El Festival de Teatro Infantil, Joven y Clásico, El Clasiquillo, ya ha comenzado en la localidad vallisoletana de Olmedo su cuarta edición con una jornada dedicada íntegramente a la formación de un centenar de alumnos de siete centros educativos de Castilla y León que, a través del programa ‘Entre aulas’, profundizarán en el Siglo de Oro desarrollando habilidades interpretativas, creativas y de trabajo en equipo. Con este arranque, el festival reafirma su crecimiento sostenido y su consolidación como un espacio de referencia en la enseñanza y difusión del teatro clásico entre niños y jóvenes.
El director del festival, Javier Pérez Lázaro, ha destacado que El Clasiquillo “ya cuenta con un recorrido de cuatro años y sigue creciendo con el respaldo del público y de la comunidad educativa”. En este sentido, ha subrayado que el objetivo es “seguir consolidando la vertiente formativa sin renunciar a la exhibición de espectáculos de calidad”, al tiempo que ha incidido en la vocación participativa del proyecto. “La intención es que se construya entre todos, organizadores, jóvenes y niños, para que sea un espacio compartido de creación y aprendizaje”.
Cada grupo interpretará la escena que ha preparado anteriormente en su centro y perfeccionado durante la jornada, en una función que pondrá de relieve el talento, la implicación y el entusiasmo de los jóvenes participantes. Más de la mitad de los contenidos de El Clasiquillo implican este año la participación directa de niños y adolescentes, hasta el punto de que la producción que abre el festival está íntegramente realizada por ellos, convirtiéndolos en auténticos protagonistas de la escena.
La directora y adaptadora del montaje, Esther Pérez Arribas, ha puesto el acento en el valor educativo y social del proyecto, destacando que “la experiencia del año pasado fue muy positiva y por eso hemos querido repetirla, acercando a los alumnos a los clásicos, especialmente a las autoras de los siglos XVI, XVII y XVIII, a través de una dramaturgia pensada para el aula y los talleres de teatro”. Además, ha subrayado el carácter inclusivo de la iniciativa: “se fomenta el compañerismo en un entorno muy diverso, en el que también tienen cabida jóvenes con discapacidad auditiva, personas con movilidad reducida o con discapacidad intelectual, porque el proyecto está abierto a todos y se adapta a cada participante”.
Pérez Arribas también ha destacado la importancia de recuperar voces poco conocidas. “Apostamos por autoras porque siguen siendo las grandes desconocidas, a pesar del enorme valor de sus textos. Sus obras ofrecen miradas diferentes y nos permiten descubrir cómo eran sus voces, algo fundamental para entender mejor el teatro de la época”.
El programa ‘Entre aulas’ ejemplifica el compromiso pedagógico de El Clasiquillo, que vuelve a ampliar el número de centros y estudiantes implicados en sus actividades formativas. El festival no solo ofrece espectáculos, sino experiencias educativas transformadoras que convierten el teatro en herramienta de aprendizaje, crecimiento personal y descubrimiento cultural. En este sentido, Olmedo, fiel a su tradición teatral y como extensión natural de su prestigioso Festival de Teatro Clásico, se reafirma durante estos días como un enclave donde el Siglo de Oro dialoga con las nuevas generaciones.
Formación
La programación continúa hoy con el espectáculo formativo ‘Los rincones del teatro’, a cargo de Teatro de Compañía Pie Izquierdo, que reunirá a alrededor de 40 alumnos para adentrarse en los entresijos del hecho escénico desde una perspectiva dinámica y participativa a partir de las 10.30 horas en el CAE San Pedro.
Por la tarde, a las 17.00 horas, la localidad se llenará de música y color con el Pasacalles medieval de Titiriteros de Binéfar, dirigido por Paco Paricio. Músicos, malabaristas, rapsodas y polichinelas recorrerán las calles al son de gaitas y chirimías, compartiendo romances, historias y personajes fantásticos que conectan tradición y espectáculo popular.
