El diseño del circuito de la F-1 del Gran Premio de Madrid, que se disputará por primera vez este septiembre, ha provocado una guerra potencialmente millonaria con frentes judiciales en Alemania y España. Dromo, la empresa que arrancó el proyecto con un planteamiento de Ifema y la F1 como base, reclama en Colonia que se investigue el uso de su trabajo por parte de Tilke, la compañía que la sustituyó a medio camino en la implementación del trazado madrileño. Al tiempo, Dromo ha visto cómo en Madrid se le denegaban medidas cautelares previas por violación de derechos de autor, por lo que ya prepara una petición de indemnización millonaria. Ifema, el consorcio con participación de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid que promueve el evento, dice haber resuelto el contrato con Dromo en aplicación de la ley de contratación pública. Y se declara “tranquila”. Pero mientras los bólidos llegan a la capital de España, la guerra en los despachos y los tribunales suma capítulos a velocidad de vértigo.. Seguir leyendo
Dromo, la empresa que arrancó el proyecto, reclamará pagos a Ifema y denuncia el presunto uso de su trabajo por parte de la empresa que la sustituyó
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El diseño del circuito de la F-1 del Gran Premio de Madrid, que se disputará por primera vez este septiembre, ha provocado una guerra potencialmente millonaria con frentes judiciales en Alemania y España. Dromo, la empresa que arrancó el proyecto con un planteamiento de Ifema y la F1 como base, reclama en Colonia que se investigue el uso de su trabajo por parte de Tilke, la compañía que la sustituyó a medio camino en la implementación del trazado madrileño. Al tiempo, Dromo ha visto cómo en Madrid se le denegaban medidas cautelares previas por violación de derechos de autor, por lo que ya prepara una petición de indemnización millonaria. Ifema, el consorcio con participación de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid que promueve el evento, dice haber resuelto el contrato con Dromo en aplicación de la ley de contratación pública. Y se declara “tranquila”. Pero mientras los bólidos llegan a la capital de España, la guerra en los despachos y los tribunales suma capítulos a velocidad de vértigo.. Seguir leyendo
