La forma en la que tratas a un taxista camino de una entrevista de trabajo podría influir más de lo que parece. Una conocida empresa tecnológica llegó a descartar a un candidato para un puesto de responsabilidad después de conocer cómo se había comportado durante el trayecto hasta la entrevista.. El aspirante cumplía muchos de los requisitos y había superado varias fases del proceso de selección, desde el envío de la candidatura hasta entrevistas telefónicas y preguntas sobre experiencia profesional y objetivos laborales. Sin embargo, hubo un detalle fuera de la sala de reuniones que terminó inclinando la balanza.. La polémica “prueba del taxista”. La empresa también se fijó en algo que ocurría fuera de la entrevista: cómo se comportaban los candidatos durante el trayecto en taxi. La idea era sencilla. Si alguien trata mal a un conductor, quizá también acabe mostrando esa actitud dentro del trabajo, especialmente con compañeros de menor rango. En el fondo, se trataba de ver quién era amable de verdad y quién solo intentaba dar una buena impresión durante el proceso.. Pero este tipo de prácticas también despierta dudas. No todo el mundo afronta igual una entrevista importante. Hay quien llega nervioso, preocupado por el tiempo o simplemente más callado de lo habitual, algo que puede interpretarse mal sin reflejar necesariamente mala educación.. También hay candidatos que prefieren aprovechar el trayecto para repasar notas o concentrarse antes de la entrevista en lugar de mantener conversación. Juzgar a alguien por ese momento concreto puede dar pie a interpretaciones equivocadas.. Además, el análisis plantea otra cuestión: ¿es razonable evaluar comportamientos cuando el candidato ni siquiera sabe que está siendo observado? Algo parecido ocurre con las redes sociales, que algunas empresas revisan para intentar hacerse una idea más amplia de cómo es realmente una persona fuera de un entorno formal.. Aun así, la autora del análisis considera que muchas veces no hace falta recurrir a pruebas indirectas para detectar a un mal candidato. Un entrevistador con experiencia suele notar cuándo alguien presume demasiado, convierte la conversación en un monólogo o se esfuerza demasiado por agradar.
Más allá del currículum o las respuestas preparadas, algunas empresas también observan cómo actúan los candidatos fuera de la sala de entrevistas
La forma en la que tratas a un taxista camino de una entrevista de trabajo podría influir más de lo que parece. Una conocida empresa tecnológica llegó a descartar a un candidato para un puesto de responsabilidad después de conocer cómo se había comportado durante el trayecto hasta la entrevista.. El aspirante cumplía muchos de los requisitos y había superado varias fases del proceso de selección, desde el envío de la candidatura hasta entrevistas telefónicas y preguntas sobre experiencia profesional y objetivos laborales. Sin embargo, hubo un detalle fuera de la sala de reuniones que terminó inclinando la balanza.. La empresa también se fijó en algo que ocurría fuera de la entrevista: cómo se comportaban los candidatos durante el trayecto en taxi. La idea era sencilla. Si alguien trata mal a un conductor, quizá también acabe mostrando esa actitud dentro del trabajo, especialmente con compañeros de menor rango. En el fondo, se trataba de ver quién era amable de verdad y quién solo intentaba dar una buena impresión durante el proceso.. Pero este tipo de prácticas también despierta dudas. No todo el mundo afronta igual una entrevista importante. Hay quien llega nervioso, preocupado por el tiempo o simplemente más callado de lo habitual, algo que puede interpretarse mal sin reflejar necesariamente mala educación.. También hay candidatos que prefieren aprovechar el trayecto para repasar notas o concentrarse antes de la entrevista en lugar de mantener conversación. Juzgar a alguien por ese momento concreto puede dar pie a interpretaciones equivocadas.. Además, el análisis plantea otra cuestión: ¿es razonable evaluar comportamientos cuando el candidato ni siquiera sabe que está siendo observado? Algo parecido ocurre con las redes sociales, que algunas empresas revisan para intentar hacerse una idea más amplia de cómo es realmente una persona fuera de un entorno formal.. Aun así, la autora del análisis considera que muchas veces no hace falta recurrir a pruebas indirectas para detectar a un mal candidato. Un entrevistador con experiencia suele notar cuándo alguien presume demasiado, convierte la conversación en un monólogo o se esfuerza demasiado por agradar.
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