Hay personas que marcan un antes y un después en la historia. Por sus vivencias, por su trayectoria, pero sobre todo por su legado. Y una de ellas es la figura de San Juan de La cruz, uno de los poetas más universales, pero también uno de los grandes místicos, tanto en la vertiente literaria como teológica. Poeta y fraile carmelita, considerado como el máximo exponente de la poesía mística del Renacimiento.. Y, precisamente, este año, está de celebración, ya que se celebra el centenario de su proclamación del Santo como Doctor de la Iglesia y los 300 años de su canonización, y por ello desde la Universidad Católica de Ávila (UCAV), se va a desarrollar un Congreso Internacional que se va a desarrollar del 13 al 15 de mayo en la capital abulense y en su Fontiveros natal.. San Juan de la Cruz nace en esta pequeña localidad allá por el 1542 en Fontiveros y a los 21 años ingresa en el convento de los Padres Carmelitas de Medina del Campo. Ordenado presbítero en 1567 y es en ese año cuando conoce a Santa Teresa de Jesús, convirtiéndose años después en director espìritual y confesor de la Santa. Con una dilatada trayectoria religiosa, no exenta de polémica entre los Carmelitas Calzados y Descalzos, muere en Úbeda en 1591 y en 1593 sus restos se trasladan a Segovia siendo beatificado en 1657 por Clemente X y canonizado por Benedicto XIII en 1726. Con una obra literaria extensa, donde mezcla literatura con teología, la Iglesia lo reconoce en 1926 como doctor por sus obras místicas.. Pero, ¿em qué lugar reposa su cuerpo? Pues en el convento de los Carmelitas Descalzos en Segovia, junto a la ermita de la Fuencisla. La iglesia donde reposa en poeta místico se encuentra al final de una empinada escalera que evoca la subida al monte Carmelo. En una pequeña capilla se encuentra su sepulcro, demasiado lujoso en contraste con la sencilla vida que tuvo el santo. Curiosamente podemos decir que esta sepultura es moderna, ya que fue realizada en el año 1926 por Félix Granda para conmemorar los 200 años de su canonización.. Se halla dentro de un camarín, con un túmulo central que soporta la urna funeraria y los relieves del cuerpo principal narran escenas de la reforma del Carmelo y milagros realizados por el Santo. Una obra maestra de la escultura española, que bien merece la pena deleitarse con ella.. Y es que los sepulcros funerarios es un arte muy desconocido para la mayoría del público, y eso que existen bastantes, en especial en catedrales e iglesias. Ejemplos de ellos, la tumba de Cristóbal Colón en la catedral de Sevilla, los restos de los Reyes Católicos en la Capilla Real de Granada, pero también en Castilla y León abundan como San Isidro en León, la catedral de Burgos o la de Segovia, la pequeña iglesia de Covarrubias con un colosal sepulcro real o en Alba de Tormes, donde se encuentran los restos de Santa Teresa de Jesús.. Uno de los artes más impresionantes que podemos disfrutar en España se encuentra dentro de las abundantes catedrales e iglesias existentes en nuestro país. Estamos hablado de sepulcros, que podemos ver en distintas estancias o capillas y que llaman la atención de visitantes y curiosos que acuden a distintos puntos de España para visitarlos. Ejemplos, numerosos, como la tumba de Cristóbal Colón en la catedral de Sevilla; los restos de los Reyes Católicos en la Capilla Real de Granada, son algunos de estos ejemplos. Con unas tumbas cuidadas al detalle y que ofrece una iconografía única además de varios meses e incluso años para su elaboración.. También en Castilla y León se encuentran algunos de estos sepulcros laboriosos. Vale la pena visitar la catedral de Burgos, San Isidoro en León o pequeñas iglesias como la de Covarrubias, que atesoran preciosas obras de arte. O en Alba de Tormes donde descansan los restos de Santa Teresa de Jesús.
