Lleva poco más de un año al frente de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna. Esta visita papal le ha graduado con algo más que un máster de mitra y báculo. Mañana se convertirá en el último anfitrión de León XIV en España y, por tanto, en poner el broche de oro al viaje del Pontífice.. Serán solo seis horas en Tenerife, pero bien aprovechadas…. Yo creo que más no se puede exprimir. Hemos querido aprovechar cada instante precisamente por lo que indicas: la limitación de tiempo y las escasas horas que estará entre nosotros. Hubiéramos querido que permaneciera más tiempo, por supuesto, incluso toda la jornada, pero también comprendemos que la organización del viaje, teniendo en cuenta que desde aquí regresa a Roma y las horas de vuelo, haya obligado a acortar su estancia. En cualquier caso, creemos que quedan cubiertos los dos aspectos fundamentales: por un lado, la cuestión migratoria y, por otro, la visita a la diócesis y la celebración de la eucaristía, presidiéndonos en la fe.. ¿Qué le gustaría que el Papa se llevara en la mochila?. Me gustaría que el Papa viera una Iglesia viva, alegre y acogedora; una Iglesia que recibe su magisterio y su enseñanza de poner a la persona en el centro, de reconocer y defender la dignidad humana, también la de los migrantes. Una Iglesia que vive la fe y el compromiso con los pobres y los más necesitados; una Iglesia unida, que vive en comunión con el Sucesor de Pedro y con la Iglesia universal.. El Papa va a pisar Las Raíces, que en un momento determinado fue un lugar de hacinamiento de migrantes. ¿Su sola presencia es ya una denuncia?. Su presencia y su palabra siempre serán una llamada de atención para reconocer la dignidad de las personas, que deben ser acogidas y tratadas conforme a esa dignidad inherente a todo ser humano. Ese espacio llegó a albergar cerca de 4.000 personas, superando ampliamente la capacidad prevista. Ahora acoge a muchas menos y, además, se está trabajando para dotarlo de unas instalaciones más adecuadas. Pero sigue siendo un recordatorio de que los seres humanos no pueden vivir hacinados como si fueran objetos. Son personas que merecen respeto, atención y unas condiciones dignas. Ya es suficientemente duro e inhumano el viaje y el drama migratorio. Al menos, la acogida debe ser verdaderamente humana.. Y ahí es donde entra en juego la Iglesia. Cuando muchos de estos jóvenes cumplen 18 años, la Administración los deja literalmente en la calle. Son Cáritas y otras organizaciones eclesiales los que salen a su encuentro para ofrecerles un presente y un futuro.. Efectivamente. Ese será precisamente el segundo momento de este encuentro con la realidad migratoria. Cuando el Santo Padre abandone el centro de acogida de Las Raíces y se traslade a la plaza del Santísimo Cristo, en La Laguna, se encontrará con diversas realidades eclesiales que trabajan por la promoción y la integración de los migrantes. Estarán presentes entidades como la Fundación Buen Samaritano, la Fundación Don Bosco y otras organizaciones que desarrollan una labor que va más allá de la acogida: trabajan por la promoción e integración de estas personas. Queremos subrayar precisamente ese aspecto. Allí escucharemos testimonios de migrantes latinoamericanos y africanos que llegaron en situación irregular y que hoy tienen un empleo, participan en la sociedad y también en la vida de la Iglesia. Es el caso, por ejemplo, de una migrante colombiana que trabaja en Cáritas y está vinculada a una parroquia.. Solemos asociar el fenómeno migratorio en Canarias a África, pero nos olvidamos de que la mayoría de los extranjeros llegan de América Latina por el aeropuerto…. Así es. Hay un grupo muy numeroso de migrantes procedentes, sobre todo, de Venezuela, Cuba y Colombia, no solo en Canarias sino en toda España. Son personas que se incorporan a nuestra sociedad y también a nuestra Iglesia. En muchas parroquias encontramos agentes de pastoral de todos estos países. Todo ello manifiesta la riqueza de una Iglesia que sabe acoger y que vive lo que nos pide la Conferencia Episcopal: ser comunidades acogedoras