Tiffany Score y Steven Mills llevaban meses preparándose para ser padres cuando, en diciembre de 2025, nació Shea, la niña que habían concebido mediante un tratamiento de fecundación in vitro. Pero la alegría inicial se transformó en inquietud desde el primer momento, ya que la bebé no se parecía a ninguno de los dos.. Los análisis genéticos despejaron cualquier duda. Shea no era hija biológica de la pareja. El embrión implantado durante el tratamiento de abril de 2025 no era el suyo, sino el de una pareja del sur de Asia, que desconocía por completo que su futuro hijo había sido gestado y alumbrado por otra mujer.. El hallazgo abrió una herida profunda en ambas familias. Una había criado a la niña desde su nacimiento; la otra había perdido la oportunidad de gestarla y de acompañarla en sus primeros meses de vida. El caso derivó en una situación emocionalmente dura, sin precedentes para ninguno de los implicados.. Un acuerdo que sorprende: la custodia se queda donde ha estado desde el principio. La semana pasada, las dos familias alcanzaron un acuerdo que pone fin al conflicto, en el que Score y Mills seguirán siendo los padres de Shea. La decisión puede resultar inesperada, dado que la niña es biológicamente hija de la otra pareja, pero los progenitores genéticos optaron por no iniciar una batalla legal que, según su abogado, habría sido dolorosa para todos, especialmente para la menor.. El abogado de los padres biológicos, Rob Marcereau, explicó a NBC News que sus clientes estaban «desolados» por lo ocurrido. Habrían preferido criar a su hija, pero entendieron que un litigio prolongado no beneficiaría a Shea. También reconocieron el sufrimiento de la pareja que la ha cuidado desde el nacimiento.. Según Marcereau, las conversaciones entre ambas familias estuvieron marcadas por «muchas lágrimas y abrazos». A pesar del dolor, lograron construir un espacio de entendimiento que permitió llegar a una solución asumible para todos.. Los padres que la han criado serán sus padres “permanentes”. Score y Mills han expresado su intención de ser los padres permanentes de Shea. Su abogado, Jack Scarola, afirmó que ambas familias desean mantener una relación de confianza y apoyo mutuo, conscientes de que comparten una historia marcada por un error ajeno.. El asunto salió a la luz en enero, cuando Score y Mills demandaron al Fertility Center of Orlando y a su director médico, Dr. Milton McNichol, acusando a la clínica de haber implantado el embrión equivocado. La pareja biológica también planea emprender acciones legales, al considerar que el error los obligó a tomar una decisión imposible.
La pareja que crió a la niña durante seis meses seguirá siendo su familia legal tras un pacto con los padres biológicos, que renuncian a la custodia para evitar un daño mayor
Tiffany Score y Steven Mills llevaban meses preparándose para ser padres cuando, en diciembre de 2025, nació Shea, la niña que habían concebido mediante un tratamiento de fecundación in vitro. Pero la alegría inicial se transformó en inquietud desde el primer momento, ya que la bebé no se parecía a ninguno de los dos.. Los análisis genéticos despejaron cualquier duda. Shea no era hija biológica de la pareja. El embrión implantado durante el tratamiento de abril de 2025 no era el suyo, sino el de una pareja del sur de Asia, que desconocía por completo que su futuro hijo había sido gestado y alumbrado por otra mujer.. El hallazgo abrió una herida profunda en ambas familias. Una había criado a la niña desde su nacimiento; la otra había perdido la oportunidad de gestarla y de acompañarla en sus primeros meses de vida. El caso derivó en una situación emocionalmente dura, sin precedentes para ninguno de los implicados.. Un acuerdo que sorprende: la custodia se queda donde ha estado desde el principio. La semana pasada, las dos familias alcanzaron un acuerdo que pone fin al conflicto, en el que Score y Mills seguirán siendo los padres de Shea. La decisión puede resultar inesperada, dado que la niña es biológicamente hija de la otra pareja, pero los progenitores genéticos optaron por no iniciar una batalla legal que, según su abogado, habría sido dolorosa para todos, especialmente para la menor.. El abogado de los padres biológicos, Rob Marcereau, explicó a NBC News que sus clientes estaban «desolados» por lo ocurrido. Habrían preferido criar a su hija, pero entendieron que un litigio prolongado no beneficiaría a Shea. También reconocieron el sufrimiento de la pareja que la ha cuidado desde el nacimiento.. Según Marcereau, las conversaciones entre ambas familias estuvieron marcadas por «muchas lágrimas y abrazos». A pesar del dolor, lograron construir un espacio de entendimiento que permitió llegar a una solución asumible para todos.. Los padres que la han criado serán sus padres “permanentes”. Score y Mills han expresado su intención de ser los padres permanentes de Shea. Su abogado, Jack Scarola, afirmó que ambas familias desean mantener una relación de confianza y apoyo mutuo, conscientes de que comparten una historia marcada por un error ajeno.. El asunto salió a la luz en enero, cuando Score y Mills demandaron al Fertility Center of Orlando y a su director médico, Dr. Milton McNichol, acusando a la clínica de haber implantado el embrión equivocado. La pareja biológica también planea emprender acciones legales, al considerar que el error los obligó a tomar una decisión imposible.
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