Jaime Ramírez está acostumbrado a vivir frente a un edificio abandonado. Uno muy grande. Desde su ventana, en la calle de Joaquín María López, en Chamberí, ve un antiguo complejo sanitario de 24.000 metros cuadrados con forma de hache: el Hospital del Generalísimo Franco, construido en los cincuenta para uso militar y vacío desde 2001. También el gran jardín que hay en la entrada, un oasis verde en una mole deteriorada y un tanto tétrica. “Me he despertado con él toda la vida. Ahí había cipreses y un olivo grande. Y la catalpa, que llegaba al tercer piso”, enumera. Habla en pasado porque este lunes se llevó una sorpresa. De los diez árboles que veía cada día, seis de obligada conservación por su antigüedad, quedaban tres. Y pronto solo quedará uno, según el Ayuntamiento de Madrid, que ha autorizado la tala. Seguir leyendo
En 2024, el Ministerio de Defensa adjudicó la concesión del edificio de más de 24.000 metros cuadrados en Chamberí durante 75 años a la Fundación Jiménez Díaz a cambio de una contraprestación total de 180 millones de euros
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Jaime Ramírez está acostumbrado a vivir frente a un edificio abandonado. Uno muy grande. Desde su ventana, en la calle de Joaquín María López, en Chamberí, ve un antiguo complejo sanitario de 24.000 metros cuadrados con forma de hache: el Hospital del Generalísimo Franco, construido en los cincuenta para uso militar y vacío desde 2001. También el gran jardín que hay en la entrada, un oasis verde en una mole deteriorada y un tanto tétrica. “Me he despertado con él toda la vida. Ahí había cipreses y un olivo grande. Y la catalpa, que llegaba al tercer piso”, enumera. Habla en pasado porque este lunes se llevó una sorpresa. De los diez árboles que veía cada día, seis de obligada conservación por su antigüedad, quedaban tres. Y pronto solo quedará uno, según el Ayuntamiento de Madrid, que ha autorizado la tala. El edificio es del Ministerio de Defensa, pero en 2024 lo cedió por 180 millones de euros a la Fundación Jiménez Díaz, en manos del gigante sanitario Quirón, para que lo explote durante 75 años. La operación, muy polémica y criticada en su momento, es ventajosa para el grupo privado: pagará una media de 2,4 millones de euros al año y, a cambio, podrá montar lo que quiera dentro de los usos urbanísticos permitidos, porque no se obliga a un uso concreto en los documentos de la licitación. Sí recogen que destinarlo a una actividad sanitaria, docente o de “interés social” daba más puntos. Y, en principio, en el complejo se va a construir un centro sanitario ambulatorio. También un parking subterráneo en el patio interior de 9.513 metros cuadrados y tres plantas. No se especifica el número de plazas, pero sí que un tercio se reservará para Defensa. Según el pliego, el aparcamiento debía estar listo, como tarde, para 2026. Vista del jardín norte del antiguo hospital militar del Generalísimo Franco, en Chamberí, Madrid, el 21 de julio de 2026.Beatriz OlaizolaLos primeros trabajos empezaron el año pasado con la demolición del interior del edificio y han seguido este verano. La encargada de las obras que también afectan a la entrada del complejo, la que ven cada día Ramírez y sus vecinos, es Ferrovial. El martes a las 19.05, el barrio estaba casi desierto ―la mayoría de residentes está ya de vacaciones― y la parcela vacía y cerrada. En el muro, un cartel del área de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid indica que se han autorizado las obras para un “estacionamiento subterráneo”. Dentro quedan los restos de una tala. Los tocones de los cipreses a la derecha, ramas desperdigadas, tierra removida y, en el hueco donde antes descansaba un olivo, una malla amarilla y un papel que reza: “Zona de protección ambiental”. Un trabajador dice que se lo han llevado a La Moraleja. Permanecen intactos una palmera, un olmo y un tercer árbol, protegidos, por ahora, por varias maderas que rodean sus troncos. “Qué pena, qué desastre”, dice el vecino, de 70 años. Antes de ceder el edific
