La reorganización de la docencia médica en Galicia, que hace apenas una semana se presentó como el mayor consenso universitario de la última década, afronta su momento más crítico.. La Universidad de Vigo decidió ayer lunes no someter a votación en su Consello de Goberno el acuerdo de descentralización de los cursos clínicos de Medicina y confirmó que reactivará la tramitación de su propio Grado. La razón: la Universidad de Santiago, pieza clave del sistema, no ha avalado el pacto.. El rector de la UVigo, Manuel Reigosa, fue rotundo. El documento pactado —que establecía plazos y reglas para impartir 4º y 5º curso en Vigo y A Coruña a partir de 2028— llega “muerto” tras la negativa compostelana.. “No procede votar un acuerdo que la USC ha rechazado”, afirmó, lamentando que el trabajo técnico y político para sostener el pacto haya quedado invalidado. Según explicó en la reunión, la institución “no tiene otra salida” que continuar con el procedimiento formal para crear la Facultad y el Grado de Medicina.. Reigosa insistió en que la universidad viguesa mantuvo su compromiso de defender el pacto alcanzado entre las tres instituciones y la Xunta, pero que el rechazo explícito de la Facultad de Medicina de Santiago y el aplazamiento indefinido de la votación por parte del Consello de Goberno compostelano vacían por completo su contenido.. No obstante, dejó la puerta entreabierta: si la USC rectificase en las próximas semanas y aprobara un acuerdo “semejante al alcanzado”, estaría dispuesto a llevarlo de nuevo al Consello de Goberno. Lo que no aceptará, dijo, es “volver atrás a un pacto de descentralización en diez años, una pantalla ya superada”.. Acuerdo histórico que duró apenas diez días. El paso atrás de Santiago supone un giro radical respecto al escenario de hace poco más de una semana. El 20 de noviembre, el Consello para la coordinación de la docencia clínica aprobó el documento que debía abrir una nueva etapa en la formación médica gallega, permitiendo impartir íntegramente 4º, 5º y 6º curso en las tres ciudades, en un modelo distribuido ajustado al peso asistencial de los hospitales del CHUS, CHUAC y Álvaro Cunqueiro.. El pacto, vigente hasta 2029, contemplaba además dos nuevas unidades docentes, un reparto de alumnado de 100-100-200 y un compromiso explícito de que la descentralización quedaría blindada con recursos, profesorado y financiación específica por parte de la Xunta.. Tanto la Universidad de Vigo como la de A Coruña firmaron ese día lo que se presentó como un “hito” en la vertebración del Sistema Universitario de Galicia. Ambas instituciones aceptaron entonces congelar sus aspiraciones de implantar Medicina hasta 2029, siempre que el pacto se cumpliese en sus términos.. La ruptura empezó en Santiago hace cuatro días. La primera señal de fractura llegó el pasado viernes. En su reunión prevista para ratificar el acuerdo, el Consello de Goberno de la USC decidió no votarlo. La presión frontal de la Facultad de Medicina, el rechazo de las candidatas a Rectorado y la oposición del Consello de Estudantado llevaron al rector, Antonio López, a parar el proceso y abrir una “vía de diálogo”. Fue un frenazo seco.. La decisión tuvo consecuencias inmediatas. La Universidad de A Coruña, que había sido la primera en ratificar el pacto y que aceptó aparcar temporalmente su propio grado, anunció ese mismo viernes que reactivaría la tramitación de Medicina en la ciudad herculina.. En un comunicado, la UDC lamentó que la situación dejase “sin validez” meses de trabajo y subrayó que la ruptura llegó pese a haber actuado con “lealtad” y “respeto institucional”. Tras la caída del consenso, la institución dará “continuidad” a su proyecto de Facultad de Medicina.. Vigo activa su propio camino. La UVigo llevaba semanas trabajando en paralelo en la memoria académica del grado, anticipando que el proceso podría torcerse. Reigosa detalló este lunes los pasos previstos: dos comisiones —una para el plan de estudios y otra con asesores externos— llevan ya avanzado el diseño de la titulación y la estructura docente. El calendario estipula que la universidad tiene hasta febrero de 2026 para completar la memoria inicial y hasta marzo para someterla a evaluación técnica.. La catedrática África González, integrante de la comisión, lo resumió así: “No empezamos desde cero. Tenemos los mimbres”, en referencia a los recursos humanos, las áreas científicas existentes y la capacidad asistencial del Álvaro Cunqueiro. El horizonte es claro: intentar que el grado pueda implantarse lo antes posible, con la vista puesta en el curso 2027/2028.. El rector cifró en 12,5 millones de euros anuales el coste del nuevo grado, del que el 40 % asumiría la propia universidad, y recordó que ya existe un proyecto para una ampliación en el Cunqueiro que podría acoger las instalaciones de Medicina y Enfermería.. La USC mantiene abierta su vía interna. Mientras tanto, en Santiago el rector Antonio López se reunió este lunes con miembros de la Junta de la Facultad de Medicina para intentar reconducir la situación. Según fuentes consultadas, su intención sigue siendo aprobar el acuerdo “lo antes posible”, idealmente en las próximas semanas. Sin embargo, el rechazo interno es profundo y sostenido, y la decisión de UVigo añade ahora presión y urgencia al calendario.. La ruptura del consenso sitúa a Galicia en un horizonte completamente distinto al que se dibujaba hace solo unos días. El acuerdo que debía reordenar de forma estable la formación médica hasta 2029 ha quedado en suspenso. Dos universidades, Vigo y A Coruña, reactivan ya la creación de sus propios grados. Y la institución que debía sostener el pacto —la USC— trabaja a contrarreloj en un diálogo interno incierto.
