La exploración y el uso del espacio submarino han estado históricamente limitados no solo por la presión del agua y la oscuridad, sino también por algo tan básico como la comunicación. A diferencia del aire o el espacio, donde las ondas de radio pueden propagarse con facilidad, bajo el agua las señales se atenúan rápidamente o se distorsionan, lo que obliga a los vehículos submarinos a emerger para transmitir datos o recibir órdenes desde superficie. Ese requerimiento no solo limita su autonomía, sino que puede poner en riesgo misiones sensibles o exponer equipos en entornos hostiles.. Eso está empezando a cambiar gracias a un avance tecnológico que podría transformar a los vehículos submarinos no tripulados, los llamados drones submarinos o UUV (Unmanned Underwater Vehicles), en una flota verdaderamente colaborativa y autónoma.. La startup Skana Robotics, con sede en Tel Aviv, ha desarrollado un software que permite a grupos de estos robots sumergidos intercambiar información entre sí sin tener que emerger, mantener un flujo continuo de datos y ejecutar decisiones coordinadas en tiempo real bajo el agua. Esta capacidad es una actualización clave de su plataforma de gestión de flotas llamada SeaSphere, diseñada para orquestar operaciones complejas de múltiples unidades.. Hasta ahora, los vehículos submarinos eran a menudo unidades individuales que actuaban por separado o dependían de un operador humano en superficie para recibir instrucciones y enviar datos. Esto no solo reducía la eficiencia, sino que hacía difícil implementar acciones coordinadas entre varios drones distribuidos en una misión amplia, por ejemplo, para vigilar infraestructura crítica, defender puertos o inspeccionar cables submarinos que conectan continentes.. La nueva plataforma de Skana permite que cada unidad no solo comparta datos relevantes, como obstáculos detectados, amenazas identificadas o anomalías del entorno, sino que ajuste automáticamente su comportamiento en función de lo que otros robots han encontrado o decidido. Cuando uno de ellos detecta un peligro, el resto recibe esa información e incluso puede cambiar su rumbo, modificar su velocidad o asumir nuevas tareas sin intervención humana directa, pero manteniendo alineación con los objetivos de la misión original.. “La comunicación entre los buques es uno de los principales desafíos durante el despliegue de operaciones multi-dominio y multi-vehículo – explica Idan Levy, CEO de Skana Robotics -. El problema que abordamos es cómo desplegar cientos de vehículos no tripulados en una operación, compartir datos, comunicarse tanto a nivel superficial como bajo el agua”.. Este enfoque no solo funciona para tareas logísticas o civiles, como asegurar rutas de suministro, proteger cables submarinos o monitorizar recursos costeros, sino que también tiene aplicaciones potenciales en el ámbito de la defensa, donde una flota dinámica de submarinos autónomos podría responder más rápido y con mayor resiliencia que unidades controladas desde un centro en superficie.. La clave de este avance es que sustituye la dependencia de un control central en superficie por un sistema distribuido de toma de decisiones colaborativas, algo que hasta hace poco solo se veía en enjambres de drones aéreos o en redes terrestres. Bajo el agua, este tipo de coordinación exige algoritmos capaces de lidiar con comunicación débil, retardos en la transmisión y entornos impredecibles. La solución de Skana lo hace integrando inteligencia en cada miembro de la flota, permitiendo que cada robot interprete la información recibida y actúe en consecuencia, siempre alineado con el plan general de misión.. Este avance es un paso más hacia un futuro en el que las flotas submarinas autónomas operen con la misma fluidez que los enjambres de drones aéreos coordinados por IA, abriendo posibilidades para aplicaciones científicas, industriales y de seguridad que hasta ahora estaban limitadas por la dificultad de comunicación bajo el agua.
Han desarrollado un software que permite la gestión autónoma de este tipo de vehículos bajo el mar.
La exploración y el uso del espacio submarino han estado históricamente limitados no solo por la presión del agua y la oscuridad, sino también por algo tan básico como la comunicación. A diferencia del aire o el espacio, donde las ondas de radio pueden propagarse con facilidad, bajo el agua las señales se atenúan rápidamente o se distorsionan, lo que obliga a los vehículos submarinos a emerger para transmitir datos o recibir órdenes desde superficie. Ese requerimiento no solo limita su autonomía, sino que puede poner en riesgo misiones sensibles o exponer equipos en entornos hostiles.. Eso está empezando a cambiar gracias a un avance tecnológico que podría transformar a los vehículos submarinos no tripulados, los llamados drones submarinos o UUV (Unmanned Underwater Vehicles), en una flota verdaderamente colaborativa y autónoma.. La startup Skana Robotics, con sede en Tel Aviv, ha desarrollado un software que permite a grupos de estos robots sumergidos intercambiar información entre sí sin tener que emerger, mantener un flujo continuo de datos y ejecutar decisiones coordinadas en tiempo real bajo el agua. Esta capacidad es una actualización clave de su plataforma de gestión de flotas llamada SeaSphere, diseñada para orquestar operaciones complejas de múltiples unidades.. Hasta ahora, los vehículos submarinos eran a menudo unidades individuales que actuaban por separado o dependían de un operador humano en superficie para recibir instrucciones y enviar datos. Esto no solo reducía la eficiencia, sino que hacía difícil implementar acciones coordinadas entre varios drones distribuidos en una misión amplia, por ejemplo, para vigilar infraestructura crítica, defender puertos o inspeccionar cables submarinos que conectan continentes.. La nueva plataforma de Skana permite que cada unidad no solo comparta datos relevantes, como obstáculos detectados, amenazas identificadas o anomalías del entorno, sino que ajuste automáticamente su comportamiento en función de lo que otros robots han encontrado o decidido. Cuando uno de ellos detecta un peligro, el resto recibe esa información e incluso puede cambiar su rumbo, modificar su velocidad o asumir nuevas tareas sin intervención humana directa, pero manteniendo alineación con los objetivos de la misión original.. “La comunicación entre los buques es uno de los principales desafíos durante el despliegue de operaciones multi-dominio y multi-vehículo – explica Idan Levy, CEO de Skana Robotics -. El problema que abordamos es cómo desplegar cientos de vehículos no tripulados en una operación, compartir datos, comunicarse tanto a nivel superficial como bajo el agua”.. Este enfoque no solo funciona para tareas logísticas o civiles, como asegurar rutas de suministro, proteger cables submarinos o monitorizar recursos costeros, sino que también tiene aplicaciones potenciales en el ámbito de la defensa, donde una flota dinámica de submarinos autónomos podría responder más rápido y con mayor resiliencia que unidades controladas desde un centro en superficie.. La clave de este avance es que sustituye la dependencia de un control central en superficie por un sistema distribuido de toma de decisiones colaborativas, algo que hasta hace poco solo se veía en enjambres de drones aéreos o en redes terrestres. Bajo el agua, este tipo de coordinación exige algoritmos capaces de lidiar con comunicación débil, retardos en la transmisión y entornos impredecibles. La solución de Skana lo hace integrando inteligencia en cada miembro de la flota, permitiendo que cada robot interprete la información recibida y actúe en consecuencia, siempre alineado con el plan general de misión.. Este avance es un paso más hacia un futuro en el que las flotas submarinas autónomas operen con la misma fluidez que los enjambres de drones aéreos coordinados por IA, abriendo posibilidades para aplicaciones científicas, industriales y de seguridad quehasta ahora estaban limitadas por la dificultad de comunicación bajo el agua.
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