No extraña que en Sevilla, la ciudad que huele a azahar en primavera, el naranjo amargo (Citrus aurantium) sea la especie más abundante entre el arbolado urbano.. Así lo recoge el artículo científico «The Spatial Data Generating Process Matters: Re-Evaluating Socio-Economic and Demographic Drivers of Environmental Justice of Urban Tree Ecosystem Services in Two Mediterranean Cities», elaborado por los investigadores Ángel Ruiz Valero, Ángel Enrique Salvo Tierra y Jaime Francisco Pereña Ortiz, del Departamento de Botánica y Fisiología Vegetal de la Universidad de Málaga.. Aunque el trabajo se centra en averiguar qué factores socioeconómicos y demográficos influyen en la distribución del arbolado en Sevilla y Málaga, el análisis previo recoge el inventario del arbolado sevillano.. Según el estudio, Sevilla cuenta con 183.485 árboles en la ciudad. De ellos, 50.134 son naranjos amargos, lo que equivale al 27% del total, muy por encima del resto de especies.. El informe señala que la capital andaluza presenta una dependencia elevada del naranjo y advierte de que esta situación se aproxima a un modelo de «monocultivo» urbano. Una concentración tan alta puede aumentar la vulnerabilidad ante plagas, enfermedades o episodios de estrés que afecten de forma específica y rápida a esa especie, ya que en poco tiempo podrían verse afectados todos los árboles.. Por otra parte, aunque el naranjo amargo es la especie dominante, el inventario incluye 273 especies distintas.. Las diez especies principales representan en torno al 55% de los ejemplares, mientras que el 45% restante se reparte entre más de doscientas especies con menor presencia individual.. El ranking de las especies más abundantes en Sevilla. Después del naranjo amargo, que ocupa un primer puesto difícil de revalidar, la especie más frecuente es el almez, con 12.021 ejemplares, el 7% del total. Se trata de un árbol muy habitual en ciudades mediterráneas, empleado en el arbolado urbano por su resistencia y por su capacidad para adaptarse a entornos con poco suelo disponible o escasez de agua.. Le sigue la tipuana, con 10.916 ejemplares, alrededor del 6% del inventario. Es un árbol ornamental de gran porte, muy utilizado por la sombra que proporciona. Precisamente por su tamaño, su plantación requiere espacio suficiente y una planificación adecuada.. La melia, también conocida como cinamomo, aparece con 10.852 ejemplares, también en torno al 6%. Es una especie ornamental frecuente en ciudades de clima cálido, reconocible por sus flores lilas y sus frutos redondeados.. La jacaranda suma 8.342 ejemplares, el 5% del arbolado urbano sevillano. Se usa sobre todo por su valor ornamental y por su característica floración violeta o azulada, lo que la hace fácilmente reconocible.. El braquiquito, conocido como árbol botella, cuenta con 8.134 ejemplares, el 4% del total. Es una especie resistente a la sequía y habitual en plantaciones urbanas de zonas cálidas.. Entre las especies destacadas también aparecen el plátano de sombra, la sófora japonesa, el olmo de Siberia y el aligustre del Japón. Todas forman parte del grupo de especies más representadas en el inventario, aunque con porcentajes inferiores a los del naranjo amargo, el almez, la tipuana o la melia.. Beneficios ambientales. En Sevilla, los árboles inventariados evitan cada año 0,048 hectómetros cúbicos de escorrentía, una cifra equivalente a 48 millones de litros de agua, aproximadamente el contenido de 19 piscinas olímpicas. La reducción de escorrentía hace referencia a la capacidad de los árboles de actuar como una esponja natural que frena y retiene el agua que cae de la lluvia o que evita, entre otras cosas, que todo el agua caiga al suelo.. El informe estima además una producción anual de 6,99 toneladas de oxígeno y una retirada de 92,7 toneladas de contaminantes.
