de Peroxa (Coles), han sido objeto de estos robos reiterados.. Pero el alcance podría ser aún mayor. La Guardia Civil también investiga la desaparición de 45 cruces y al menos 11 figuras religiosas adicionales en iglesias y camposantos de la misma zona, sin que por el momento se hayan producido detenciones. Entre los casos detectados figuran saqueos en la iglesia de Casariño y en la parroquia de Santa María de Pontefechas, también en el entorno de Celanova.. Detrás de esta oleada se encuentra un móvil económico. Los ladrones buscan principalmente el bronce de las figuras, un material con un alto contenido en cobre, muy cotizado en el mercado de la chatarra. La elevada demanda y la escasez global han disparado su precio, que puede alcanzar los 10 euros por kilo, lo que convierte estas piezas funerarias en un objetivo lucrativo. En algunos casos, también se han sustraído figuras de latón, aunque su valor es inferior.
Una oleada de robos sin precedentes en Ourense pone en alerta a vecinos y Guardia Civil
La escena se repite en la Galicia interior con una inquietante regularidad: amanecer, silencio… y ausencia. Donde antes había figuras religiosas, ahora apenas quedan tornillos arrancados y cruces mutiladas. En apenas once días, la provincia de Ourense ha sido escenario de una cadena de robos en cementerios que ya suma más de 60 cristos sustraídos, en lo que vecinos y autoridades califican como un auténtico “tsunami” de delincuencia sacra.. El último episodio tuvo lugar en el cementerio parroquial de San Breixo, en Celanova, donde durante la noche del lunes al martes desaparecieron 34 figuras. Se trata, hasta el momento, del mayor golpe registrado. Las esculturas, fijadas a las cruces mediante tornillos, fueron arrancadas con tal violencia que en algunos casos quedaron partes fragmentadas, como manos, esparcidas en el lugar.. Fueron los propios vecinos quienes, al acudir al camposanto a primera hora de la mañana, detectaron el robo y dieron aviso a la Guardia Civil, que ya ha abierto una investigación para tratar de esclarecer los hechos. No es un caso aislado. Muy al contrario, este ataque se suma a una cadena de saqueos que afecta ya a cinco cementerios en apenas once días.. Los municipios de Celanova, Cartelle y Coles concentran los principales episodios. En concreto, los cementerios de San Breixo, Santa María de Fechas y San Xoán de Viveiro —todos en Celanova—, junto con Marabillas (Cartelle) y San Eusebio de Peroxa (Coles), han sido objeto de estos robos reiterados.. Pero el alcance podría ser aún mayor. La Guardia Civil también investiga la desaparición de 45 cruces y al menos 11 figuras religiosas adicionales en iglesias y camposantos de la misma zona, sin que por el momento se hayan producido detenciones. Entre los casos detectados figuran saqueos en la iglesia de Casariño y en la parroquia de Santa María de Pontefechas, también en el entorno de Celanova.. Detrás de esta oleada se encuentra un móvil económico. Los ladrones buscan principalmente el bronce de las figuras, un material con un alto contenido en cobre, muy cotizado en el mercado de la chatarra. La elevada demanda y la escasez global han disparado su precio, que puede alcanzar los 10 euros por kilo, lo que convierte estas piezas funerarias en un objetivo lucrativo. En algunos casos, también se han sustraído figuras de latón, aunque su valor es inferior.
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