Se cuenta de Valladolid, que una de las causas del por qué se llama así esta ciudad castellana es su posible relación con la expresión ‘vallis toletum’, valle de aguas.. Y es que Valladolid se asienta sobre el río Pisuerga pero también sobre los tres ramales de su hermano menor, el Esgueva.. A lo largo de la historia la capital vallisoletana ha sido testigo de numerosas inundaciones que hacen honor al posible origen de su toponimia.. Crecidas que hoy en día dejan numerosos daños materiales aunque en otras épocas llegaron a arrebatar vidas, como aquella del 4 al 5 de febrero de 1636 –la peor de todas las que se tiene constancia- que dejó más de un centenar de muertos y derrumbó casas enteras. De un lado crecía el Pisuerga, del otro, el Esgueva; formando una cuña que aisló a los vecinos desesperados.. Una tragedia que se recuerda en forma de placa en el muro exterior del convento de Santa Teresa, donde indica el nivel que alcanzó el agua. Las crónicas de la época reelataban cómo el agua ‘derribó el Hospital San Lázaro, menos la iglesia’, dejó ‘del todo aniquilado’ el convento de San Quirce.. Asimismo, contaban también como el Esgueva entró en la ciudad causando graves daños en Cantarranas y Platerías, por donde circulaban los barcos socorriendo a las personas que habían quedado atrapadas en sus casas. «Se dice que han caído más de quinientas». La misma crónica se cierra así: ‘Este es el estado de Valladolid. Su reparo parece imposible, si con su brazo poderoso quien le ha dado este azote no le remedia. Hágalo como puede, y todos supliquemos».. También hay constancia de otra inundación que se produjo tal día como hoy, pero de 1582. Olo que es lo mismo hace 444 años, cuando se produjo una de las crecidas más importantes que ha sufrido Valladolid en su historia.. Una inundación provocada por el desbordamiento simultáneo de los ríos Pisuerga y Esgueva. En enero de ese año ya se había registrado una fuerte crecida del Pisuerga que afectó a localidades río arriba como Burgos. Pero el 24 de mayo de 1582, las intensas lluvias primaverales colapsaron la capacidad de los cauces a su paso por la capital vallisoletana.. La fisonomía de la ciudad en el siglo XVI la hacía especialmente vulnerable, ya que el río Esgueva no estaba soterrado y cruzaba el centro urbano dividido en varios ramales.. Al desbordarse sus ramales interiores, el agua inundaba con gran facilidad las zonas más bajas del entramado urbano, calles gremiales y plazas céntricas.. Mientras que la crecida del Pisuerga anegaba de forma sistemática las zonas periféricas de la época, como los entornos de las actuales Moreras, el barrio de San Nicolás y las huertas de las riberas.. Este desastre obligó a las autoridades de la época a plantear reformas e infraestructuras de contención mediante diques y compuertas para intentar desviar los ramales del Esgueva hacia el exterior de la urbe en épocas de aluvión.. De entre las más recientes destaca la crecida del 2 de enero de 1962. Aquella fue la mayor inundación de Valladolid en lo que iba de siglo con un caudal de 2.200 metros cúbicos por segundo.. También la del 7 de marzo de 2001, que marcó un máximo histórico, aunque no se pueden comparar por las infraestructuras con las que contaba la ciudad en cada época.. Hace 25 años el Pisuerga amaneció el 7 de marzo con un caudal de 2.340 metros cúbicos por segundo. El agua cubrió por completo los ojos del Puente Mayor –cerrado al tráfico- y varias familias de barrios como Huerta del Rey, La Overuela o Arturo Eyries tuvieron que ser desalojadas. Valladolid era una laguna.
Tal día como hoy de 1582 se produjo una de las inundaciones más importantes de cuantas ha sufrido la ciudad en su historia
Se cuenta de Valladolid, que una de las causas del por qué se llama así esta ciudad castellana es su posible relación con la expresión ‘vallis toletum’, valle de aguas.. Y es que Valladolid se asienta sobre el río Pisuerga pero también sobre los tres ramales de su hermano menor, el Esgueva.. A lo largo de la historia la capital vallisoletana ha sido testigo de numerosas inundaciones que hacen honor al posible origen de su toponimia.. Crecidas que hoy en día dejan numerosos daños materiales aunque en otras épocas llegaron a arrebatar vidas, como aquella del 4 al 5 de febrero de 1636 –la peor de todas las que se tiene constancia- que dejó más de un centenar de muertos y derrumbó casas enteras. De un lado crecía el Pisuerga, del otro, el Esgueva; formando una cuña que aisló a los vecinos desesperados.. Una tragedia que se recuerda en forma de placa en el muro exterior del convento de Santa Teresa, donde indica el nivel que alcanzó el agua. Las crónicas de la época reelataban cómo el agua ‘derribó el Hospital San Lázaro, menos la iglesia’, dejó ‘del todo aniquilado’ el convento de San Quirce.. Asimismo, contaban también como el Esgueva entró en la ciudad causando graves daños en Cantarranas y Platerías, por donde circulaban los barcos socorriendo a las personas que habían quedado atrapadas en sus casas. «Se dice que han caído más de quinientas». La misma crónica se cierra así: ‘Este es el estado de Valladolid. Su reparo parece imposible, si con su brazo poderoso quien le ha dado este azote no le remedia. Hágalo como puede, y todos supliquemos».. También hay constancia de otra inundación que se produjo tal día como hoy, pero de 1582. Olo que es lo mismo hace 444 años, cuando se produjo una de las crecidas más importantes que ha sufrido Valladolid en su historia.. Una inundación provocada por el desbordamiento simultáneo de los ríos Pisuerga y Esgueva. En enero de ese año ya se había registrado una fuerte crecida del Pisuerga que afectó a localidades río arriba como Burgos. Pero el 24 de mayo de 1582, las intensas lluvias primaverales colapsaron la capacidad de los cauces a su paso por la capital vallisoletana.. La fisonomía de la ciudad en el siglo XVI la hacía especialmente vulnerable, ya que el río Esgueva no estaba soterrado y cruzaba el centro urbano dividido en varios ramales.. Al desbordarse sus ramales interiores, el agua inundaba con gran facilidad las zonas más bajas del entramado urbano, calles gremiales y plazas céntricas.. Mientras que la crecida del Pisuerga anegaba de forma sistemática las zonas periféricas de la época, como los entornos de las actuales Moreras, el barrio de San Nicolás y las huertas de las riberas.. Este desastre obligó a las autoridades de la época a plantear reformas e infraestructuras de contención mediante diques y compuertas para intentar desviar los ramales del Esgueva hacia el exterior de la urbe en épocas de aluvión.. De entre las más recientes destaca la crecida del 2 de enero de 1962. Aquella fue la mayor inundación de Valladolid en lo que iba de siglo con un caudal de 2.200 metros cúbicos por segundo.. También la del 7 de marzo de 2001, que marcó un máximo histórico, aunque no se pueden comparar por las infraestructuras con las que contaba la ciudad en cada época.. Hace 25 años el Pisuerga amaneció el 7 de marzo con un caudal de 2.340 metros cúbicos por segundo. El agua cubrió por completo los ojos del Puente Mayor –cerrado al tráfico- y varias familias de barrios como Huerta del Rey, La Overuela o Arturo Eyries tuvieron que ser desalojadas. Valladolid era una laguna.
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