Es la crónica de un desastre anunciado. La ciudad de Valencia ha llegado a un punto de no retorno en el problema de la vivienda y ha entrado en una emergencia habitacional estructural tras «una década de decisiones erróneas, inacción prolongada y la sustitución del análisis técnico por un relato político desconectado de la realidad».. El precio medio de la obra nueva plurifamiliar en la capital ha superado los 4.000 euros por metro cuadrado, mientras la oferta disponible se ha reducido a solo 137 viviendas nuevas en toda la ciudad. «No estamos ante un mercado tensionado, sino ante un mercado roto, incapaz de producir vivienda accesible y condenado a expulsar población».. Las conclusiones del informe del cuatro trimestre de 2025 de la Cátedra Observatorio de la Vivienda de la Universitat Politècnica de València (UPV) son claras. La política ha fallado. «Se han difundido anuncios que tergiversan la magnitud del problema, magnifican actuaciones de impacto marginal o presentan como estructurales medidas que apenas tienen alcance operativo», subraya el director del estudio Fernando Cos-Gayón.. El tope el alquiler, las medidas dirigidas exclusivamente a proteger al inquilino, los anuncios en materia de vivienda que nunca se acaban de concretar o señalar a los pisos turísticos como si fuesen los culpables de la escalada sin freno de los precios son algunos ejemplos que, según Cos-Gayón, no han hecho más que empeorar la situación.. «Ojalá hubieran sido medidas inocuas», apunta en referencia, por ejemplo, a la reivindicada decisión de poner un límite de precio al alquiler. Como ejemplo pone el caso de Barcelona. «La oferta de vivienda en alquiler se ha reducido y los precios han subido».. Con respecto a las medidas para evitar desahucios, lamenta que lejos de «proteger a los vulnerables, se les ha empujado fuera del sistema».. Cos-Gayón insiste en que el propietario también necesita protección y que el coste de los impagos debería asumirlo el Estado, no el propietario pues se dejan de sacar viviendas en alquiler.. Desde 2016, y con especial intensidad desde 2019, los datos han sido claros y reiterados: encarecimiento sostenido, desaparición de vivienda protegida efectiva, contracción de la oferta y aumento del esfuerzo de los hogares.. El estudio acompaña la crítica de propuestas para trabajar con el objetivo de revertir la situación actual. «Hay que movilizar suelo, producir vivienda pública y privada asequible de forma sostenida, aplicar una fiscalidad en la vivienda coherente para colectivos vulnerables, profesionalizar la gestión del parque público, reducir trámites administrativos, aumentar la productividad del sector y gobernar con indicadores públicos y verificables. «Todo lo demás es distracción».. Como dato, Cos-Gayón apunta a que el principal beneficiario de la escalada del precio de la vivienda es el propio Estado. «Aproximadamente el 31 por ciento del precio final de una vivienda corresponde a impuestos».. Cos- Gayón defiende la necesidad de actualizar el precio del metro cuadrado de vivienda protegida (VPP) pues, en ciudades como Valencia está a menos de la mitad de lo que cuesta el de construcción libre. Reclama además la puesta en marcha de mecanismos para construir vivienda social. Para ello, es necesario repensar la manera en la que se construye pues, hay que bajar los estándares actuales para levantar pisos que permitan vivir en condiciones dignas, pero asequibles. Haciendo un símil con el sector del automóvil sería poner en el mercado utilitarios y no solo coches deportivos.. El «efecto contagio». El precio unitario medio de la vivienda de obra nueva de edificios plurifamiliares en Valencia ha aumentado un 19% en el último trimestre de 2025 respecto a hace un año, y continúa subiendo también en el área metropolitana, especialmente en l’Horta Nord, que registra los precios más altos que se acercan a los que presenta la capital, según la cátedra de la UPV.. En un análisis histórico con el último trimestre de 2019, primeros datos tomados por el Observatorio de la Vivienda de la UPV, el precio en Valencia ha crecido un 113% y las comarcas de l’ Horta se han contaminado de la subida, entre un 105 % y un 117 % más. En el área metropolitana el precio unitario medio de la vivienda continúa subiendo en proporción y en el último trimestre de 2025 once municipios de l’Horta Nord, Oest y Sud registran precios por encima de los 3.000 euros por metro cuadrado, tres de ellos superior a los 3.500 euros.. En relación al cuatro trimestre de 2024, el precio unitario ha aumentado en todas: en l’Horta Nord un 12 %, en la Oest un 24 % y en la Sud un 23 %, y es l’Horta Nord donde están los precios más altos de la vivienda plurifamiliar en los últimos trimestres, acercándose al precio medio de la capital.