La capital hispalense cuenta con 50.100 naranjos repartidos por la ciudad
No extraña que en Sevilla, la ciudad que huele a azahar en primavera, el naranjo amargo (Citrus aurantium) sea la especie más abundante entre el arbolado urbano.. Así lo recoge el artículo científico «The Spatial Data Generating Process Matters: Re-Evaluating Socio-Economic and Demographic Drivers of Environmental Justice of Urban Tree Ecosystem Services in Two Mediterranean Cities», elaborado por los investigadores Ángel Ruiz Valero, Ángel Enrique Salvo Tierra y Jaime Francisco Pereña Ortiz, del Departamento de Botánica y Fisiología Vegetal de la Universidad de Málaga.. Aunque el trabajo se centra en averiguar qué factores socioeconómicos y demográficos influyen en la distribución del arbolado en Sevilla y Málaga, el análisis previo recoge el inventario del arbolado sevillano.. Según el estudio, Sevilla cuenta con 183.485 árboles en la ciudad. De ellos, 50.134 son naranjos amargos, lo que equivale al 27% del total, muy por encima del resto de especies.. El informe señala que la capital andaluza presenta una dependencia elevada del naranjo y advierte de que esta situación se aproxima a un modelo de «monocultivo» urbano. Una concentración tan alta puede aumentar la vulnerabilidad ante plagas, enfermedades o episodios de estrés que afecten de forma específica y rápida a esa especie, ya que en poco tiempo podrían verse afectados todos los árboles.. Por otra parte, aunque el naranjo amargo es la especie dominante, el inventario incluye 273 especies distintas.. Las diez especies principales representan en torno al 55% de los ejemplares, mientras que el 45% restante se reparte entre más de doscientas especies con menor presencia individual.. El ranking de las especies más abundantes en Sevilla. Después del naranjo amargo, que ocupa un primer puesto difícil de revalidar, la especie más frecuente es el almez, con 12.021 ejemplares, el 7% del total. Se trata de un árbol muy habitual en ciudades mediterráneas, empleado en el arbolado urbano por su resistencia y por su capacidad para adaptarse a entornos con poco suelo disponible o escasez de agua.. Le sigue latipuana, con 10.916 ejemplares, alrededor del 6% del inventario. Es un árbol ornamental de gran porte, muy utilizado por la sombra que proporciona. Precisamente por su tamaño, su plantación requiere espacio suficiente y una planificación adecuada.. Lamelia, también conocida como cinamomo, aparece con 10.852 ejemplares, también en torno al 6%. Es una especie ornamental frecuente en ciudades de clima cálido, reconocible por sus flores lilas y sus frutos redondeados.. La jacaranda suma 8.342 ejemplares, el 5% del arbolado urbano sevillano. Se usa sobre todo por su valor ornamental y por su característica floración violeta o azulada, lo que la hace fácilmente reconocible.. El braquiquito, conocido como árbol botella, cuenta con 8.134 ejemplares, el 4% del total. Es una especie resistente a la sequía y habitual en plantaciones urbanas de zonas cálidas.. Entre las especies destacadas también aparecen el plátano de sombra, la sófora japonesa, el olmo de Siberia y el aligustre del Japón. Todas forman parte del grupo de especies más representadas en el inventario, aunque con porcentajes inferiores a los del naranjo amargo, el almez, la tipuana o la melia.. Beneficios ambientales. En Sevilla, los árboles inventariados evitan cada año 0,048 hectómetros cúbicos de escorrentía, una cifra equivalente a 48 millones de litros de agua, aproximadamente el contenido de 19 piscinas olímpicas. La reducción de escorrentía hace referencia a la capacidad de los árboles de actuar como una esponja natural que frena y retiene el agua que cae de la lluvia o que evita, entre otras cosas, que todo el agua caiga al suelo.. El informe estima además una producción anual de 6,99 toneladas de oxígeno y una retirada de 92,7 toneladas de contaminantes.
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