y misioneras. Estos hermanos enriquecen, renuevan y rejuvenecen nuestras comunidades eclesiales, que en muchos casos están bastante envejecidas.. ¿Se imaginó alguna vez el obispo de Tenerife que, con tan poco tiempo al frente de la diócesis, le tocaría ser anfitrión de Su Santidad?. No, en absoluto. Si nunca pensé que sería obispo, mucho menos imaginé que me tocaría recibir al Papa, y menos aún durante mi primer año al frente de la diócesis. Siempre se veía una visita papal a Canarias como un sueño, algo prácticamente imposible porque nunca había ocurrido. Cuando el Papa Francisco expresó su deseo de venir a Canarias, se abrió una posibilidad real. Sin embargo, su fallecimiento impidió que ese proyecto se hiciera realidad y pensamos que seguiríamos siendo esa periferia que nunca recibiría la visita del Papa. Por eso la alegría es inmensa. Mi mayor alegría no es personal, sino la de todo el pueblo de Dios que peregrina en La Gomera, El Hierro, La Palma y Tenerife. Todos los esfuerzos organizativos que estamos realizando tienen sentido por eso: por la alegría de nuestra gente. Mucha gente quizá nunca podrá viajar a Roma ni participar en una audiencia papal. Ahora tendrán la oportunidad de verlo de cerca y sentir su presencia entre nosotros.. ¿Y queda la espinita clavada de no haberle podido enseñar El Hierro y el sufrimiento que ha vivido la isla?. Es una espinita que queda ahí. Hablamos de una isla con una población limitada que se ha visto superada en infraestructuras y recursos. Ha habido años en los que han llegado hasta 24.000 migrantes a una isla con apenas entre 9.000 y 10.000 habitantes. Aunque la mayoría son derivados posteriormente a otras islas, la primera acogida se realiza allí. Entendemos que, por cuestiones de agenda y logística, la visita no pudo incluir El Hierro. Los desplazamientos, la seguridad y los tiempos hacían muy difícil compatibilizarlo con el resto de actos previstos en Tenerife. Aun así, El Hierro estará presente. En los testimonios que escucharemos en la Plaza del Cristo participará el padre Darwin, párroco venezolano y voluntario, que trabaja directamente en la acogida de migrantes. También estarán presentes otras personas vinculadas a esa labor y representantes de la isla. Aunque el Papa no visite El Hierro, El Hierro sí estará presente en este encuentro y también en la misa, porque es una celebración de toda la diócesis y de las cuatro islas.. ¿Y cómo hace el obispo de Tenerife para no perderse en la gestión y vivirlo con plenitud como pastor junto a su pueblo?. La preparación espiritual es fundamental, no solo para mí, sino para toda la diócesis. Por eso hemos celebrado una jornada de oración en toda la diócesis, para pedir por los frutos de este viaje apostólico. La verdad es que vivo estos días con relativa tranquilidad porque contamos con un excelente equipo de trabajo. El comité diocesano organizador y los numerosos voluntarios están realizando una labor extraordinaria. Hay mucho trabajo, por supuesto, pero está muy repartido y bien coordinado.. ¿Qué les diría a aquellos tinerfeños que quizá no esperan la visita del Papa con la misma ilusión que los católicos y que tendrán que asumir cortes de tráfico y limitaciones de movilidad durante toda la jornada?. Les pediría comprensión y también que vivan los valores de la ciudadanía, que consisten en saber compartir las alegrías de los demás. Todos estamos acostumbrados a que determinados acontecimientos –como los carnavales, eventos deportivos o grandes celebraciones– impliquen cortes de calles y limitaciones de tráfico. Nos gusten o no esas actividades, solemos comprender que forman parte de la vida colectiva, de un momento histórico. En este sentido, agradezco la enorme colaboración por parte de las administraciones, instituciones públicas y entidades privadas para que todo se desarrolle de la mejor manera posible y afecte lo menos posible a la vida cotidiana. Aun así, somos conscientes de que un acontecimiento de esta magnitud tendrá consecuencias inevitables sobre la movilidad en determinados momentos. Por eso solo puedo pedir comprensión.
