Cuando este San Isidro rompa el paseíllo, la Monumental de Las Ventas no solo estará dando la bienvenida a un nuevo ciclo isidril, sino que estará certificando una efeméride que estremece por su rotundidad: las dos décadas de la hegemonía de Victoriano del Río. Desde que en 2006 el hierro madrileño se asentara definitivamente en los carteles de relumbrón, la divisa amarilla y negra ha logrado un hito que parece de otra época: propiciar veinte Puertas Grandes con sus toros en el coso más importante del mundo. Un récord que, sumado a la premonitoria salida a hombros de Manolo Sánchez con el novillo «Cantapájaros» en 1992, sitúa a la vacada de Guadalix en el olimpo de la bravura. Y eso sin contar con otro puñado de ejemplares que sirvieron el triunfo en bandeja sin ser, finalmente, aprovechado.. El idilio comenzó a fraguarse un 11 de mayo de 2006. Aquella tarde, toreros de corte dispar como Luis Miguel Encabo y Eduardo Gallo ya tocaron pelo, pero fue César Jiménez quien, tras cortar sendas orejas a «Caradura» y «Empanado», abrió una cerradura que desde entonces parece tener dueños fijos. A partir de ahí, la historia de Victoriano del Río. es la historia de Madrid. Al año siguiente, en 2007, El Juli inmortalizó a otro «Cantapájaros» (nombre fetiche en la casa) en una tarde que todavía hoy se recuerda en los mentideros de la calle Alcalá. Pero si hay una fecha grabada a fuego es el 5 de junio de 2008: la reaparición de José Tomás. Aquel día, el monstruo de Galapagar cortó cuatro orejas a «Dakar» y «Comunero», elevando la exigencia del hierro a una dimensión mística.. La nómina de nombres propios que han alcanzado la gloria con estos toros es un compendio del escalafón superior. Desde la apoteósica despedida de Luis Francisco Esplá con el toro «Beato» en 2009, hasta el idilio casi personal de Alejandro Talavante, quien ha cimentado gran parte de su leyenda venteña —tres de sus cinco salidas a hombros— con este hierro, destacando nombres como «Esmerado», «Artillero» y el más reciente [[LINK:EXTERNO|||https://www.larazon.es/cultura/toros/puerta-grande-generosa-talavante-abre-san-isidro_20250509681e5c13f7f20a10d038d75a.html|||«Misterio»]], desorejado el pasado mayo de 2025.. Pero Victoriano no solo sirve a las figuras consagradas; es un ascensor para los nuevos valores. Así lo demostró Ángel Téllez en 2022 con «Enamorado» y «Viajero», o Francisco de Manuel compartiendo gloria con Roca Rey ese mismo año. Incluso el pasado 2024, Borja Jiménez se encumbró con «Dulce». Y qué decir de la memoria sensorial de Madrid: el azulejo que luce en el patio de arrastre en honor a «Duplicado», toro de vuelta al ruedo lidiado heroicamente por el sobresaliente Álvaro de la Calle en la encerrona de Emilio de Justo. Precisamente De Justo ha sido el penúltimo en sumarse a esta lista de honor, cuajando a un gran «Diamante» en otoño de 2024.. Mencionar a Victoriano del Río. en Madrid es evocar el temple de Manzanares con [[LINK:EXTERNO|||https://www.larazon.es/toros/despues-de-dalia-la-exigencia-se-convierte-este-ano-en-presion-LO15392191/|||«Dalia»]] en aquella Beneficencia de 2016, o el poder de Perera con «Bravucón». Es una ganadería que ha sabido evolucionar sin perder la transmisión, la clase y la exigencia, permitiendo que el toreo sea arte sin dejar de ser riesgo. Tras veinte años de dictadura brava, la pregunta no es si habrá triunfo, sino quién será el próximo en cruzar el umbral de la calle Alcalá de la mano de un toro de Victoriano. Porque en Las Ventas, la divisa de Guadalix ya no solo lidia toros; modela la historia con su bravura.
En apenas dos décadas, los toros de victoriano del río han sido cómplices de veinte puertas grandes en madrid
Cuando este San Isidro rompa el paseíllo, la Monumental de Las Ventas no solo estará dando la bienvenida a un nuevo ciclo isidril, sino que estará certificando una efeméride que estremece por su rotundidad: las dos décadas de la hegemonía de Victoriano del Río. Desde que en 2006 el hierro madrileño se asentara definitivamente en los carteles de relumbrón, la divisa amarilla y negra ha logrado un hito que parece de otra época: propiciar veinte Puertas Grandes con sus toros en el coso más importante del mundo. Un récord que, sumado a la premonitoria salida a hombros de Manolo Sánchez con el novillo «Cantapájaros» en 1992, sitúa a la vacada de Guadalix en el olimpo de la bravura. Y eso sin contar con otro puñado de ejemplares que sirvieron el triunfo en bandeja sin ser, finalmente, aprovechado.. El idilio comenzó a fraguarse un 11 de mayo de 2006. Aquella tarde, toreros de corte dispar como Luis Miguel Encabo y Eduardo Gallo ya tocaron pelo, pero fue César Jiménez quien, tras cortar sendas orejas a «Caradura» y «Empanado», abrió una cerradura que desde entonces parece tener dueños fijos. A partir de ahí, la historia de Victoriano del Río. es la historia de Madrid. Al año siguiente, en 2007, El Juli inmortalizó a otro «Cantapájaros» (nombre fetiche en la casa) en una tarde que todavía hoy se recuerda en los mentideros de la calle Alcalá. Pero si hay una fecha grabada a fuego es el 5 de junio de 2008: la reaparición de José Tomás. Aquel día, el monstruo de Galapagar cortó cuatro orejas a «Dakar» y «Comunero», elevando la exigencia del hierro a una dimensión mística.. La nómina de nombres propios que han alcanzado la gloria con estos toros es un compendio del escalafón superior. Desde la apoteósica despedida de Luis Francisco Esplá con el toro «Beato» en 2009, hasta el idilio casi personal de Alejandro Talavante, quien ha cimentado gran parte de su leyenda venteña —tres de sus cinco salidas a hombros— con este hierro, destacando nombres como «Esmerado», «Artillero» y el más reciente «Misterio», desorejado el pasado mayo de 2025.. Pero Victoriano no solo sirve a las figuras consagradas; es un ascensor para los nuevos valores. Así lo demostró Ángel Téllez en 2022 con «Enamorado» y «Viajero», o Francisco de Manuel compartiendo gloria con Roca Rey ese mismo año. Incluso el pasado 2024, Borja Jiménez se encumbró con «Dulce». Y qué decir de la memoria sensorial de Madrid: el azulejo que luce en el patio de arrastre en honor a «Duplicado», toro de vuelta al ruedo lidiado heroicamente por el sobresaliente Álvaro de la Calle en la encerrona de Emilio de Justo. Precisamente De Justo ha sido el penúltimo en sumarse a esta lista de honor, cuajando a un gran «Diamante» en otoño de 2024.. Mencionar a Victoriano del Río. en Madrid es evocar el temple de Manzanares con «Dalia» en aquella Beneficencia de 2016, o el poder de Perera con «Bravucón». Es una ganadería que ha sabido evolucionar sin perder la transmisión, la clase y la exigencia, permitiendo que el toreo sea arte sin dejar de ser riesgo. Tras veinte años de dictadura brava, la pregunta no es si habrá triunfo, sino quién será el próximo en cruzar el umbral de la calle Alcalá de la mano de un toro de Victoriano. Porque en Las Ventas, la divisa de Guadalix ya no solo lidia toros; modela la historia con su bravura.
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