La Fiscalía de Salamanca ha defendido, este lunes 26 de enero en el inicio del juicio, que el acusado confeso del crimen machista de agosto de 2023 en la localidad salmantina de Béjar estaba “en plenas capacidades” cuando estranguló a la víctima hasta la muerte, después de noquearla con un cenicero en la frente, en la indefensión de la última noche que iban a pasar juntos después de que la mujer hubiera cortado la relación y le hubiera pedido que abandonara la vivienda común a la mañana siguiente.. Tanto el médico forense que exploró al acusado a las 10:30 de la mañana, como el médico de urgencias, que lo hizo a las 14 horas de la tarde del día de aquel 30 de agosto, concluyeron que “tenía perfectamente conservadas sus capacidades y no tenía síndrome de abstinencia”, por lo que la Fiscalía sostiene que no concurre drogadicción como eximente a efectos penales porque no queda acreditada la afectación de capacidades.. “Asesino, asesino”. El acusado, que confesó a la Policía el crimen la madrugada de los hechos tras amenazar con suicidarse, se enfrenta a una pena de 21 años de prisión solicitada por la Fiscalía por matar a la que era su pareja sentimental, Rosario Martín Chamorro, que tenía 40 años y dejó cuatro hijos menores de edad (sólo de ella) huérfanos, algunos de los cuales hoy están en la vista junto a otros familiares, que han recibido al investigado al grito de «asesino, asesino» a su llegada a la Audiencia, informa Efe.
Así lo asegura la Fiscalía de Salamanca durante el juicio
La Fiscalía de Salamanca ha defendido, este lunes 26 de enero en el inicio del juicio, que el acusado confeso del crimen machista de agosto de 2023 en la localidad salmantina de Béjar estaba “en plenas capacidades” cuando estranguló a la víctima hasta la muerte, después de noquearla con un cenicero en la frente, en la indefensión de la última noche que iban a pasar juntos después de que la mujer hubiera cortado la relación y le hubiera pedido que abandonara la vivienda común a la mañana siguiente.. Tanto el médico forense que exploró al acusado a las 10:30 de la mañana, como el médico de urgencias, que lo hizo a las 14 horas de la tarde del día de aquel 30 de agosto, concluyeron que “tenía perfectamente conservadas sus capacidades y no tenía síndrome de abstinencia”, por lo que la Fiscalía sostiene que no concurre drogadicción como eximente a efectos penales porque no queda acreditada la afectación de capacidades.. El acusado, que confesó a la Policía el crimen la madrugada de los hechos tras amenazar con suicidarse, se enfrenta a una pena de 21 años de prisión solicitada por la Fiscalía por matar a la que era su pareja sentimental, Rosario Martín Chamorro, que tenía 40 años y dejó cuatro hijos menores de edad (sólo de ella) huérfanos, algunos de los cuales hoy están en la vista junto a otros familiares, que han recibido al investigado al grito de «asesino, asesino» a su llegada a la Audiencia, informa Efe.
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