Por fin llegó el día. Y como era de esperar, no ha defraudado. Lugo vivía esta mañana de jueves una jornada política tensa y trascendente, de esas que se recordarán con el paso de los años. A fin de cuentas, no era para menos.. El Partido Popular ha recuperado la Alcaldía de la ciudad después de 27 años gracias a una moción de censura apoyada por la concejala no adscrita María Reigosa, exmilitante socialista, en un pleno cargado de reproches, gritos desde el exterior del consistorio y escenas de tensión.. De este modo, la líder provincial del PP, Elena Candia, se convierte en la nueva alcaldesa de Lugo tras lograr 13 votos favorables —los 12 concejales populares más el apoyo de Reigosa— frente al rechazo del PSOE y del BNG. La operación, avalada por la dirección gallega del partido y por el propio presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, pone fin a casi tres décadas de gobiernos socialistas en la ciudad amurallada.. Para llegar hasta aquí han hecho falta semanas de acusaciones políticas de toda índole y, por supuesto, una sesión plenaria precedida, una vez más, de una movilización ciudadana. Manifestaciones que, durante estas fechas, se han producido en los dos sentidos o bandos.. Hoy, desde primeras horas de la mañana, varios cientos de personas se concentraron ante el Ayuntamiento para protestar contra la moción con consignas como “Lugo no se vende”, “Manos arriba, esto es un atraco” o críticas directas a la edil tránsfuga.. El ambiente obligó a desplegar un importante dispositivo policial y a restringir el acceso al público al interior de la Casa Consistorial. La elevada presencia de cargos del PP, medios de comunicación y personal de confianza terminó colapsando el aforo del salón de plenos, generando además discusiones entre los propios miembros de la mesa de edad sobre la conveniencia de permitir el acceso de más asistentes.. Intervenciones. En consonancia con el ambiente de la calle, los discursos en el interior elevaron el enfrentamiento de estas fechas. Elena Candia defendió la legitimidad de la operación asegurando que Lugo “merece un cambio” tras años de “despilfarro” e “incapacidad” para sacar adelante proyectos estratégicos para la ciudad.. Por su parte, el hasta ahora alcalde socialista, Miguel Fernández, acusó al PP de aprovechar “la tragedia” vivida por el PSOE lucense, marcada por la muerte la alcaldesa y de dos concejales durante este mandato, para alcanzar “por vías indirectas el poder que la ciudadanía no le concedió en las urnas”.. El portavoz del BNG, Rubén Arroxo, calificó el acuerdo como el pacto de las “trapalleiras” y acusó al PP y a la edil no adscrita de generar un clima de crispación e inestabilidad “que jamás se dio en esta ciudad”. La portavoz socialista, Ana González Abelleira, denunció igualmente que el pacto se consumó “en la oscuridad de los despachos y con la traición de los principios éticos fundamentales”.. Moción número 14. La moción de Lugo se convierte en la número 14 registrada en Galicia desde las elecciones municipales de 2023 y supone la primera en una de las siete grandes ciudades gallegas desde 1991, cuando una alianza entre PSOE y Esquerda Unida arrebató la Alcaldía de Ferrol al PP.. El fenómeno de las mociones de censura municipales se ha intensificado tras la sentencia del Tribunal Constitucional de junio de 2025 que avaló el voto de los concejales tránsfugas y eliminó las limitaciones que impedían prosperar este tipo de iniciativas cuando dependían de ediles no adscritos.. La recuperación de Lugo tiene un fuerte peso político para el PP gallego. La ciudad llevaba gobernada por el socialismo desde 1999, cuando José López Orozco desbancó al popular Joaquín García Díez con el apoyo del BNG. Desde entonces, el bastón de mando permaneció en manos socialistas, primero con el propio Orozco y posteriormente con Lara Méndez, la difunta Paula Alvarellos y Miguel Fernández.