Este año se celebran los 300 años de su canonización y el centenario de la proclamación como Doctor de la Iglesia
Hay personas que marcan un antes y un después en la historia. Por sus vivencias, por su trayectoria, pero sobre todo por su legado. Y una de ellas es la figura de San Juan de La cruz, uno de los poetas más universales, pero también uno de los grandes místicos, tanto en la vertiente literaria como teológica. Poeta y fraile carmelita, considerado como el máximo exponente de la poesía mística del Renacimiento.. Y, precisamente, este año, está de celebración, ya que se celebra el centenario de su proclamación del Santo como Doctor de la Iglesia y los 300 años de su canonización, y por ello desde la Universidad Católica de Ávila (UCAV), se va a desarrollar un Congreso Internacional que se va a desarrollar del 13 al 15 de mayo en la capital abulense y en su Fontiveros natal.. San Juan de la Cruz nace en esta pequeña localidad allá por el 1542 en Fontiveros y a los 21 años ingresa en el convento de los Padres Carmelitas de Medina del Campo. Ordenado presbítero en 1567 y es en ese año cuando conoce a Santa Teresa de Jesús, convirtiéndose años después en director espìritual y confesor de la Santa. Con una dilatada trayectoria religiosa, no exenta de polémica entre los Carmelitas Calzados y Descalzos, muere en Úbeda en 1591 y en 1593 sus restos se trasladan a Segovia siendo beatificado en 1657 por Clemente X y canonizado por Benedicto XIII en 1726. Con una obra literaria extensa, donde mezcla literatura con teología, la Iglesia lo reconoce en 1926 como doctor por sus obras místicas.. Pero, ¿em qué lugar reposa su cuerpo? Pues en el convento de los Carmelitas Descalzos en Segovia, junto a la ermita de la Fuencisla. La iglesia donde reposa en poeta místico se encuentra al final de una empinada escalera que evoca la subida al monte Carmelo. En una pequeña capilla se encuentra su sepulcro, demasiado lujoso en contraste con la sencilla vida que tuvo el santo. Curiosamente podemos decir que esta sepultura es moderna, ya que fue realizada en el año 1926 por Félix Granda para conmemorar los 200 años de su canonización.. Se halla dentro de un camarín, con un túmulo central que soporta la urna funeraria y los relieves del cuerpo principal narran escenas de la reforma del Carmelo y milagros realizados por el Santo. Una obra maestra de la escultura española, que bien merece la pena deleitarse con ella.. Y es que los sepulcros funerarios es un arte muy desconocido para la mayoría del público, y eso que existen bastantes, en especial en catedrales e iglesias. Ejemplos de ellos, la tumba de Cristóbal Colón en la catedral de Sevilla, los restos de los Reyes Católicos en la Capilla Real de Granada, pero también en Castilla y León abundan como San Isidro en León, la catedral de Burgos o la de Segovia, la pequeña iglesia de Covarrubias con un colosal sepulcro real o en Alba de Tormes, donde se encuentran los restos de Santa Teresa de Jesús.. Uno de los artes más impresionantes que podemos disfrutar en España se encuentra dentro de las abundantes catedrales e iglesias existentes en nuestro país. Estamos hablado de sepulcros, que podemos ver en distintas estancias o capillas y que llaman la atención de visitantes y curiosos que acuden a distintos puntos de España para visitarlos. Ejemplos, numerosos, como la tumba de Cristóbal Colón en la catedral de Sevilla; los restos de los Reyes Católicos en la Capilla Real de Granada, son algunos de estos ejemplos. Con unas tumbas cuidadas al detalle y que ofrece una iconografía única además de varios meses e incluso años para su elaboración.. También en Castilla y León se encuentran algunos de estos sepulcros laboriosos. Vale la pena visitar la catedral de Burgos, San Isidoro en León o pequeñas iglesias como la de Covarrubias, que atesoran preciosas obras de arte. O en Alba de Tormes donde descansan los restos de Santa Teresa de Jesús.
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