El Real Madrid salió vivo del Martínez Valero después de desperdiciar una ventaja de dos goles y volver a mostrar un problema que empieza a repetirse: los bajones tras el descanso. Güler volvió a marcar diferencias, Espí apareció otra vez para rescatar al equipo y Mourinho se encontró con más argumentos en ataque, pero también con una tarea pendiente que ya no parece circunstancial.. Espí ya decide partidos. El delantero se ha convertido en un recurso decisivo en este inicio de temporada. Sus dos goles ante Espanyol y Elche han supuesto seis puntos y, en el Martínez Valero, apareció cuando el equipo más lo necesitaba. «Lo está haciendo bien, está contribuyendo a equipo. Tiene por delante un jugador que no es normal. Jugar con los dos juntos no es fácil», decía Mourinho después del partido.. Güler cambia la cara del equipo. El turco fue el gran argumento del Real Madrid en la primera mitad. Da ritmo, mueve al equipo, mejora la circulación y añade peligro a balón parado. Su momento de forma abre además el debate sobre la titularidad. Cuando le preguntaron si era imprescindible, el entrenador portugués contestó que no, que nadie lo es.. Mucha competencia en ataque. Mourinho tiene numerosas alternativas ofensivas y eso le está dando resultados. Diomandé respondió como titular, mientras que Mbappé, Vinicius, Endrick y Espí también reclaman protagonismo y hacen ganar partidos, como en Elche. «Pero tenemos un banquillo lleno de talento y de diferentes talentos. Arriesgo al máximo», dijo el técnico.. El Madrid vuelve a sufrir sus bajones tras el descanso. El problema que ya apareció ante el Rayo se repitió en Elche. Con ventaja de 0-2, el equipo perdió intensidad, dejó crecer al rival y permitió que un partido controlado se complicara hasta el empate. Ya no parece un episodio aislado. Aunque el cansancio influye. «Son partidos acabados en que tenemos ocasiones para matar y no matamos. Después de no matar, pasamos de la facilidad a no controlar. No hemos marcado», explicó el entrenador tras el partido. «Cuando todo parece fácil, dejas las cosas sin hacer. La explicación que encuentro es que si el partido parece fácil y no lo rematas, luego bajas, pierdes el control, interpretas mal la facilidad»
El equipo blanco sufrió demasiado para ganar en Elche, en un encuentro que fue ganando 0-2. Pero lo vio muy fácil y se le complicó
El Real Madrid salió vivo del Martínez Valero después de desperdiciar una ventaja de dos goles y volver a mostrar un problema que empieza a repetirse: los bajones tras el descanso. Güler volvió a marcar diferencias, Espí apareció otra vez para rescatar al equipo y Mourinho se encontró con más argumentos en ataque, pero también con una tarea pendiente que ya no parece circunstancial.. Espí ya decide partidos. El delantero se ha convertido en un recurso decisivo en este inicio de temporada. Sus dos goles ante Espanyol y Elche han supuesto seis puntos y, en el Martínez Valero, apareció cuando el equipo más lo necesitaba. «Lo está haciendo bien, está contribuyendo a equipo. Tiene por delante un jugador que no es normal. Jugar con los dos juntos no es fácil», decía Mourinho después del partido.. Güler cambia la cara del equipo. El turco fue el gran argumento del Real Madrid en la primera mitad. Da ritmo, mueve al equipo, mejora la circulación y añade peligro a balón parado. Su momento de forma abre además el debate sobre la titularidad. Cuando le preguntaron si era imprescindible, el entrenador portugués contestó que no, que nadie lo es.. Mucha competencia en ataque. Mourinho tiene numerosas alternativas ofensivas y eso le está dando resultados. Diomandé respondió como titular, mientras que Mbappé, Vinicius, Endrick y Espí también reclaman protagonismo y hacen ganar partidos, como en Elche. «Pero tenemos un banquillo lleno de talento y de diferentes talentos. Arriesgo al máximo», dijo el técnico.. El Madrid vuelve a sufrir sus bajones tras el descanso. El problema que ya apareció ante el Rayo se repitió en Elche. Con ventaja de 0-2, el equipo perdió intensidad, dejó crecer al rival y permitió que un partido controlado se complicara hasta el empate. Ya no parece un episodio aislado. Aunque el cansancio influye. «Son partidos acabados en que tenemos ocasiones para matar y no matamos. Después de no matar, pasamos de la facilidad a no controlar. No hemos marcado», explicó el entrenador tras el partido. «Cuando todo parece fácil, dejas las cosas sin hacer. La explicación que encuentro es que si el partido parece fácil y no lo rematas, luego bajas, pierdes el control, interpretas mal la facilidad»
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