Los gritos de “Lugo no se vende” preceden un debate que culmina con la popular Elena Candia en la Alcaldía
Por fin llegó el día. Y como era de esperar, no ha defraudado. Lugo vivía esta mañana de jueves una jornada política tensa y trascendente, de esas que se recordarán con el paso de los años. A fin de cuentas, no era para menos.. El Partido Popular ha recuperado la Alcaldía de la ciudad después de 27 años gracias a una moción de censura apoyada por la concejala no adscrita María Reigosa, exmilitante socialista, en un pleno cargado de reproches, gritos desde el exterior del consistorio y escenas de tensión.. De este modo, la líder provincial del PP, Elena Candia, se convierte en la nueva alcaldesa de Lugo tras lograr 13 votos favorables —los 12 concejales populares más el apoyo de Reigosa— frente al rechazo del PSOE y del BNG. La operación, avalada por la dirección gallega del partido y por el propio presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, pone fin a casi tres décadas de gobiernos socialistas en la ciudad amurallada.. Para llegar hasta aquí han hecho falta semanas de acusaciones políticas de toda índole y, por supuesto, una sesión plenaria precedida, una vez más, de una movilización ciudadana. Manifestaciones que, durante estas fechas, se han producido en los dos sentidos o bandos.. Hoy, desde primeras horas de la mañana, varios cientos de personas se concentraron ante el Ayuntamiento para protestar contra la moción con consignas como “Lugo no se vende”, “Manos arriba, esto es un atraco” o críticas directas a la edil tránsfuga.. El ambiente obligó a desplegar un importante dispositivo policial y a restringir el acceso al público al interior de la Casa Consistorial. La elevada presencia de cargos del PP, medios de comunicación y personal de confianza terminó colapsando el aforo del salón de plenos, generando además discusiones entre los propios miembros de la mesa de edad sobre la conveniencia de permitir el acceso de más asistentes.. Intervenciones. En consonancia con el ambiente de la calle, los discursos en el interior elevaron el enfrentamiento de estas fechas. Elena Candia defendió la legitimidad de la operación asegurando que Lugo “merece un cambio” tras años de “despilfarro” e “incapacidad” para sacar adelante proyectos estratégicos para la ciudad.. Por su parte, el hasta ahora alcalde socialista, Miguel Fernández, acusó al PP de aprovechar “la tragedia” vivida por el PSOE lucense, marcada por la muerte la alcaldesa y de dos concejales durante este mandato, para alcanzar “por vías indirectas el poder que la ciudadanía no le concedió en las urnas”.. El portavoz del BNG, Rubén Arroxo, calificó el acuerdo como el pacto de las “trapalleiras” y acusó al PP y a la edil no adscrita de generar un clima de crispación e inestabilidad “que jamás se dio en esta ciudad”. La portavoz socialista, Ana González Abelleira, denunció igualmente que el pacto se consumó “en la oscuridad de los despachos y con la traición de los principios éticos fundamentales”.. Moción número 14. La moción de Lugo se convierte en la número 14 registrada en Galicia desde las elecciones municipales de 2023 y supone la primera en una de las siete grandes ciudades gallegas desde 1991, cuando una alianza entre PSOE y Esquerda Unida arrebató la Alcaldía de Ferrol al PP.. El fenómeno de las mociones de censura municipales se ha intensificado tras la sentencia del Tribunal Constitucional de junio de 2025 que avaló el voto de los concejales tránsfugas y eliminó las limitaciones que impedían prosperar este tipo de iniciativas cuando dependían de ediles no adscritos.. La recuperación de Lugo tiene un fuerte peso político para el PP gallego. La ciudad llevaba gobernada por el socialismo desde 1999, cuando José López Orozco desbancó al popular Joaquín García Díez con el apoyo del BNG. Desde entonces, el bastón de mando permaneció en manos socialistas, primero con el propio Orozco y posteriormente con Lara Méndez, la difunta Paula Alvarellos y Miguel Fernández.
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