Hablar de la Semana Santa lorquina es hablar, sin duda, de pasión. No solo desde un punto de vista religioso, sino desde un punto de vista cultural y social, que trasciende la propia fe. Uno de los nombres propios de la procesión que sale a la calle este Viernes Santo es el de Ramón Mateos, presidente de la cofradía del Paso Blanco, institución centenaria que pugna con el Paso Azul -la cofradía ‘rival’- por hacer de esta “catequesis viviente”, como la define, un evento mejor que el de los ‘otros’. En cuanto a espectacularidad, a puesta en escena, a dramatismo y a fervor semanasantero.
Una de las novedades de este año, según cuenta el máximo responsable de los ‘blancos’, es la nueva carroza de Constantino I ‘El Grande’. “Una carroza triunfal” de grandes dimensiones (13 metros de longitud, 5,30 de anchura, casi 8 metros de alta y una luz de arco de 2,80 metros), que Mateos asegura que “tiene una fuerte carga simbólica y se articula en torno a tres elementos fundamentales: la figura de Constantino, lógicamente, la representación de la victoria en la batalla del puente Milvio y la presencia de la cruz, como signo del triunfo del cristianismo”.
Mateos, nacido en Lorca en 1968, economista de profesión y aficionado a viajar, explica con emoción cómo se vive la Semana Santa en su ciudad natal, en especial, como miembro del Paso Blanco. Dice que no le gusta la definición de “desfile bíblico pasional”, él prefiere hablar simplemente de “procesiones”, tanto en cuanto las calles del centro de la Ciudad del Sol se convierten en un escenario para la representación de escenas del Antiguo Testamento. Y cada uno de esos momentos se cuida al detalle: los tronos, las figuras, los personajes y, sobre todo, sus ropajes y sus vestimentas. Es ahí cuando entran en juego los bordadores y las bordadoras, que trabajan a destajo durante todo el año para que los mantos de seda y oro luzcan estos días en todo su esplendor. El presidente de los ‘blancos’ afirma que “lo que hacemos son auténticas obras de arte, una especie de cuadro con seda. Las bordadoras y los bordadores van haciendo dibujos, matizando y, al final, se hace realmente como si fuera un cuadro. Es fantástico”. De hecho, cuentan con un Museo del Bordado en Lorca, que este año precisamente acaba de cumplir su 30 aniversario. Un oficio, el del bordado que, lejos de estar en peligro de extinción, está siendo promocionado por los cofrades para que no se pierda. Ramón Mateos cuenta que “hay personas que están realmente contratadas en su régimen general. Y, ahora, hemos hecho precisamente un curso, a través de la comunidad autónoma, para formar a nuevas bordadoras”. Un legado cultural en toda regla, cuyo relevo generacional quieren que esté asegurado.
Sobre la amistosa disputa con sus compañeros del Paso Azul, Mateos bromea y asegura que “no, hombre, no es que sea rivalidad, es que los blancos siempre somos los mejores y los que ganamos, somos los primeros en todo”. Es decir, no se puede ser del Madrid y del Barça a la vez. Y eso lo saben muy bien los lorquinos y los amantes de la Semana Santa de este municipio.
Pero, sin duda, el mejor embajador de la Semana Santa lorquina ha sido el presidente del Gobierno regional, Fernando López Miras, que encarnó el año pasado a Teodosio I ‘El Grande’, a bordo de una cuádriga. Mateos define su actuación como “magistral”, ya que encarnó el papel de este monarca “como nadie”. Es más, eso le valió al presidente murciano ser nombrado el pasado mes de septiembre como mayordomo de honor de la cofradía del Paso Blanco. “Eso ha hecho que tenga una publicidad y una repercusión a nivel nacional en todos los medios, que es impagable”, narra agradecido y orgulloso Mateos, quien añade que “yo creo que no se puede pagar una campaña de ese tipo saliendo en toda la prensa nacional. ¿Cuánto vale eso? No hay dinero. Y, la verdad, Lorca necesita que se la conozca”.
De momento, la cofradía del Paso Blanco hace un llamamiento a la ciudadanía, no solo de la Región de Murcia, sino de toda España, para que vivan la procesión de este Viernes Santo en la Ciudad del Sol, porque “no hay nada igual en España, van a ver devoción, fe, historia, tradición, rivalidad, todo eso, puesto en escena”. Dicen que hay que ver la procesión de los ‘blancos’, al menos, una vez en la vida. Hoy tienen la oportunidad.
