Reincorporarse al mercado laboral no siempre es fácil, sin embargo, la formación puede servir de ayuda para lograr una segunda oportunidad. Así lo afirman los ocho alumnos que el pasado 1 de octubre iniciaron en el monasterio de San Agustín de Burgos su formación en el taller de ‘Acabados de carpintería y mueble’, que se enmarca dentro de los Programas Mixtos de Formación y Empleo que impulsa la Junta de Castilla y León, a través del Servicio Público de Empleo de la Comunidad (ECyL).. Una oportunidad de oro para personas que se encuentran en situación de desempleo porque no solo disponen de formación teórico-práctica, sino también de una experiencia profesional real y remunerada. Estos ocho alumnos iniciaron hace tres meses una formación especializada en restauración y conservación del patrimonio cultural, y muchos de ellos, descubrieron una pasión oculta, mientras que otros retomaron un sueño de su juventud.. Ocho personas, ocho trayectorias y un mismo punto de partida: el deseo de reincorporarse al mercado laboral. Desde el pasado 1 de octubre, el monasterio de San Agustín de Burgos se ha convertido en centro de enseñanza para ocho alumnos de diversas edades, que están recibiendo formación en restauración y conservación del patrimonio cultural.. En esta iniciativa autonómica participan distintas entidades locales y sin ánimo de lucro de las diferentes provincias, entre ellas la Diputación de Burgos, que coordina este taller de ‘Acabados de carpintería y mueble’, donde un 50 por ciento se centra en la formación teórico-práctica, mientras que el porcentaje restante se centra en la ejecución de proyectos reales.. Tal y como explica una de las docentes del curso, María Jesús Hierro, los alumnos llegan a estos programas a través del servicio de empleo de la Junta, y en la mayoría de los casos son personas que llevan largo tiempo sin trabajar. “Suelen abundar más las chicas, y aunque los rangos de edad se sitúan entre los 30 (más o menos) y los 60 (o más), hay de todo un poco”, explica. Junto a su compañera y coordinadora docente, Amaya Arresti, Hierro se encarga de formar a los alumnos y trasladarles todos sus conocimientos en la materia.. Las profesionales afirman que aquellos que llegan al programa lo hacen porque “siguen teniendo ganas de trabajar”, y por unos motivos u otros no han logrado encontrar un empleo estable. “A veces, hay gente que no sabes por qué están sin trabajo, porque algunos están muy bien formados, y realmente tienen ganas de trabajar”, apostillan.. “Siempre les decimos que lo mejor es no estar en casa dando vueltas a la cabeza sobre si van a encontrar o no trabajo. Es bueno que estén aquí porque no solo trabajan, sino que también cotizan para la Seguridad Social, para el paro y les pagan”, indica Hierro, que destaca el beneficio que supone para ellos el poder compartir experiencias y ver que hay más gente en su situación. Además, a veces, también encuentran una pasión desconocida.. Este tipo de programas no solo buscan ayudar a la empleabilidad de los participantes, sino también generar un impacto positivo en el entorno. En este caso, la formación se centra en la restauración de bienes patrimoniales de la provincia, una especialidad que requiere de destreza manual, sensibilidad artística y respeto por el legado histórico de esta tierra.. Desde octubre y durante un período de seis meses, el grupo trabaja para recuperar el esplendor original del retablo de la iglesia Arcos de la Llana, que se ha visto afectado por el paso del tiempo. Estos ocho aprendices centran sus esfuerzos en el ático del retablo, situada en la zona superior del mismo.. Antes de iniciar el trabajo manual, hay toda una preparación previa. El delegado de Patrimonio de la Diócesis de Burgos, Juan Álvarez Quevedo, es quien plantea qué obras presentan algún desperfecto y requieren de intervención. De ese listado se selecciona cuáles pueden servir para la tarea en los Grupos Mixtos. Los grupos de trabajo intervienen en obras que se encuentran en Burgos, y aunque a veces también se encargan de aquellas que están en pueblos de la provincia, siempre se intenta que sea en lugares cercanos a la capital, para evitar problemas de desplazamientos.. Arresti explica lo importante que es ir analizando las piezas, para determinar qué tipo de intervención