La jornada concluirá a las 19.00 horas en el CAE San Pedro con la representación de ‘Ñam, Ñam’, de Bambalúa Teatro, una propuesta de humor para todos los públicos que narra las peripecias de un puchero que va pasando de mano en mano entre engaños y picardías, acercando el legado clásico a través de un lenguaje contemporáneo y accesible.
Con su inicio, El Clasiquillo reafirma a Olmedo como un referente en la formación teatral, consolidando su papel en la transmisión del legado del teatro clásico a las nuevas generaciones.
El Festival de Teatro Infantil, Joven y Clásico Villa de Olmedo, El Clasiquillo, cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Olmedo; la Junta de Castilla y León; la Diputación de Valladolid a través de Valladolid Avanza; TeVeo Artes Escénicas para la Infancia y la Juventud; A la labor cultural-Proyectos de Artes para Convivir; colectivo vecinal Cultivando Olmedo y Teatro de Compañía Pie Izquierdo.
La producción corre a cargo de A la labor cultural-Proyectos de Artes para Convivir, el programa formativo está coordinado por Esther Pérez Arribas, la producción técnica es responsabilidad de Javier Martín del Río y la identidad visual y el diseño son obra de Óscar del Amo.
Cuenta con una trayectoria de cuatro años y sigue expandiéndose gracias al apoyo del público y del sector educativo.
El Clasiquillo, Festival de Teatro Infantil, Juvenil y Clásico, ha dado inicio a su cuarta edición en la localidad de Olmedo con una jornada totalmente dedicada a la formación de un centenar de alumnos de siete centros educativos de Castilla y León. A través del programa ‘Entre aulas’, profundizarán en la Edad de Oro, perfeccionando sus habilidades interpretativas, creativas y de trabajo en equipo. Este comienzo reafirma el crecimiento continuo del festival y su establecimiento como un lugar clave para enseñar y promover el teatro clásico a niños y jóvenes. El director del festival, Javier Pérez Lázaro, enfatizó que El Clasiquillo «se ha celebrado durante cuatro años y sigue creciendo gracias al apoyo del público y la comunidad educativa». En este sentido, destacó el objetivo de «continuar fortaleciendo el componente de formación sin abandonar la presentación de actuaciones de alta calidad», al tiempo que destacó el carácter participativo del proyecto. El objetivo es construirlo colectivamente entre organizadores, jóvenes y niños, creando un espacio compartido para la creatividad y el aprendizaje. Cada grupo pondrá en escena la escena que prepararon en su centro y refinaron durante el día, en un espectáculo que muestra el talento, la dedicación y la emoción de los jóvenes participantes. Más de la mitad del contenido de El Clasiquillo de este año presenta la participación directa de niños y adolescentes, incluida la producción de apertura del festival, que es creada por ellos, posicionándolos como verdaderas estrellas del escenario. Esther Pérez Arribas, directora y adaptadora de la producción, destacó la importancia educativa y social del proyecto, afirmando que «la experiencia del año pasado fue muy positiva, por lo que decidimos repetirla, acercando a los estudiantes a los clásicos, en particular a los autores de los siglos XVI, XVII y XVIII, a través de una dramaturgia adaptada a las aulas y a los talleres de teatro». También destacó el carácter inclusivo de la iniciativa: «Fomenta la camaradería en un entorno muy diverso, incluidos los jóvenes con discapacidad auditiva, aquellos con movilidad limitada o discapacidad intelectual, ya que el proyecto da la bienvenida a todos y se ajusta a las necesidades de cada participante». Apostamos a las mujeres escritoras porque siguen siendo los grandes talentos no descubiertos, a pesar del inmenso valor de sus obras. Sus obras proporcionan perspectivas variadas y nos permiten explorar cómo sonaban sus voces, lo cual es esencial para una comprensión más profunda del teatro de la época. El programa «Entre aulas» destaca la dedicación educativa de El Clasiquillo, ya que una vez más amplía el alcance a más centros y estudiantes en sus iniciativas de capacitación.
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