Eloy Santiago, anfitrión del Papa en Tenerife, asegura que le gustaría que León XIV vea «una Iglesia viva, alegre y acogedora; una Iglesia que recibe su magisterio y su enseñanza»
Lleva poco más de un año al frente de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna. Esta visita papal le ha graduado con algo más que un máster de mitra y báculo. Mañana se convertirá en el último anfitrión de León XIV en España y, por tanto, en poner el broche de oro al viaje del Pontífice.. Serán solo seis horas en Tenerife, pero bien aprovechadas…. Yo creo que más no se puede exprimir. Hemos querido aprovechar cada instante precisamente por lo que indicas: la limitación de tiempo y las escasas horas que estará entre nosotros. Hubiéramos querido que permaneciera más tiempo, por supuesto, incluso toda la jornada, pero también comprendemos que la organización del viaje, teniendo en cuenta que desde aquí regresa a Roma y las horas de vuelo, haya obligado a acortar su estancia. En cualquier caso, creemos que quedan cubiertos los dos aspectos fundamentales: por un lado, la cuestión migratoria y, por otro, la visita a la diócesis y la celebración de la eucaristía, presidiéndonos en la fe.. ¿Qué le gustaría que el Papa se llevara en la mochila?. Me gustaría que el Papa viera una Iglesia viva, alegre y acogedora; una Iglesia que recibe su magisterio y su enseñanza de poner a la persona en el centro, de reconocer y defender la dignidad humana, también la de los migrantes. Una Iglesia que vive la fe y el compromiso con los pobres y los más necesitados; una Iglesia unida, que vive en comunión con el Sucesor de Pedro y con la Iglesia universal.. El Papa va a pisar Las Raíces, que en un momento determinado fue un lugar de hacinamiento de migrantes. ¿Su sola presencia es ya una denuncia?. Su presencia y su palabra siempre serán una llamada de atención para reconocer la dignidad de las personas, que deben ser acogidas y tratadas conforme a esa dignidad inherente a todo ser humano. Ese espacio llegó a albergar cerca de 4.000 personas, superando ampliamente la capacidad prevista. Ahora acoge a muchas menos y, además, se está trabajando para dotarlo de unas instalaciones más adecuadas. Pero sigue siendo un recordatorio de que los seres humanos no pueden vivir hacinados como si fueran objetos. Son personas que merecen respeto, atención y unas condiciones dignas. Ya es suficientemente duro e inhumano el viaje y el drama migratorio. Al menos, la acogida debe ser verdaderamente humana.. Y ahí es donde entra en juego la Iglesia. Cuando muchos de estos jóvenes cumplen 18 años, la Administración los deja literalmente en la calle. Son Cáritas y otras organizaciones eclesiales los que salen a su encuentro para ofrecerles un presente y un futuro.. Efectivamente. Ese será precisamente el segundo momento de este encuentro con la realidad migratoria. Cuando el Santo Padre abandone el centro de acogida de Las Raíces y se traslade a la plaza del Santísimo Cristo, en La Laguna, se encontrará con diversas realidades eclesiales que trabajan por la promoción y la integración de los migrantes. Estarán presentes entidades como la Fundación Buen Samaritano, la Fundación Don Bosco y otras organizaciones que desarrollan una labor que va más allá de la acogida: trabajan por la promoción e integración de estas personas. Queremos subrayar precisamente ese aspecto. Allí escucharemos testimonios de migrantes latinoamericanos y africanos que llegaron en situación irregular y que hoy tienen un empleo, participan en la sociedad y también en la vida de la Iglesia. Es el caso, por ejemplo, de una migrante colombiana que trabaja en Cáritas y está vinculada a una parroquia.. Solemos asociar el fenómeno migratorio en Canarias a África, pero nos olvidamos de que la mayoría de los extranjeros llegan de América Latina por el aeropuerto…. Así es. Hay un grupo muy numeroso de migrantes procedentes, sobre todo, de Venezuela, Cuba y Colombia, no solo en Canarias sino en toda España. Son personas que se incorporan a nuestra sociedad y también a nuestra Iglesia. En muchas parroquias encontramos agentes de pastoral de todos estos países. Todo ello manifiesta la riqueza de una Iglesia que sabe acoger y que