necesita cada una. “Van viendo la patología, cómo está ejecutada y tomando nota de todo”, añade.. Retomar sueños del pasado. Además de adquirir competencias para regresar al mercado laboral, este programa concede a sus participantes la oportunidad de retomar una vocación que creían haber dejado atrás. Algunos cursaron estudios relacionados con Bellas Artes; otros siempre habían sentido interés por la restauración, pero no habían podido formarse. Hoy, gracias a esta iniciativa, están dando forma a una pasión que llevaba años esperando su momento.. Ana María Arribas tiene 44 años, y tras un tiempo sin trabajo, le hablaron de estos cursos y cómo podría ser una buena opción a su problema. En su momento había estudiado el bachillerato artístico, y siempre le ha gustado poder trabajar con las manos. Así, llegó a estos Programas Mixtos, donde ha descubierto una gran pasión por el mundo de la restauración.. “Es apasionante”, señala Arribas, aunque reconoce el “respeto” que le produce estar trabajando con elementos que tienen cientos de años. “No nos da miedo, pero sí respeto porque son cosas muy valiosas y antiguas”, indica. De hecho, asegura que le encantaría poder dedicarse a esto cuando acabe su formación, porque además tiene mucha relación con aquello que ha estudiado y que le encanta hacer. En este sentido, se muestra esperanzada con su futuro, y ve “posible” encontrar trabajo de algo relacionado con la restauración y conservación del patrimonio.. Otros alumnos ven que están logrando conquistar una meta, porque siempre habían querido dedicarse a las artes, pero no habían podido hacerlo. “No me ofrecieron el curso, sino que me enteré por mi cuenta de que existía y quise participar”, explica uno de los estudiantes.. También hay otros que han querido reciclarse y aprender un nuevo oficio, como Cristina, natural de Vitoria, que ejerció durante gran parte de su vida como maquilladora en series de televisión y cine, y ha querido ‘reciclarse’ y adquirir nuevos conocimientos que le puedan ser útiles en un futuro.
El monasterio de San Agustín de Burgos se convierte en centro de enseñanza para ocho personas en situación de desempleo gracias a los Programas Mixtos de Formación y Empleo de la Junta
Reincorporarse al mercado laboral no siempre es fácil, sin embargo, la formación puede servir de ayuda para lograr una segunda oportunidad. Así lo afirman los ocho alumnos que el pasado 1 de octubre iniciaron en el monasterio de San Agustín de Burgos su formación en el taller de ‘Acabados de carpintería y mueble’, que se enmarca dentro de los Programas Mixtos de Formación y Empleo que impulsa la Junta de Castilla y León, a través del Servicio Público de Empleo de la Comunidad (ECyL).. Una oportunidad de oro para personas que se encuentran en situación de desempleo porque no solo disponen de formación teórico-práctica, sino también de una experiencia profesional real y remunerada. Estos ocho alumnos iniciaron hace tres meses una formación especializada en restauración y conservación del patrimonio cultural, y muchos de ellos, descubrieron una pasión oculta, mientras que otros retomaron un sueño de su juventud.. Ocho personas, ocho trayectorias y un mismo punto de partida: el deseo de reincorporarse al mercado laboral. Desde el pasado 1 de octubre, el monasterio de San Agustín de Burgos se ha convertido en centro de enseñanza para ocho alumnos de diversas edades, que están recibiendo formación en restauración y conservación del patrimonio cultural.. En esta iniciativa autonómica participan distintas entidades locales y sin ánimo de lucro de las diferentes provincias, entre ellas la Diputación de Burgos, que coordina este taller de ‘Acabados de carpintería y mueble’, donde un 50 por ciento se centra en la formación teórico-práctica, mientras que el porcentaje restante se centra en la ejecución de proyectos reales.. Tal y como explica una de las docentes del curso, María Jesús Hierro, los alumnos llegan a estos programas a través del servicio de empleo de la Junta, y en la mayoría de los casos son personas que llevan largo tiempo sin trabajar. “Suelen abundar más las chicas, y aunque los rangos de edad se sitúan entre los 30 (más o menos) y los 60 (o más), hay de todo un poco”, explica. Junto a su compañera y coordinadora docente, Amaya