La cesta de la compra sigue siendo la misma, pero la manera de llenarla ha cambiado. Los gallegos miran más las etiquetas, comparan precios y buscan ofertas antes de pasar por caja. Las marcas blancas, que durante años fueron una alternativa para los bolsillos más ajustados, han ganado terreno entre unas familias que parecen haber descubierto que, para llegar a fin de mes, también conviene cambiar de supermercado o renunciar a determinados productos.. Los números ponen cifras a esa transformación. Según la última Encuesta coyuntural a hogares del Instituto Galego de Estatística (IGE), el 43,14 % de los hogares gallegos ha modificado sus hábitos de compra para reducir gastos, recurriendo a marcas blancas, productos en oferta y otras alternativas más económicas. Un año antes lo hacía el 26,64 %. La diferencia es de 16,5 puntos porcentuales, lo que supone un incremento relativo de casi el 62 %.. El cambio resulta especialmente llamativo por su rapidez. A comienzos de 2026, apenas uno de cada cuatro hogares declaraba haber adoptado estas medidas. En el segundo trimestre, el porcentaje ya había escalado hasta el 42,44 %, y entre julio y septiembre alcanzó el 43,14 %. En apenas unos meses, el ahorro ha pasado a ocupar un lugar mucho más destacado en las decisiones de compra.. Los recortes van más allá del supermercado. Pero la cesta de la compra no es el único lugar donde las familias están ajustando sus cuentas. La encuesta del IGE revela que uno de cada cuatro hogares gallegos ha reducido otros gastos habituales, como los relacionados con la ropa, el transporte o los suministros. En concreto, el porcentaje ha pasado del 14,92 % al 25,07 % en un año.. También ha aumentado, aunque de forma mucho más moderada, el recurso a familiares y amigos para obtener ayuda económica. El 6,18 % de los hogares reconoce haber acudido a esta vía, frente al 5,28 % del mismo periodo de 2025.. Son decisiones diferentes, pero todas apuntan a una misma preocupación: controlar el presupuesto doméstico. Y aunque comprar marcas blancas o aprovechar promociones no significa necesariamente atravesar dificultades económicas, la extensión de estas prácticas refleja hasta qué punto el ahorro se ha instalado en las costumbres de consumo.. Costumbre que ya conocíamos. La búsqueda de productos más baratos no es, sin embargo, una novedad absoluta. La serie histórica del IGE muestra que en el primer trimestre de 2010 el 43,48 % de los hogares gallegos ya había recurrido a estas estrategias de ahorro, una proporción ligeramente superior a la actual y registrada durante la última gran crisis económica.. La diferencia está en la velocidad del cambio reciente. Después de cerrar 2025 con apenas un 21,13 % de hogares que modificaban sus compras para gastar menos, el porcentaje prácticamente se ha duplicado en nueve meses.
Más de cuatro de cada diez hogares han cambiado sus hábitos de compra para ahorrar, mientras crece también el número de familias que recortan gastos cotidianos
La cesta de la compra sigue siendo la misma, pero la manera de llenarla ha cambiado. Los gallegos miran más las etiquetas, comparan precios y buscan ofertas antes de pasar por caja. Las marcas blancas, que durante años fueron una alternativa para los bolsillos más ajustados, han ganado terreno entre unas familias que parecen haber descubierto que, para llegar a fin de mes, también conviene cambiar de supermercado o renunciar a determinados productos.. Los números ponen cifras a esa transformación. Según la última Encuesta coyuntural a hogares del Instituto Galego de Estatística (IGE), el 43,14 % de los hogares gallegos ha modificado sus hábitos de compra para reducir gastos, recurriendo a marcas blancas, productos en oferta y otras alternativas más económicas. Un año antes lo hacía el 26,64 %. La diferencia es de 16,5 puntos porcentuales, lo que supone un incremento relativo de casi el 62 %.. El cambio resulta especialmente llamativo por su rapidez. A comienzos de 2026, apenas uno de cada cuatro hogares declaraba haber adoptado estas medidas. En el segundo trimestre, el porcentaje ya había escalado hasta el 42,44 %, y entre julio y septiembre alcanzó el 43,14 %. En apenas unos meses, el ahorro ha pasado a ocupar un lugar mucho más destacado en las decisiones de compra.. Los recortes van más allá del supermercado. Pero la cesta de la compra no es el único lugar donde las familias están ajustando sus cuentas. La encuesta del IGE revela que uno de cada cuatro hogares gallegos ha reducido otros gastos habituales, como los relacionados con la ropa, el transporte o los suministros. En concreto, el porcentaje ha pasado del 14,92 % al 25,07 % en un año.. También ha aumentado, aunque de forma mucho más moderada, el recurso a familiares y amigos para obtener ayuda económica. El 6,18 % de los hogares reconoce haber acudido a esta vía, frente al 5,28 % del mismo periodo de 2025.. Son decisiones diferentes, pero todas apuntan a una misma preocupación: controlar el presupuesto doméstico. Y aunque comprar marcas blancas o aprovechar promociones no significa necesariamente atravesar dificultades económicas, la extensión de estas prácticas refleja hasta qué punto el ahorro se ha instalado en las costumbres de consumo.. Costumbre que ya conocíamos. La búsqueda de productos más baratos no es, sin embargo, una novedad absoluta. La serie histórica del IGE muestra que en el primer trimestre de 2010 el 43,48 % de los hogares gallegos ya había recurrido a estas estrategias de ahorro, una proporción ligeramente superior a la actual y registrada durante la última gran crisis económica.. La diferencia está en la velocidad del cambio reciente. Después de cerrar 2025 con apenas un 21,13 % de hogares que modificaban sus compras para gastar menos, el porcentaje prácticamente se ha duplicado en nueve meses.
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