Justo M.G., el empleado del grupo funerario El Salvador de Valladolid que destapó el conocido como caso ataúdes, ya fallecido, confirmó el cambio de féretros antes de la cremación de difuntos para su reventa durante su declaración como investigado ante el Juzgado de Instrucción.. La declaración que el trabajador prestó en su día se ha reproducido este miércoles en la Audiencia de Valladolid, donde se juzga a veintitrés personas por delitos de constitución de organización criminal, pertenencia a organización criminal, apropiación indebida, estafa, contra el respeto a los difuntos, blanqueo de capitales y falsedad en documento mercantil.. El ya exempleado cuando compareció en el Juzgado, jubilado en 2015, sostuvo en su declaración que no solo él hacía los cambios de los féretros, lo hacían más trabajadores y se sabía que se llevaba a cabo esa práctica.. Justo M.G., explicó que era el dueño del grupo funerario, ahora ya también fallecido, quien les ordenaba realizar los cambios de ataúdes y que lo hacían porque les amenazaba con un despido.. «Estábamos acojonados todos. No pasaba una semana sin que dijera os voy a despedir a ti y a alguno más. Siempre hemos estado con amenazas», resumió.. Concretó que los cadáveres se incineraban en cajas de aglomerado o en tapas de féretros y dijo que no pensó marcharse de la empresa porque ya había sido despedido con anterioridad de un empleo previo y tenía una edad.. Justo M.G. captó fotos de cadáveres y cajas y realizó anotaciones en libretas y archivadores. Fue condenado por extorsión cometida cuando envió una carta al dueño de la funeraria para exigirle unas cantidades de dinero a cambio de no dar a conocer lo que ocurría con los cadáveres.. Por esta extorsión fue también preguntado en instrucción el que fuera dueño de la empresa, Ignacio M.A., durante su declaración en el juzgado por la causa del caso ataúdes, que se ha reproducido también hoy en la vista oral.. Ignacio M.A. negó entonces que se llevaran a cabo los cambios de ataúdes y explicó que Justo M.G. le pidió una cantidad de dinero y le dijo que si no se la entregaba le iba a denunciar en la Fiscalía.. «Yo no tenía que darle dinero», expresó el propietario del grupo funerario, quien mantuvo que el exempleado le manifestó que le exigía el dinero por lo que había robado para él, ante lo que Ignacio M.A. respondió que no había robado nada y que no sabía de donde había sacado eso.. «No le di casi importancia», resumió.. Especificó no obstante que de haberse llevado a cabo el cambio de los féretros una persona sola no podía haberlo hecho y aseguró que él nunca ordenó sustituir ataúdes ni lo vio nunca.. En cuanto a cerca de un millón de pesetas que la Policía encontró en la casa del dueño de la funeraria en varias bolsas, justificó que correspondía a los ahorros a lo largo de su vida y, al ser interrogado acerca de si no temía que le robaran, contestó que le daban más miedo los bancos.. Durante esta sesión de la vista oral, uno de los acusados se ha acogido a su derecho a no declarar y el tribunal le ha permitido marcharse de la Sala a petición de su defensa debido a su estado de salud.. A lo largo de la mañana está programado que declaren al menos tres procesados
La Audiencia de Valladolid ha reproducido este miércoles durante el juicio de este caso la declaración que hizo el extrabajador Justo M.G., ya fallecido, como investigado ante el Juzgado de Instrucción hace once años
Justo M.G., el empleado del grupo funerario El Salvador de Valladolid que destapó el conocido como caso ataúdes, ya fallecido, confirmó el cambio de féretros antes de la cremación de difuntos para su reventa durante su declaración como investigado ante el Juzgado de Instrucción.. La declaración que el trabajador prestó en su día se ha reproducido este miércoles en la Audiencia de Valladolid, donde se juzga a veintitrés personas por delitos de constitución de organización criminal, pertenencia a organización criminal, apropiación indebida, estafa, contra el respeto a los difuntos, blanqueo de capitales y falsedad en documento mercantil.. El ya exempleado cuando compareció en el Juzgado, jubilado en 2015, sostuvo en su declaración que no solo él hacía los cambios de los féretros, lo hacían más trabajadores y se sabía que se llevaba a cabo esa práctica.. Justo M.G., explicó que era el dueño del grupo funerario, ahora ya también fallecido, quien les ordenaba realizar los cambios de ataúdes y que lo hacían porque les amenazaba con un despido.. «Estábamos acojonados todos. No pasaba una semana sin que dijera os voy a despedir a ti y a alguno más. Siempre hemos estado con amenazas», resumió.. Concretó que los cadáveres se incineraban en cajas de aglomerado o en tapas de féretros y dijo que no pensó marcharse de la empresa porque ya había sido despedido con anterioridad de un empleo previo y tenía una edad.. Justo M.G. captó fotos de cadáveres y cajas y realizó anotaciones en libretas y archivadores. Fue condenado por extorsión cometida cuando envió una carta al dueño de la funeraria para exigirle unas cantidades de dinero a cambio de no dar a conocer lo que ocurría con los cadáveres.. Por esta extorsión fue también preguntado en instrucción el que fuera dueño de la empresa, Ignacio M.A., durante su declaración en el juzgado por la causa del caso ataúdes, que se ha reproducido también hoy en la vista oral.. Ignacio M.A. negó entonces que se llevaran a cabo los cambios de ataúdes y explicó que Justo M.G. le pidió una cantidad de dinero y le dijo que si no se la entregaba le iba a denunciar en la Fiscalía.. «Yo no tenía que darle dinero», expresó el propietario del grupo funerario, quien mantuvo que el exempleado le manifestó que le exigía el dinero por lo que había robado para él, ante lo que Ignacio M.A. respondió que no había robado nada y que no sabía de donde había sacado eso.. «No le di casi importancia», resumió.. Especificó no obstante que de haberse llevado a cabo el cambio de los féretros una persona sola no podía haberlo hecho y aseguró que él nunca ordenó sustituir ataúdes ni lo vio nunca.. En cuanto a cerca de un millón de pesetas que la Policía encontró en la casa del dueño de la funeraria en varias bolsas, justificó que correspondía a los ahorros a lo largo de su vida y, al ser interrogado acerca de si no temía que le robaran, contestó que le daban más miedo los bancos.. Durante esta sesión de la vista oral, uno de los acusados se ha acogido a su derecho a no declarar y el tribunal le ha permitido marcharse de la Sala a petición de su defensa debido a su estado de salud.. A lo largo de la mañana está programado que declaren al menos tres procesados
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