El Consorcio de la Ruta del Vino de Rueda y el Consejo Regulador de la D.O. Rueda presentaron hoy en Valladolid un proyecto de investigación que ha permitido conocer en profundidad la estructura y comportamiento de los suelos de la Denominación de Origen Rueda y que se traducirá en la elaboración, en los próximos meses, en un manual de buenas prácticas que recibirán viticultores y bodegueros con el objetivo de avanzar hacia un modelo de viticultura más eficiente, sostenible y resiliente frente a los efectos del cambio climático.. El director general del Consejo Regulador de DO, Santiago Mora, remarcó que el objetivo de este iniciativa es conocer mejor “lo que somos”. Así, explicó que aunque la uva verdejo “se ha plantado en medio mundo y en toda España” tras el éxito de Rueda, remarcó que lo que hace diferente a la DO es su historia. “Estamos ante algo que no se puede deslocalizar y que es fruto del conocimiento y el arraigo de muchos siglos, así como de una serie de condiciones como son la uva, el clima y los suelos”, sentenció.. En la presentación del proyecto también participó la gerente de la Ruta del Vino de Rueda, Cristina Solís, que aseguró que el objetivo de este estudio, que se viene realizando desde el año 2023, es conocer en profundidad “nuestros suelos y el origen de nuestro vino, para dar a los productores las herramientas necesarias para una viticultura sostenible”.. Por su parte, el divulgador especialista en vinos Juancho Asenjo felicitó a Rueda por este estudio de zonificación, iniciativa que han llevado a cabo todas las grandes zonas vitivinícolas del mundo. “Este estudio supondrá un antes y un después, ya que gracias al mismo se está recuperando lo que es el pasado para llegar al futuro”.. Al mismo tiempo, explicaron que ese proyecto, que cuenta con el apoyo de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte y la financiación de fondos Next Generation de la UE, ha sido incluido en el Plan de Sostenibilidad Turística. Así, Solís apuntó que “lo que nos planteamos es el cuidado del origen y para poder desarrollar experiencias enoturísticas en el futuro es fundamental que nuestros viñedos estén preparados para afrontar el futuro, especialmente el cambio climático”.. En este sentido, Santiago Mora recalcó que el enoturismo es el “presente y el futuro” de la DO, y apuntó que aunque Rueda ocupa la segunda posición en el conjunto de España por detrás de Rioja en cuota de mercado y producción, “en materia de enoturismo, a pesar del buen trabajo que se viene realizando, no estamos todo lo desarrollados que nos gustaría”.. Un centenar de catas. El responsable científico del proyecto, José Enrique Garzón, director del Instituto de la Viña y el Vino de la Universidad de León, explicó que se ha realizado un estudio integral del suelo vitícola mediante más de un centenar de calicatas distribuidas estratégicamente en 21 municipios del territorio que han permitido analizar en profundidad los distintos horizontes del suelo, identificando su composición (arcilla, caliza, cascajo), estructura, capacidad de drenaje y retención hídrica, así como parámetros físico-químicos y biológicos claves. A este trabajo de campo se han sumado analíticas de laboratorio que han evaluado parámetros físico-químicos y biológicos como el pH, la conductividad eléctrica, la materia orgánica, los niveles de macro y micronutrientes, la caliza activa o la capacidad de intercambio catiónico.. Al mismo tiempo, Garzón destacó que el suelo es un factor de producción fundamental y que conocerlo en profundidad permite contextualizar el viñedo y “favorecer que la uva exprese todo su potencial”. Además, remarcó que este conocimiento se traduce en una herramienta práctica para el viticultor, facilitando la aplicación de técnicas de viticultura de precisión, ya que permite intervenir de forma más eficiente, aplicando agua o nutrientes solo donde es necesario para mejorar la sostenibilidad y la calidad final del vino.. Asimismo, explicó que la zonificación permitirá identificar y proteger viñedos históricos y parcelas singulares, muchas de ellas centenarias, que forman parte del patrimonio vitivinícola de la zona y apuntó que “una gestión más precisa del suelo permite reducir intervenciones innecesarias, optimizar recursos y disminuir la huella ambiental del viñedo”.
