El Gran Teatro del Liceu tiene la tendencia siempre de abrir la temporada mirando hacia el este con óperas de compositores rusos o checos y este año lo hará de forma muy especial. La dirección ha apostado por programar Aida, de Verdi, pero con la soprano Anna Netrebko en el papel estelar. La rusa, considerada próxima a Putin, no canta en el Liceu desde 2021 y canceló su intervención en la gala del 175 aniversario de 2022 para no acaparar el protagonismo. La programación, con nueve óperas y 194 funciones de todas las disciplinas, culminará con el estreno de la nueva producción del Liceu de La flauta mágica, de Mozart, bajo la batuta de Josep Pons que se pondrá otra vez al frente de la orquesta en su calidad de director honorario. El teatro quiere que dirija un título por temporada.. Seguir leyendo
El Gran Teatro del Liceu tiene la tendencia siempre de abrir la temporada mirando hacia el este con óperas de compositores rusos o checos y este año lo hará de forma muy especial. La dirección ha apostado por programar Aida, de Verdi, pero con la soprano Anna Netrebko en el papel estelar. La rusa, considerada próxima a Putin, no canta en el Liceu desde 2021 y canceló su intervención en la gala del 175 aniversario de 2022 para no acaparar el protagonismo. La programación, con nueve óperas y 194 funciones de todas las disciplinas, culminará con el estreno de la nueva producción del Liceu de La flauta mágica, de Mozart, bajo la batuta de Josep Pons que se pondrá otra vez al frente de la orquesta en su calidad de director honorario. El teatro quiere que dirija un título por temporada. Seguir leyendo
El Gran Teatro del Liceu tiene la tendencia siempre de abrir la temporada mirando hacia el este con óperas de compositores rusos o checos y este año lo hará de forma muy especial. La dirección ha apostado por programar Aida, de Verdi, pero con la soprano Anna Netrebko en el papel estelar. La rusa, considerada próxima a Putin, no canta en el Liceu desde 2021 y canceló su intervención en la gala del 175 aniversario de 2022 para no acaparar el protagonismo. La programación, con nueve óperas y 194 funciones de todas las disciplinas, culminará con el estreno de la nueva producción del Liceu de La flauta mágica, de Mozart, bajo la batuta de Josep Pons que se pondrá otra vez al frente de la orquesta en su calidad de director honorario.
Con 18 funciones, Aida arrancará la temporada con el concurso de la soprano rusa que fue vetada durante un año por los principales teatros líricos tras estallar la guerra en Ucrania. La relación se ya ha normalizado y Víctor García de Gomar, director general del Liceu, ha afirmado que si se considera al teatro como coleccionista de grandes voces Netrebko debía volver. Y lo hará por dos veces. “Teníamos muchas peticiones de abonados y regresa por partida doble. Es la cristalización de ese sueño”, ha señalado citando la generosidad de la cantante en 2022. Netrebko ofrecerá un recital en marzo junto a Brian Jadge y George Petean.
El estreno del curso tiene una motivación política añadida: la escenografía la firma la iraní artista exiliada Shirin Neshat, contratada por el Liceu antes de estallar la Guerra en su país y que actúa además como artista visual invitada. Su mirada sobre Aida busca denunciar la instrumentalización del poder y la vulnerabiliad de los exiliados. “Cuando hablamos no existía el conflicto bélico”, ha matizado Del Moral, que ha puesto de ejemplo que la iraní parte de la premisa de la resistencia en el arte. “Es una figura mayor dentro del arte contemporaneo”, ha afirmado sobre Neshat que participa la próxima semana en la Bienal de Venecia. “Su presencia es oportuna y llega en el mejor momento. Ella habla de su Irán soñado. Condujo, llevo minifalda y su mirada, en el exilo, es empoderada y subversiva criticando el fanatismo”.

Bajo el lema (des) sacralizar y en un acto en la sala de ensayos de la orquesta, Del Moral, Salvador Alamany, presidente del patronato y Jonathan Nott, nuevo director, han desgranado la programación. El maestro inglés, que ya ha debutado al frente de la orquesta con el ballet de Nijinsky, dirigirá el Oro del Rhin, la primera obra de la tetralogía de Wagner, y la producción de Àlex Ollé Jenufa, de Jenácek, el compositor de La zorra astuta que alzó el telón de la temporada pasada. El británico se incorporó al Liceu hace meses y la programación ya estaba casi cerrada. “Me enamoré de Jenácek. Ya me hubiera gustado hacer La fainculla del west (de Puccini) pero no llegué a tiempo”, ha bromeado Natt que se ha mostrado fascinado con la orquesta que por primera vez se pone el en corazón del teatro con un abono propio de sinfonías. Natt dirigirá el concierto de Año Nuevo, otro en primavera y el War Requiem, de Britten.
El cartel lo completa otra obra de Puccini, La Boheme; I Capuleti e i Montecchi, de Bellini; la reposición de La clemenza de Tito, de Mozart, con Jordi Savall; The Exterminating Angel, de Thomas Adès, de Calixto Bieito, ya estrenada en París, pero que aquí reconvertirá en una comida de mecenas y la nueva producción de La Jove Aida, para el público infantil. La programación incluye dos nuevas microóperas y la segunda ópera ópera comunitaria La rosa de los siete pétalos, realizada con entidades en Sant Andreu después de La gata perduda de El Raval. El Liceu cerrará el año con La Flauta Magica, de Mozart, con Serena Sáenz y Sara Blanch con la cara pintada de blanco y pelucas pelirrojas en el cartel promocional, bajo la batuta de Pons, con quien el teatro quiere matener su vinculación. “Josep Pons es a la vez persona e institución, ha afirmado Valentí Oviedo, director general.

Con un guiño a la memoria histórica, el Liceu acogerá el estreno absoluto de Schiava e Regina, la ópera de Lluïsa Casagemas (Barcelona, 1873-1942), considerada como la primera ópera compuesta por una mujer que estaba programa para un teatro europeo y que nunca vio la luz. El atentado anarquista en el Liceu en 1893 desbarató su estreno y el Liceu quiere hacer justicia. Fiel a su cita con el teatro barcelonés, Gustavo Dudamel dirigirá Scheherazade con la artista iraní. Además de Netrebko, Nadine Sierra, Lise Davidsen, Asmik Grigorian o Sandra Radvanovsky ofrecerán recitales mientras en el apartado del ballet volverá a celebrarse la gran gala de danza, El Cascanueces, y NumEros de la Comoanía Nacional de Danza.
El Liceu cuenta con un presupuesto para la próxima temporada de 63 millones de euros, cinco millones más que el año pasado. El 48% de la suma lo inyectan las instituciones y el 52% proceden de la venta de entradas. La mitad de su presupuesto se destina a salarios y un 20% a gasto artístico. Oviedo confía en que este año se alcancen los 10.000 abonados digitales y que 300.000 personas -esta temporada fueron 260.000- acudan presencialmente al teatro. Alamany ha garantizado que el Liceu Mar se construirá y ha previsto su inauguración para 2030 o 2031.
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