La institución viguesa evita votar un acuerdo que considera “muerto”, mientras A Coruña ya ha retomado su proyecto
La reorganización de la docencia médica en Galicia, que hace apenas una semana se presentó como el mayor consenso universitario de la última década, afronta su momento más crítico.. La Universidad de Vigo decidió ayer lunes no someter a votación en su Consello de Goberno el acuerdo de descentralización de los cursos clínicos de Medicina y confirmó que reactivará la tramitación de su propio Grado. La razón: la Universidad de Santiago, pieza clave del sistema, no ha avalado el pacto.. El rector de la UVigo, Manuel Reigosa, fue rotundo. El documento pactado —que establecía plazos y reglas para impartir 4º y 5º curso en Vigo y A Coruña a partir de 2028— llega “muerto” tras la negativa compostelana.. “No procede votar un acuerdo que la USC ha rechazado”, afirmó, lamentando que el trabajo técnico y político para sostener el pacto haya quedado invalidado. Según explicó en la reunión, la institución “no tiene otra salida” que continuar con el procedimiento formal para crear la Facultad y el Grado de Medicina.. Reigosa insistió en que la universidad viguesa mantuvo su compromiso de defender el pacto alcanzado entre las tres instituciones y la Xunta, pero que el rechazo explícito de la Facultad de Medicina de Santiago y el aplazamiento indefinido de la votación por parte del Consello de Goberno compostelano vacían por completo su contenido.. No obstante, dejó la puerta entreabierta: si la USC rectificase en las próximas semanas y aprobara un acuerdo “semejante al alcanzado”, estaría dispuesto a llevarlo de nuevo al Consello de Goberno. Lo que no aceptará, dijo, es “volver atrás a un pacto de descentralización en diez años, una pantalla ya superada”.. Acuerdo histórico que duró apenas diez días. El paso atrás de Santiago supone un giro radical respecto al escenario de hace poco más de una semana. El 20 de noviembre, el Consello para la coordinación de la docencia clínica aprobó el documento que debía abrir una nueva etapa en la formación médica gallega, permitiendo impartir íntegramente 4º, 5º y 6º curso en las tres ciudades, en un modelo distribuido ajustado al peso asistencial de los hospitales del CHUS, CHUAC y Álvaro Cunqueiro.. El pacto, vigente hasta 2029, contemplaba además dos nuevas unidades docentes, un reparto de alumnado de 100-100-200 y un compromiso explícito de que la descentralización quedaría blindada con recursos, profesorado y financiación específica por parte de la Xunta.. Tanto la Universidad de Vigo como la de A Coruña firmaron ese día lo que se presentó como un “hito” en la vertebración del Sistema Universitario de Galicia. Ambas instituciones aceptaron entonces congelar sus aspiraciones de implantar Medicina hasta 2029, siempre que el pacto se cumpliese en sus términos.. La ruptura empezó en Santiago hace cuatro días. La primera señal de fractura llegó el pasado viernes. En su reunión prevista para ratificar el acuerdo, el Consello de Goberno de la USC decidió no votarlo. La presión frontal de la Facultad de Medicina, el rechazo de las candidatas a Rectorado y la oposición del Consello de Estudantado llevaron al rector, Antonio López, a parar el proceso y abrir una “vía de diálogo”. Fue un frenazo seco.. La decisión tuvo consecuencias inmediatas. La Universidad de A Coruña, que había sido la primera en ratificar el pacto y que aceptó aparcar temporalmente su propio grado, anunció ese mismo viernes que reactivaría la tramitación de Medicina en la ciudad herculina.. En un comunicado, la UDC lamentó que la situación dejase “sin validez” meses de trabajo y subrayó que la ruptura llegó pese a haber actuado con “lealtad” y “respeto institucional”. Tras la caída del consenso, la institución dará “continuidad” a su proyecto de Facultad de Medicina.. Vigo activa su propio camino. La UVigo llevaba semanas trabajando en paralelo en la memoria académica del grado, anticipando que el proceso podría torcerse. Reigosa detalló este lunes los pasos previstos: dos comisiones —una para el plan de estudios y otra con asesores externos— llevan ya avanzado el diseño de la titulación y la estructura docente. El calendario estipula que la universidad tiene hasta febrero de 2026 para completar la memoria inicial y hasta marzo para someterla a evaluación técnica.. La catedrática África González, integrante de la comisión, lo resumió así: “No empezamos desde cero. Tenemos los mimbres”, en referencia a los recursos humanos, las áreas científicas existentes y la capacidad asistencial del Álvaro Cunqueiro. El horizonte es claro: intentar que el grado pueda implantarse lo antes posible, con la vista puesta en el curso 2027/2028.. El rector cifró en 12,5 millones de euros anuales el coste del nuevo grado, del que el 40 % asumiría la propia universidad, y recordó que ya existe un proyecto para una ampliación en el Cunqueiro que podría acoger las instalaciones de Medicina y Enfermería.. La USC mantiene abierta su vía interna. Mientras tanto, en Santiago el rector Antonio López se reunió este lunes con miembros de la Junta de la Facultad de Medicina para intentar reconducir la situación. Según fuentes consultadas, su intención sigue siendo aprobar el acuerdo “lo antes posible”, idealmente en las próximas semanas. Sin embargo, el rechazo interno es profundo y sostenido, y la decisión de UVigo añade ahora presión y urgencia al calendario.. La ruptura del consenso sitúa a Galicia en un horizonte completamente distinto al que se dibujaba hace solo unos días. El acuerdo que debía reordenar de forma estable la formación médica hasta 2029 ha quedado en suspenso. Dos universidades, Vigo y A Coruña, reactivan ya la creación de sus propios grados. Y la institución que debía sostener el pacto —la USC— trabaja a contrarreloj en un diálogo interno incierto.
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