La confluencia y conjunción de los astros provocó la constatación de varios hechos: la gente acude siempre cuando lo ofrecido es de su gusto y la gente acude siempre, pero tarde. Un año más, buena parte de los espectadores apuraron hasta muy última hora para ocupar sus localidades, con la consiguiente molestia para el resto y retraso en el comienzo y desarrollo de una función en la que, a pesar de la discreta presencia y moderada exigencia del ganado, Roca Rey, uno de los principales atractivos del cartel, no quiso dejar pasar la ocasión de demostrar su ambición y lograr un gran triunfo.. Muy dispuesto ya de salida, el peruano se lució al torear de capa y en el quite por saltilleras al tercero, el de más serio aspecto hasta entonces. Se metió al público en el bolsillo con su arranque de faena, con pases cambiados por la espalda antes de clavar los pies al suelo para llevar a su oponente cosido a la muleta por ambos pitones. Un parón debido a una lipotimia en el tendido le descentró un tanto, bajando el nivel técnico de su labor, que no su entusiasmo. Un estoconazo sin puntilla le abrió ya la puerta grande. Volvió a lucirse al torear de capa al sexto, que esperó en banderillas y embistió descompuesto hasta que lo metió en el engaño a base de bajarle la mano y mandar, sin dejarlo irse, acobardado, a las tablas hasta acabar exprimiéndole. Se le concedió otra oreja a pesar de lo defectuoso de la estocada.. Cómodo, blandengue y distraído, manso en varas, desentendido y a la defensiva en la muleta, Morante no le dio coba a su primero y lo pasaportó tras una muy breve probatura y sus fatigas para matar. El encadenado de faroles, chicuelinas y verónicas con que recibió al cuarto lo congració con el respetable, que ya lo aplaudió y jaleó todo pese a que el toro bajó su ímpetu tras el primer tercio, evidenciando el de La Puebla, sobre todo, ganas y disposición y, claro, detalles de gran clase en una faena que fue a más.. Se hizo ovacionar Manzanares al veroniquear a pies juntos al cómodo segundo, noblón y bonancible, con el que solo en el tramo final de su trasteo logró acoplarse y sacar una serie con la derecha templada y larga. Una estocada en el rincón y la resistencia del toro a doblar le valieron una oreja de poco peso. Le costó centrarse con el quinto, muy apagado tras el castigo en el caballo; anduvo intermitente y sin estar a gusto debido al viento. Su facilidad estoqueadora y el paisanaje le valieron otra oreja.. FICHA DEL FESTEJO:. Sábado 20 de junio de 2026. Plaza de toros de Alicante. Segunda de la Feria de Hogueras. Lleno de «No hay billetes».. Toros de Álvaro Núñez, justos de presencia y fuerza pero nobles y manejables.. Morante de la Puebla, de azul noche e hilo celeste, atravesada, dos pinchazos, media y entera (pitos); y entera (oreja).. José María Manzanares, de tabaco y bronce, entera (oreja); y entera (oreja).. Roca Rey, de ciruela y oro, entera (dos orejas); y entera trasera y baja (oreja).
Un poderoso y muy dispuesto Roca Rey fue el gran protagonista de la función estrella de Hogueras
La confluencia y conjunción de los astros provocó la constatación de varios hechos: la gente acude siempre cuando lo ofrecido es de su gusto y la gente acude siempre, pero tarde. Un año más, buena parte de los espectadores apuraron hasta muy última hora para ocupar sus localidades, con la consiguiente molestia para el resto y retraso en el comienzo y desarrollo de una función en la que, a pesar de la discreta presencia y moderada exigencia del ganado, Roca Rey, uno de los principales atractivos del cartel, no quiso dejar pasar la ocasión de demostrar su ambición y lograr un gran triunfo.. Muy dispuesto ya de salida, el peruano se lució al torear de capa y en el quite por saltilleras al tercero, el de más serio aspecto hasta entonces. Se metió al público en el bolsillo con su arranque de faena, con pases cambiados por la espalda antes de clavar los pies al suelo para llevar a su oponente cosido a la muleta por ambos pitones. Un parón debido a una lipotimia en el tendido le descentró un tanto, bajando el nivel técnico de su labor, que no su entusiasmo. Un estoconazo sin puntilla le abrió ya la puerta grande. Volvió a lucirse al torear de capa al sexto, que esperó en banderillas y embistió descompuesto hasta que lo metió en el engaño a base de bajarle la mano y mandar, sin dejarlo irse, acobardado, a las tablas hasta acabar exprimiéndole. Se le concedió otra oreja a pesar de lo defectuoso de la estocada.. Cómodo, blandengue y distraído, manso en varas, desentendido y a la defensiva en la muleta, Morante no le dio coba a su primero y lo pasaportó tras una muy breve probatura y sus fatigas para matar. El encadenado de faroles, chicuelinas y verónicas con que recibió al cuarto lo congració con el respetable, que ya lo aplaudió y jaleó todo pese a que el toro bajó su ímpetu tras el primer tercio, evidenciando el de La Puebla, sobre todo, ganas y disposición y, claro, detalles de gran clase en una faena que fue a más.. Se hizo ovacionar Manzanares al veroniquear a pies juntos al cómodo segundo, noblón y bonancible, con el que solo en el tramo final de su trasteo logró acoplarse y sacar una serie con la derecha templada y larga. Una estocada en el rincón y la resistencia del toro a doblar le valieron una oreja de poco peso. Le costó centrarse con el quinto, muy apagado tras el castigo en el caballo; anduvo intermitente y sin estar a gusto debido al viento. Su facilidad estoqueadora y el paisanaje le valieron otra oreja.. Sábado 20 de junio de 2026. Plaza de toros de Alicante. Segunda de la Feria de Hogueras. Lleno de «No hay billetes».. Toros de Álvaro Núñez, justos de presencia y fuerza pero nobles y manejables.. Morante de la Puebla, de azul noche e hilo celeste, atravesada, dos pinchazos, media y entera (pitos); y entera (oreja).. José María Manzanares, de tabaco y bronce, entera (oreja); y entera (oreja).. Roca Rey, de ciruela y oro, entera (dos orejas); y entera trasera y baja (oreja).
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