El director general del Consejo Regulador, Santiago Mora, asegura que objetivo del proyecto de investigación que se viene realizando desde 2023 es conocer mejor “lo que somos”
El Consorcio de la Ruta del Vino de Rueda y el Consejo Regulador de la D.O. Rueda presentaron hoy en Valladolid un proyecto de investigación que ha permitido conocer en profundidad la estructura y comportamiento de los suelos de la Denominación de Origen Rueda y que se traducirá en la elaboración, en los próximos meses, en un manual de buenas prácticas que recibirán viticultores y bodegueros con el objetivo de avanzar hacia un modelo de viticultura más eficiente, sostenible y resiliente frente a los efectos del cambio climático.. El director general del Consejo Regulador de DO, Santiago Mora, remarcó que el objetivo de este iniciativa es conocer mejor “lo que somos”. Así, explicó que aunque la uva verdejo “se ha plantado en medio mundo y en toda España” tras el éxito de Rueda, remarcó que lo que hace diferente a la DO es su historia. “Estamos ante algo que no se puede deslocalizar y que es fruto del conocimiento y el arraigo de muchos siglos, así como de una serie de condiciones como son la uva, el clima y los suelos”, sentenció.. En la presentación del proyecto también participó la gerente de la Ruta del Vino de Rueda, Cristina Solís, que aseguró que el objetivo de este estudio, que se viene realizando desde el año 2023, es conocer en profundidad “nuestros suelos y el origen de nuestro vino, para dar a los productores las herramientas necesarias para una viticultura sostenible”.. Por su parte, el divulgador especialista en vinos Juancho Asenjo felicitó a Rueda por este estudio de zonificación, iniciativa que han llevado a cabo todas las grandes zonas vitivinícolas del mundo. “Este estudio supondrá un antes y un después, ya que gracias al mismo se está recuperando lo que es el pasado para llegar al futuro”.. Al mismo tiempo, explicaron que ese proyecto, que cuenta con el apoyo de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte y la financiación de fondos Next Generation de la UE, ha sido incluido en el Plan de Sostenibilidad Turística. Así, Solís apuntó que “lo que nos planteamos es el cuidado del origen y para poder desarrollar experiencias enoturísticas en el futuro es fundamental que nuestros viñedos estén preparados para afrontar el futuro, especialmente el cambio climático”.. En este sentido, Santiago Mora recalcó que el enoturismo es el “presente y el futuro” de la DO, y apuntó que aunque Rueda ocupa la segunda posición en el conjunto de España por detrás de Rioja en cuota de mercado y producción, “en materia de enoturismo, a pesar del buen trabajo que se viene realizando, no estamos todo lo desarrollados que nos gustaría”.. Un centenar de catas. El responsable científico del proyecto, José Enrique Garzón, director del Instituto de la Viña y el Vino de la Universidad de León, explicó que se ha realizado un estudio integral del suelo vitícola mediante más de un centenar de calicatas distribuidas estratégicamente en 21 municipios del territorio que han permitido analizar en profundidad los distintos horizontes del suelo, identificando su composición (arcilla, caliza, cascajo), estructura, capacidad de drenaje y retención hídrica, así como parámetros físico-químicos y biológicos claves. A este trabajo de campo se han sumado analíticas de laboratorio que han evaluado parámetros físico-químicos y biológicos como el pH, la conductividad eléctrica, la materia orgánica, los niveles de macro y micronutrientes, la caliza activa o la capacidad de intercambio catiónico.. Al mismo tiempo, Garzón destacó que el suelo es un factor de producción fundamental y que conocerlo en profundidad permite contextualizar el viñedo y “favorecer que la uva exprese todo su potencial”. Además, remarcó que este conocimiento se traduce en una herramienta práctica para el viticultor, facilitando la aplicación de técnicas de viticultura de precisión, ya que permite intervenir de forma más eficiente, aplicando agua o nutrientes solo donde es necesario para mejorar la sostenibilidad y la calidad final del vino.. Asimismo, explicó que la zonificación permitirá identificar y proteger viñedos históricos y parcelas singulares, muchas de ellas centenarias, que forman parte del patrimonio vitivinícola de la zona y apuntó que “una gestión más precisa del suelo permite reducir intervenciones innecesarias, optimizar recursos y disminuir la huella ambiental del viñedo”.
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