El metro cuadrado en la ciudad supera los 4.000 euros, según la Cátedra del Observatorio de la Vivienda de la Universitat Politècnica (UPV)
Es la crónica de un desastre anunciado. La ciudad de Valencia ha llegado a un punto de no retorno en el problema de la vivienda y ha entrado en una emergencia habitacional estructural tras «una década de decisiones erróneas, inacción prolongada y la sustitución del análisis técnico por un relato político desconectado de la realidad».. El precio medio de la obra nueva plurifamiliar en la capital ha superado los 4.000 euros por metro cuadrado, mientras la oferta disponible se ha reducido a solo 137 viviendas nuevas en toda la ciudad. «No estamos ante un mercado tensionado, sino ante un mercado roto, incapaz de producir vivienda accesible y condenado a expulsar población».. Las conclusiones del informe del cuatro trimestre de 2025 de la Cátedra Observatorio de la Vivienda de la Universitat Politècnica de València (UPV) son claras. La política ha fallado. «Se han difundido anuncios que tergiversan la magnitud del problema, magnifican actuaciones de impacto marginal o presentan como estructurales medidas que apenas tienen alcance operativo», subraya el director del estudio Fernando Cos-Gayón.. El tope el alquiler, las medidas dirigidas exclusivamente a proteger al inquilino, los anuncios en materia de vivienda que nunca se acaban de concretar o señalar a los pisos turísticos como si fuesen los culpables de la escalada sin freno de los precios son algunos ejemplos que, según Cos-Gayón, no han hecho más que empeorar la situación.. «Ojalá hubieran sido medidas inocuas», apunta en referencia, por ejemplo, a la reivindicada decisión de poner un límite de precio al alquiler. Como ejemplo pone el caso de Barcelona. «La oferta de vivienda en alquiler se ha reducido y los precios han subido».. Con respecto a las medidas para evitar desahucios, lamenta que lejos de «proteger a los vulnerables, se les ha empujado fuera del sistema».. Cos-Gayón insiste en que el propietario también necesita protección y que el coste de los impagos debería asumirlo el Estado, no el propietario pues se dejan de sacar viviendas en alquiler.. Desde 2016, y con especial intensidad desde 2019, los datos han sido claros y reiterados: encarecimiento sostenido, desaparición de vivienda protegida efectiva, contracción de la oferta y aumento del esfuerzo de los hogares.. El estudio acompaña la crítica de propuestas para trabajar con el objetivo de revertir la situación actual. «Hay que movilizar suelo, producir vivienda pública y privada asequible de forma sostenida, aplicar una fiscalidad en la vivienda coherente para colectivos vulnerables, profesionalizar la gestión del parque público, reducir trámites administrativos, aumentar la productividad del sector y gobernar con indicadores públicos y verificables. «Todo lo demás es distracción».. Como dato, Cos-Gayón apunta a que el principal beneficiario de la escalada del precio de la vivienda es el propio Estado. «Aproximadamente el 31 por ciento del precio final de una vivienda corresponde a impuestos».. Cos- Gayón defiende la necesidad de actualizar el precio del metro cuadrado de vivienda protegida (VPP) pues, en ciudades como Valencia está a menos de la mitad de lo que cuesta el de construcción libre. Reclama además la puesta en marcha de mecanismos para construir vivienda social. Para ello, es necesario repensar la manera en la que se construye pues, hay que bajar los estándares actuales para levantar pisos que permitan vivir en condiciones dignas, pero asequibles. Haciendo un símil con el sector del automóvil sería poner en el mercado utilitarios y no solo coches deportivos.. El «efecto contagio». El precio unitario medio de la vivienda de obra nueva de edificios plurifamiliares en Valencia ha aumentado un 19% en el último trimestre de 2025 respecto a hace un año, y continúa subiendo también en el área metropolitana, especialmente en l’Horta Nord, que registra los precios más altos que se acercan a los que presenta la capital, según la cátedra de la UPV.. En un análisis histórico con el último trimestre de 2019, primeros datos tomados por el Observatorio de la Vivienda de la UPV, el precio en Valencia ha crecido un 113% y las comarcas de l’ Horta se han contaminado de la subida, entre un 105 % y un 117 % más. En el área metropolitana el precio unitario medio de la vivienda continúa subiendo en proporción y en el último trimestre de 2025 once municipios de l’Horta Nord, Oest y Sud registran precios por encima de los 3.000 euros por metro cuadrado, tres de ellos superior a los 3.500 euros.. En relación al cuatro trimestre de 2024, el precio unitario ha aumentado en todas: en l’Horta Nord un 12 %, en la Oest un 24 % y en la Sud un 23 %, y es l’Horta Nord donde están los precios más altos de la vivienda plurifamiliar en los últimos trimestres, acercándose al precio medio de la capital.
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