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Hablar de la Semana Santa lorquina es hablar, sin duda, de pasión. No solo desde un punto de vista religioso, sino desde un punto de vista cultural y social, que trasciende la propia fe. Uno de los nombres propios de la procesión que sale a la calle este Viernes Santo es el de Ramón Mateos, presidente de la cofradía del Paso Blanco, institución centenaria que pugna con el Paso Azul -la cofradía ‘rival’- por hacer de esta “catequesis viviente”, como la define, un evento mejor que el de los ‘otros’. En cuanto a espectacularidad, a puesta en escena, a dramatismo y a fervor semanasantero.. Una de las novedades de este año, según cuenta el máximo responsable de los ‘blancos’, es la nueva carroza de Constantino I ‘El Grande’. “Una carroza triunfal” de grandes dimensiones (13 metros de longitud, 5,30 de anchura, casi 8 metros de alta y una luz de arco de 2,80 metros), que Mateos asegura que “tiene una fuerte carga simbólica y se articula en torno a tres elementos fundamentales: la figura de Constantino, lógicamente, la representación de la victoria en la batalla del puente Milvio y la presencia de la cruz, como signo del triunfo del cristianismo”.. Mateos, nacido en Lorca en 1968, economista de profesión y aficionado a viajar, explica con emoción cómo se vive la Semana Santa en su ciudad natal, en especial, como miembro del Paso Blanco. Dice que no le gusta la definición de “desfile bíblico pasional”, él prefiere hablar simplemente de “procesiones”, tanto en cuanto las calles del centro de la Ciudad del Sol se convierten en un escenario para la representación de escenas del Antiguo Testamento. Y cada uno de esos momentos se cuida al detalle: los tronos, las figuras, los personajes y, sobre todo, sus ropajes y sus vestimentas. Es ahí cuando entran en juego los bordadores y las bordadoras, que trabajan a destajo durante todo el año para que los mantos de seda y oro luzcan estos días en todo su esplendor. El presidente de los ‘blancos’ afirma que “lo que hacemos son auténticas obras de arte, una especie de cuadro con seda. Las bordadoras y los bordadores van haciendo dibujos, matizando y, al final, se hace realmente como si fuera un cuadro. Es fantástico”. De hecho, cuentan con un Museo del Bordado en Lorca, que este año precisamente acaba de cumplir su 30 aniversario. Un oficio, el del bordado que, lejos de estar en peligro de extinción, está siendo promocionado por los cofrades para que no se pierda. Ramón Mateos cuenta que “hay personas que están realmente contratadas en su régimen general. Y, ahora, hemos hecho precisamente un curso, a través de la comunidad autónoma, para formar a nuevas bordadoras”. Un legado cultural en toda regla, cuyo relevo generacional quieren que esté asegurado.. Sobre la amistosa disputa con sus compañeros del Paso Azul, Mateos bromea y asegura que “no, hombre, no es que sea rivalidad, es que los blancos siempre somos los mejores y los que ganamos, somos los primeros en todo”. Es decir, no se puede ser del Madrid y del Barça a la vez. Y eso lo saben muy bien los lorquinos y los amantes de la Semana Santa de este municipio.. Pero, sin duda, el mejor embajador de la Semana Santa lorquina ha sido el presidente del Gobierno regional, Fernando López Miras, que encarnó el año pasado a Teodosio I ‘El Grande’, a bordo de una cuádriga. Mateos define su actuación como “magistral”, ya que encarnó el papel de este monarca “como nadie”. Es más, eso le valió al presidente murciano ser nombrado el pasado mes de septiembre como mayordomo de honor de la cofradía del Paso Blanco. “Eso ha hecho que tenga una publicidad y una repercusión a nivel nacional en todos los medios, que es impagable”, narra agradecido y orgulloso Mateos, quien añade que “yo creo que no se puede pagar una campaña de ese tipo saliendo en toda la prensa nacional. ¿Cuánto vale eso? No hay dinero. Y, la verdad, Lorca necesita que se la conozca”.. De momento, la cofradía del Paso Blanco hace un llamamiento a la ciudadanía, no solo de la Región de Murcia, sino de toda España, para que vivan la procesión de este Viernes Santo en la Ciudad del Sol, porque “no hay nada igual en España, van a ver devoción, fe, historia, tradición, rivalidad, todo eso, puesto en escena”. Dicen que hay que ver la procesión de los ‘blancos’, al menos, una vez en la vida. Hoy tienen la oportunidad.
La Ciudad del Sol se prepara para sacar a la calle el Gran Cortejo Bíblico Pasional, una procesión «única en España», que sus promotores definen como «una catequesis viviente»
