Ya habíamos probado la DJI Power 2000, la Power 1000 y ahora tocaba la versión mini de la última. Hay una paradoja interesante en esta nueva estación de carga de DJI: todo en ella parece diseñado para ser discreto. Es compacta, transportable, su diseño pasa casi desapercibido, pero en cuanto empiezas a usarla, se comporta como un sistema. Y uno cuyo tamaño, similar a una caja de zapatos, tiene varias sorpresas.. Lo primero que sorprende es su escala. Con apenas unos 11,5 kg y unas dimensiones que la sitúan prácticamente a mitad de camino entre un powerbank grande y una estación completa, la Power 1000 Mini rompe una de las reglas habituales del sector: a más capacidad, más volumen. Aquí no.. Con sus 1008 Wh de capacidad (de ahí su “apellido”) estamos en territorio serio: suficiente para cargar cámaras, drones, portátiles o incluso pequeños electrodomésticos, pero en un formato que realmente puedes llevar contigo sin pensarlo demasiado. Uno de los puntos más logrados es cómo DJI ha resuelto la conectividad. Todo está concentrado en el frontal, limpio y accesible. Aquí no hay minimalismo vacío: hay funcionalidad pura y dura.. La estación incluye 2 enchufes AC, 2 puertos USB-A, 1 USB-C “normal” y uno con cable retráctil de 100W integrado, además del puerto SDC específico para accesorios y drones. Ese detalle del cable integrado es más importante de lo que parece. No es solo comodidad: es eliminar fricción. No buscar cables, olvidar adaptadores y evitar desplazar la estación de carga. Simplemente tirar y conectar. Y en el día a día, esto se agradece más que cualquier cifra técnica.. En potencia… conviene ser honesto: no es una estación pensada para alimentar toda una casa. Su salida continua ronda los 800 W (hasta 1000 W pico), lo que la sitúa en una categoría intermedia. Pero esa aparente limitación es, en realidad, una decisión de diseño. Gracias a ello pude cargar dos móviles, una Tablet, un portátil y un dron… simultáneamente. Y dos veces mínimo. Lo mejor es que luego necesité poco más de una hora para volver a llenar la 1000 Mini y ponerla a trabajar otra vez. Y lo que más me sorprendió, favorablemente, fue que en unos 50 minutos ya tenía el 80%.. Pero lo interesante no es solo la velocidad, sino la versatilidad. Podía elegir cargarla con la red eléctrica (la opción más rápida), con la batería del coche y con energía solar… En este último caso depende mucho de la intensidad, pero el mínimo son cuatro horas. La buena noticia es que podemos cargar un móvil mientras usamos el panel solar (no incluido). Pregunta importante: ¿deberíamos comprar un panel solar? La opción más económica de DJI es de €150. La DJI Power Mini 1000 tiene un precio de €579. Estamos ante un poco más de 700 euros. Es una inversión que, como mínimo, durará unos 4.000 ciclos de carga gracias al uso de baterías LFP (litio-ferrofosfato). Esto significa que, si la cargamos una vez por día, el rendimiento debería mantenerse durante poco más de 10 años. Son 70 euros anuales.. Y otro detalle importante, la DJI Power Mini 1000 no solo es compatible con paneles solares: está pensada para ellos gracias a su controlador MPPT (Maximum Power Point Tracking o Seguidor del Punto de Máxima Potencia). Básicamente se trata de un algoritmo que optimiza la eficiencia de carga: hasta un 30% más de rendimiento. A juicio personal, para uso en carretera y con varios dispositivos, el panel solar es un extra muy recomendable. Si el uso va a ser para emergencia en el hogar, no tiene sentido. Para muestras de su capacidad de bastan algunos ejemplos: permite cargar un móvil 55 veces, 9 veces un ordenador portátil, 8 veces un dron y 50 veces una consola portátil.. Veredicto. La Power 1000 Mini no intenta ser la más potente ni la más completa del mercado. Sí busca ser la más eficiente kilo a kilo, vatio a vatio. Y con poco más de 11 kilos lo consigue. Y al hacerlo consigue que la energía portátil sea de verdad portátil. Es lo más cercano a una batería externa a lo bestia que existe actualmente. Y he comprobado que eso es más útil que cualquier cifra récord.
