Un cuadro del siglo XVI expuesto actualmente en la National Gallery decoró durante años el salón privado de Adolf Hitler en Múnich. La obra, Cupid Complaining to Venus, de Lucas Cranach el Viejo, vuelve ahora a estar en el centro de la atención después de que una fotografía histórica confirmara su presencia en el apartamento donde el líder nazi recibía con frecuencia a Eva Braun.. La imagen fue localizada por la historiadora del arte Birgit Schwarz y muestra el cuadro colgado en el salón de la vivienda que Hitler ocupó desde 1929 en la Prinzregentenplatz de Múnich.. La fotografía había aparecido ya en un catálogo de subastas publicado en 1978, aunque había pasado desapercibida durante décadas.. Una obra ligada al expolio nazi. La National Gallery compró la pintura en 1963 a una galería de Nueva York. En aquel momento, el museo recibió documentación según la cual la obra había permanecido en manos privadas desde 1909 y había pasado de generación en generación dentro de la misma familia. Sin embargo, las investigaciones posteriores desmontaron esa versión.. Hoy se sabe que el cuadro formó parte de la colección de arte que Hitler reunió durante el régimen nazi. Muchas de esas piezas estaban destinadas al Führermuseum, el gigantesco museo que proyectaba construir en Linz, Austria. Pero esta no permanecía guardada en depósitos: era una de las obras que el dictador tenía colgadas en sus propias habitaciones de Múnich.. Tras la caída del Tercer Reich, la pintura terminó en manos de Patricia Lochridge, una periodista estadounidense que cubría la posguerra en Alemania. Según las investigaciones, tuvo acceso a un almacén donde las tropas aliadas guardaban obras recuperadas a dirigentes nazis, incluidas piezas de artistas como Rembrandt o Peter Paul Rubens.. Allí escogió el cuadro de Cranach y más tarde se lo llevó a Estados Unidos, donde llegó a colgar en el salón de su casa en Nueva York. Años después salió al mercado y fue ofrecido primero al Metropolitan Museum of Art, que rechazó comprarlo. Finalmente acabó en Londres.. La National Gallery reconoce desde hace tiempo que existía un vacío en la procedencia de la obra entre 1909 y 1945 y asegura que sigue investigando su recorrido histórico.
Una fotografía olvidada durante décadas ha destapado el vínculo entre una obra expuesta hoy en la National Gallery y el apartamento privado de Adolf Hitler en Múnich. El cuadro, adquirido por el museo londinense en los años 60, formó parte de la colección artística reunida por el régimen nazi
Un cuadro del siglo XVI expuesto actualmente en la National Gallery decoró durante años el salón privado de Adolf Hitler en Múnich. La obra, Cupid Complaining to Venus, de Lucas Cranach el Viejo, vuelve ahora a estar en el centro de la atención después de que una fotografía histórica confirmara su presencia en el apartamento donde el líder nazi recibía con frecuencia a Eva Braun.. La imagen fue localizada por la historiadora del arte Birgit Schwarzy muestra el cuadro colgado en el salón de la vivienda que Hitler ocupó desde 1929 en la Prinzregentenplatz de Múnich.. La fotografía había aparecido ya en un catálogo de subastas publicado en 1978, aunque había pasado desapercibida durante décadas.. La National Gallery compró la pintura en 1963 a una galería de Nueva York. En aquel momento, el museo recibió documentación según la cual la obra había permanecido en manos privadas desde 1909 y había pasado de generación en generación dentro de la misma familia. Sin embargo, las investigaciones posteriores desmontaron esa versión.. Hoy se sabe que el cuadro formó parte de la colección de arte que Hitler reunió durante el régimen nazi. Muchas de esas piezas estaban destinadas al Führermuseum, el gigantesco museo que proyectaba construir en Linz, Austria. Pero esta no permanecía guardada en depósitos: era una de las obras que el dictador tenía colgadas en sus propias habitaciones de Múnich.. Tras la caída del Tercer Reich, la pintura terminó en manos de Patricia Lochridge, una periodista estadounidense que cubría la posguerra en Alemania. Según las investigaciones, tuvo acceso a un almacén donde las tropas aliadas guardaban obras recuperadas a dirigentes nazis, incluidas piezas de artistas como Rembrandt o Peter Paul Rubens.. Allí escogió el cuadro de Cranach y más tarde se lo llevó a Estados Unidos, donde llegó a colgar en el salón de su casa en Nueva York. Años después salió al mercado y fue ofrecido primero al Metropolitan Museum of Art, que rechazó comprarlo. Finalmente acabó en Londres.. La National Gallery reconoce desde hace tiempo que existía un vacío en la procedencia de la obra entre 1909 y 1945 y asegura que sigue investigando su recorrido histórico.
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