Arresti, Hierro se encarga de formar a los alumnos y trasladarles todos sus conocimientos en la materia.. Las profesionales afirman que aquellos que llegan al programa lo hacen porque “siguen teniendo ganas de trabajar”, y por unos motivos u otros no han logrado encontrar un empleo estable. “A veces, hay gente que no sabes por qué están sin trabajo, porque algunos están muy bien formados, y realmente tienen ganas de trabajar”, apostillan.. “Siempre les decimos que lo mejor es no estar en casa dando vueltas a la cabeza sobre si van a encontrar o no trabajo. Es bueno que estén aquí porque no solo trabajan, sino que también cotizan para la Seguridad Social, para el paro y les pagan”, indica Hierro, que destaca el beneficio que supone para ellos el poder compartir experiencias y ver que hay más gente en su situación. Además, a veces, también encuentran una pasión desconocida.. Este tipo de programas no solo buscan ayudar a la empleabilidad de los participantes, sino también generar un impacto positivo en el entorno. En este caso, la formación se centra en la restauración de bienes patrimoniales de la provincia, una especialidad que requiere de destreza manual, sensibilidad artística y respeto por el legado histórico de esta tierra.. Desde octubre y durante un período de seis meses, el grupo trabaja para recuperar el esplendor original del retablo de la iglesia Arcos de la Llana, que se ha visto afectado por el paso del tiempo. Estos ocho aprendices centran sus esfuerzos en el ático del retablo, situada en la zona superior del mismo.. Antes de iniciar el trabajo manual, hay toda una preparación previa. El delegado de Patrimonio de la Diócesis de Burgos, Juan Álvarez Quevedo, es quien plantea qué obras presentan algún desperfecto y requieren de intervención. De ese listado se selecciona cuáles pueden servir para la tarea en los Grupos Mixtos. Los grupos de trabajo intervienen en obras que se encuentran en Burgos, y aunque a veces también se encargan de aquellas que están en pueblos de la provincia, siempre se intenta que sea en lugares cercanos a la capital, para evitar problemas de desplazamientos.. Arresti explica lo importante que es ir analizando las piezas, para determinar qué tipo de intervención necesita cada una. “Van viendo la patología, cómo está ejecutada y tomando nota de todo”, añade.. Además de adquirir competencias para regresar al mercado laboral, este programa concede a sus participantes la oportunidad de retomar una vocación que creían haber dejado atrás. Algunos cursaron estudios relacionados con Bellas Artes; otros siempre habían sentido interés por la restauración, pero no habían podido formarse. Hoy, gracias a esta iniciativa, están dando forma a una pasión que llevaba años esperando su momento.. Ana María Arribas tiene 44 años, y tras un tiempo sin trabajo, le hablaron de estos cursos y cómo podría ser una buena opción a su problema. En su momento había estudiado el bachillerato artístico, y siempre le ha gustado poder trabajar con las manos. Así, llegó a estos Programas Mixtos, donde ha descubierto una gran pasión por el mundo de la restauración.. “Es apasionante”, señala Arribas, aunque reconoce el “respeto” que le produce estar trabajando con elementos que tienen cientos de años. “No nos da miedo, pero sí respeto porque son cosas muy valiosas y antiguas”, indica. De hecho, asegura que le encantaría poder dedicarse a esto cuando acabe su formación, porque además tiene mucha relación con aquello que ha estudiado y que le encanta hacer. En este sentido, se muestra esperanzada con su futuro, y ve “posible” encontrar trabajo de algo relacionado con la restauración y conservación del patrimonio.. Otros alumnos ven que están logrando conquistar una meta, porque siempre habían querido dedicarse a las artes, pero no habían podido hacerlo. “No me ofrecieron el curso, sino que me enteré por mi cuenta de que existía y quise participar”, explica uno de los estudiantes.. También hay otros que han querido reciclarse y aprender un nuevo oficio, como Cristina, natural de Vitoria, que ejerció durante gran parte de su vida como maquilladora en series de televisión y cine, y ha querido ‘reciclarse’ y adquirir nuevos conocimientos que le puedan ser útiles en un futuro.
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