En poco más que una caja de zapatos entra suficiente energía como para cargar 55 veces un móvil… Y necesitar menos de una hora para volver a la carga. Valga la redundancia.
Ya habíamos probado la DJI Power 2000, la Power 1000 y ahora tocaba la versión mini de la última. Hay una paradoja interesante en esta nueva estación de carga de DJI: todo en ella parece diseñado para ser discreto. Es compacta, transportable, su diseño pasa casi desapercibido, pero en cuanto empiezas a usarla, se comporta como un sistema. Y uno cuyo tamaño, similar a una caja de zapatos, tiene varias sorpresas.. Lo primero que sorprende es su escala. Con apenas unos 11,5 kg y unas dimensiones que la sitúan prácticamente a mitad de camino entre un powerbank grande y una estación completa, la Power 1000 Mini rompe una de las reglas habituales del sector: a más capacidad, más volumen. Aquí no.. Con sus 1008 Wh de capacidad (de ahí su “apellido”) estamos en territorio serio: suficiente para cargar cámaras, drones, portátiles o incluso pequeños electrodomésticos, pero en un formato que realmente puedes llevar contigo sin pensarlo demasiado. Uno de los puntos más logrados es cómo DJI ha resuelto la conectividad. Todo está concentrado en el frontal, limpio y accesible. Aquí no hay minimalismo vacío: hay funcionalidad pura y dura.. La estación incluye 2 enchufes AC, 2 puertos USB-A, 1 USB-C “normal” y uno con cable retráctil de 100W integrado, además del puerto SDC específico para accesorios y drones. Ese detalle del cable integrado es más importante de lo que parece. No es solo comodidad: es eliminar fricción. No buscar cables, olvidar adaptadores y evitar desplazar la estación de carga. Simplemente tirar y conectar. Y en el día a día, esto se agradece más que cualquier cifra técnica.. En potencia… conviene ser honesto: no es una estación pensada para alimentar toda una casa. Su salida continua ronda los 800 W (hasta 1000 W pico), lo que la sitúa en una categoría intermedia. Pero esa aparente limitación es, en realidad, una decisión de diseño. Gracias a ello pude cargar dos móviles, una Tablet, un portátil y un dron… simultáneamente. Y dos veces mínimo. Lo mejor es que luego necesité poco más de una hora para volver a llenar la 1000 Mini y ponerla a trabajar otra vez. Y lo que más me sorprendió, favorablemente, fue que en unos 50 minutos ya tenía el 80%.. Pero lo interesante no es solo la velocidad, sino la versatilidad. Podía elegir cargarla con la red eléctrica (la opción más rápida), con la batería del coche y con energía solar… En este último caso depende mucho de la intensidad, pero el mínimo son cuatro horas. La buena noticia es que podemos cargar un móvil mientras usamos el panel solar (no incluido). Pregunta importante: ¿deberíamos comprar un panel solar? La opción más económica de DJI es de €150. La DJI Power Mini 1000 tiene un precio de €579. Estamos ante un poco más de 700 euros. Es una inversión que, como mínimo, durará unos 4.000 ciclos de carga gracias al uso de baterías LFP (litio-ferrofosfato). Esto significa que, si la cargamos una vez por día, el rendimiento debería mantenerse durante poco más de 10 años. Son 70 euros anuales.. Y otro detalle importante, la DJI Power Mini 1000 no solo es compatible con paneles solares: está pensada para ellos gracias a su controlador MPPT (Maximum Power Point Tracking o Seguidor del Punto de Máxima Potencia). Básicamente se trata de un algoritmo que optimiza la eficiencia de carga: hasta un 30% más de rendimiento. A juicio personal, para uso en carretera y con varios dispositivos, el panel solar es un extra muy recomendable. Si el uso va a ser para emergencia en el hogar, no tiene sentido. Para muestras de su capacidad de bastan algunos ejemplos: permite cargar un móvil 55 veces, 9 veces un ordenador portátil, 8 veces un dron y 50 veces una consola portátil.. Veredicto. La Power 1000 Mini no intenta ser la más potente ni la más completa del mercado. Sí busca ser la más eficiente kilo a kilo, vatio a vatio. Y con poco más de 11 kilos lo consigue. Y al hacerlo consigue que la energía portátil sea de verdad portátil. Es lo más cercano a una batería externa a lo bestia que existe actualmente. Y he comprobado que eso es más útil que cualquier cifra récord.
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