vive lo que nos pide la Conferencia Episcopal: ser comunidades acogedoras y misioneras. Estos hermanos enriquecen, renuevan y rejuvenecen nuestras comunidades eclesiales, que en muchos casos están bastante envejecidas.. ¿Se imaginó alguna vez el obispo de Tenerife que, con tan poco tiempo al frente de la diócesis, le tocaría ser anfitrión de Su Santidad?. No, en absoluto. Si nunca pensé que sería obispo, mucho menos imaginé que me tocaría recibir al Papa, y menos aún durante mi primer año al frente de la diócesis. Siempre se veía una visita papal a Canarias como un sueño, algo prácticamente imposible porque nunca había ocurrido. Cuando el Papa Francisco expresó su deseo de venir a Canarias, se abrió una posibilidad real. Sin embargo, su fallecimiento impidió que ese proyecto se hiciera realidad y pensamos que seguiríamos siendo esa periferia que nunca recibiría la visita del Papa. Por eso la alegría es inmensa. Mi mayor alegría no es personal, sino la de todo el pueblo de Dios que peregrina en La Gomera, El Hierro, La Palma y Tenerife. Todos los esfuerzos organizativos que estamos realizando tienen sentido por eso: por la alegría de nuestra gente. Mucha gente quizá nunca podrá viajar a Roma ni participar en una audiencia papal. Ahora tendrán la oportunidad de verlo de cerca y sentir su presencia entre nosotros.. ¿Y queda la espinita clavada de no haberle podido enseñar El Hierro y el sufrimiento que ha vivido la isla?. Es una espinita que queda ahí. Hablamos de una isla con una población limitada que se ha visto superada en infraestructuras y recursos. Ha habido años en los que han llegado hasta 24.000 migrantes a una isla con apenas entre 9.000 y 10.000 habitantes. Aunque la mayoría son derivados posteriormente a otras islas, la primera acogida se realiza allí. Entendemos que, por cuestiones de agenda y logística, la visita no pudo incluir El Hierro. Los desplazamientos, la seguridad y los tiempos hacían muy difícil compatibilizarlo con el resto de actos previstos en Tenerife. Aun así, El Hierro estará presente. En los testimonios que escucharemos en la Plaza del Cristo participará el padre Darwin, párroco venezolano y voluntario, que trabaja directamente en la acogida de migrantes. También estarán presentes otras personas vinculadas a esa labor y representantes de la isla. Aunque el Papa no visite El Hierro, El Hierro sí estará presente en este encuentro y también en la misa, porque es una celebración de toda la diócesis y de las cuatro islas.. ¿Y cómo hace el obispo de Tenerife para no perderse en la gestión y vivirlo con plenitud como pastor junto a su pueblo?. La preparación espiritual es fundamental, no solo para mí, sino para toda la diócesis. Por eso hemos celebrado una jornada de oración en toda la diócesis, para pedir por los frutos de este viaje apostólico. La verdad es que vivo estos días con relativa tranquilidad porque contamos con un excelente equipo de trabajo. El comité diocesano organizador y los numerosos voluntarios están realizando una labor extraordinaria. Hay mucho trabajo, por supuesto, pero está muy repartido y bien coordinado.. ¿Qué les diría a aquellos tinerfeños que quizá no esperan la visita del Papa con la misma ilusión que los católicos y que tendrán que asumir cortes de tráfico y limitaciones de movilidad durante toda la jornada?. Les pediría comprensión y también que vivan los valores de la ciudadanía, que consisten en saber compartir las alegrías de los demás. Todos estamos acostumbrados a que determinados acontecimientos –como los carnavales, eventos deportivos o grandes celebraciones– impliquen cortes de calles y limitaciones de tráfico. Nos gusten o no esas actividades, solemos comprender que forman parte de la vida colectiva, de un momento histórico. En este sentido, agradezco la enorme colaboración por parte de las administraciones, instituciones públicas y entidades privadas para que todo se desarrolle de la mejor manera posible y afecte lo menos posible a la vida cotidiana. Aun así, somos conscientes de que un acontecimiento de esta magnitud tendrá consecuencias inevitables sobre la movilidad en determinados momentos. Por eso solo puedo pedir comprensión.
Noticias de Sociedad en La Razón
