Salvador Palau Sanchis habla con una templanza impropia de un joven de 26 años. Sorprende más, si cabe, dicha serenidad si se tiene en cuenta que acaba de ponerse al frente de una empresa referente en el sector de muebles de baño que factura más de 4 millones de euros al año. Si a todo ello le añadimos la capa emocional de que dicha empresa, Sanchis Muebles de Baño, la fundó su abuelo hace más de 60 años. «Mi objetivo es hacer crecer la empresa que mi abuelo comenzó de la nada, con mucho trabajo y esfuerzo», dice, convencido. Para este joven, la empresa, que fabrica todo en Alzira y cuenta con más de treinta empleados, no es que haya sido un camino fácil, pero sí una decisión marcada desde su adolescencia. «En casa las conversaciones nunca acababan y ha sido un camino más o menos orientado: empecé a trabajar aquí los veranos con 16 años, acababa clases y empezaba con operarios en la máquina para saber cómo se fabrica el producto», explica a LA RAZÓN, que afirma, como si fuera poco, que «el impacto es pasar de trabajar para otros a que desaparezcan los horarios y todo pasa por ti». Salvador es de una generación que convive entre los que algunos llaman como «milenials» y la «generación Z», una donde a la gran mayoría les atrae más el funcionariado. No en vano, según una encuesta de Funcas, casi seis de cada diez encuestados creen que España no es un buen país para poner en marcha una empresa, y mientras que el 48% de los adultos recomendaría a un joven ser funcionario, solo un 13% le aconsejaría ser empresario. Una situación que el propio Salvador ve entre su grupo de amigos. «Dentro de mi circulo tengo alguna amigo que tiene alguna empresita familiar, pero otros no quieren pasar por ahí», afirma. «Desde mi perspectiva sí es cierto que la empresa te quita mucho tiempo y trabajando fuera se aprecia el terminar tu jornada laboral y dejarte de problemas, entiendo el punto de no querer entrar porque te quitas responsabilidad y tiempo, entiendo que el cambio generacional tarde en llegar». El objetivo del Consell es facilitar el relevo generacional entre las empresas familiares, que son un eje vital para la economía valenciana, pues representan el 91% del total en la Comunitat Valenciana, un porcentaje que supera la media nacional, y generan el 85 % del empleo, aportando el 76% del PIB autonómico, según datos de la Generalitat valenciana. Por eso, el Consell ha impulsado políticas como la bonificación del 99% del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones para descendientes, ascendientes y cónyuges, desde 2023, y la reciente nueva bonificación desde el 1 de junio de este año del 25% en este impuesto para hermanos, tíos y sobrinos, que se elevará al 50% en un año. «Cualquier ayuda es bienvenida», dice sobre ellas Salvador, que asegura eso sí que no ha sido un factor determinante en su decisión, quien tras estudiar para ser ingeniería industrial y curtirse profesionalmente en una consultora Big4 y
A sus 26 años Salvador Palau Sanchis toma las riendas de la empresa de muebles de baño familiar con más de 60 años de vida
Salvador Palau Sanchis habla con una templanza impropia de un joven de 26 años. Sorprende más, si cabe, dicha serenidad si se tiene en cuenta que acaba de ponerse al frente de una empresa referente en el sector de muebles de baño que factura más de 4 millones de euros al año.Si a todo ello le añadimos la capa emocional de que dicha empresa, Sanchis Muebles de Baño, la fundó su abuelo hace más de 60 años. «Mi objetivo es hacer crecer la empresa que mi abuelo comenzó de la nada, con mucho trabajo y esfuerzo», dice, convencido.Para este joven, la empresa, que fabrica todo en Alzira y cuenta con más de treinta empleados, no es que haya sido un camino fácil, pero sí una decisión marcada desde su adolescencia. «En casa las conversaciones nunca acababan y ha sido un camino más o menos orientado: empecé a trabajar aquí los veranos con 16 años, acababa clases y empezaba con operarios en la máquina para saber cómo se fabrica el producto», explica a LA RAZÓN, que afirma, como si fuera poco, que «el impacto es pasar de trabajar para otros a que desaparezcan los horarios y todo pasa por ti».Salvador es de una generación que convive entre los que algunos llaman como «milenials» y la «generación Z», una donde a la gran mayoría les atrae más el funcionariado. No en vano, según una encuesta de Funcas, casi seis de cada diez encuestados creen que España no es un buen país para poner en marcha una empresa, y mientras que el 48% de los adultos recomendaría a un joven ser funcionario, solo un 13% le aconsejaría ser empresario.Una situación que el propio Salvador ve entre su grupo de amigos. «Dentro de mi circulo tengo alguna amigo que tiene alguna empresita familiar, pero otros no quieren pasar por ahí», afirma. «Desde mi perspectiva sí es cierto que la empresa te quita mucho tiempo y trabajando fuera se aprecia el terminar tu jornada laboral y dejarte de problemas, entiendo el punto de no querer entrar porque te quitas responsabilidad y tiempo, entiendo que el cambio generacional tarde en llegar».El objetivo del Consell es facilitar el relevo generacional entre las empresas familiares, que son un eje vital para la economía valenciana, pues representan el 91% del total en la Comunitat Valenciana, un porcentaje que supera la media nacional, y generan el 85 % del empleo, aportando el 76% del PIB autonómico, según datos de la Generalitat valenciana.Por eso, el Consell ha impulsado políticas como la bonificación del 99% del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones para descendientes, ascendientes y cónyuges, desde 2023, y la reciente nueva bonificación desde el 1 de junio de este año del 25% en este impuesto para hermanos, tíos y sobrinos, que se elevará al 50% en un año. «Cualquier ayuda es bienvenida», dice sobre ellas Salvador, que asegura eso sí que no ha sido un factor determinante en su decisión, quien tras estudiar para ser ingeniería industrial y curtirse profesionalmente en una consultora Big4 y tambi
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