Han trabajado contra reloj con una media de 16 horas al día desde febrero. En una visita papal hay miles de aspectos a tener en cuenta. Pero sin duda, los escenarios en los que se desarrollan las celebraciones y los actos son fundamentales. Con la visita de León XIV serán millones las personas que pondrán sus ojos en ellos. Cristina del Río Villegas y Concha Sánchez Maíllo son las dos arquitectas que han ideado los de Madrid. LA RAZÓN ha hablado en exclusiva con ellas que, a pocos días de la llegada de León XIV, supervisan la construcción de los distintos escenarios en la capital española.. La propuesta les llegó «a través de un sacerdote del arzobispado de Madrid que está muy implicado en la organización de este viaje del Santo Padre y con el que habíamos trabajado anteriormente en diversas intervenciones» puesto que, además, «llevamos muchos años especializándonos en arquitectura religiosa». «Un día nos encontramos con él y nos dijo: “Estoy pensando mucho en vosotras y os encomiendo todos los días”. Pocos días después nos llamó y nos propuso asumir el diseño de todos los escenarios de la Visita del Papa en Madrid», explica Cristina.. A pesar del encargo de tan enorme responsabilidad, «no lo dudamos» y eso que «éramos conscientes de que el plazo era muy ajustado y de que nos encontrábamos ante una situación de gran complejidad». No obstante, desde el primero momento tuvieron presente que «era una llamada muy bonita y especial de la Iglesia, y una muestra de confianza que sentíamos que debíamos corresponder».. Manos a la obra, comenzaron entonces jornadas maratonianas de trabajo, marcadas por la recepción de aportaciones de todos los implicados y las continuas revisiones del proyecto. También por parte del mismo Vaticano. «Hemos realizado el trabajo lo mejor que hemos sabido y podido», reconoce Concha quien deja claro que «no es un trabajo exclusivamente nuestro» porque «han participado muchas personas: equipos de contenidos, pastoral, liturgia, producción, comunicación…».. Los escenarios, explican, «comparten algunos rasgos comunes que actúan como una especie de identidad de conjunto y que permiten reconocer una misma línea de diseño». Sin embargo, «cada escenario posee también una personalidad muy marcada». «Influyen mucho los contenidos que se desarrollarán en cada uno de ellos. En realidad, cada escenario tiene su propio lenguaje y podría explicarse de manera independiente», afirman.. Para el diseño, el lema de la visita «Alzad la mirada» ha estado también muy presente. «De una manera u otra, todos ellos invitan a alzar la mirada hacia algún elemento significativo: la cruz en varios de los escenarios –como Cibeles, Lima o Ifema–, el propio lema en otros casos, o incluso el cielo, la cubierta o determinados elementos simbólicos que adquieren protagonismo visual», añade Cristina.. Concha pone algunos ejemplos: «los escenarios en los que se desarrolla una celebración litúrgica pasan propiamente a denominarse presbiterios. Es el caso del escenario de la Santa Misa en Cibeles y también de la parte más elevada del escenario de Lima, donde tendrá lugar la exposición del Santísimo». Y en ellos «hay que armonizar las necesidades funcionales de la celebración y de todos los servicios que la acompañan con una estética litúrgica que resulte simbólica, comprensible y capaz de ayudar a los fieles a percibir la presencia de lo sagrado». Al mismo tiempo, «otros escenarios, o algunas partes de ellos, están más vinculados al encuentro, a la celebración o al ámbito artístico. Deben ser muy versátiles y permitir que el Santo Padre desempeñe simultáneamente el papel de espectador, interlocutor y orador».. Una especie de puzzle o tetris en el que todas las piezas deben encajar y no estorbar. «Probablemente lo más difícil –apuntan– haya sido el plazo y la necesidad de integrar las aportaciones de muchos equipos distintos. A ello se han sumado las visitas de supervisión de las delegaciones vaticanas, que han velado porque todo respondiera adecuadamente al carácter pastoral del viaje y a las exigencias propias de cada celebración».. Los escenarios principales serán el de la Plaza de Lima, donde tendrá lugar la Vigilia de Jóvenes, y el de Cibeles, donde se celebrará la misa con la posterior procesión del Corpus. Sobre este último, las dos profesionales aseguran que «hemos reflexionado conjuntamente sobre cada elemento del mobiliario litúrgico, su ubicación, su estética, sus ornamentos y la mejor manera de expresar visualmente aquello que representan». «Hemos puesto también un especial cuidado en el gran Cristo que preside el presbiterio, que tiene un tamaño de 4,5 metros y está inspirado en el arte románico. El modelo se ha tomado del taller de artesanía litúrgica de las Hermanas de Belén». Así, «la presencia de la Virgen, la decoración floral, los recorridos procesionales… han sido igualmente aspectos fundamentales».. En la vigilia de Lima, «la parte central y elevada del escenario constituye el presbiterio donde se celebrará la exposición del Santísimo». «Como telón de fondo aparecen representados los Misterios Luminosos del Rosario que los jóvenes rezarán mientras esperan la llegada del Papa. A medida que avance la oración, estos misterios se irán iluminando progresivamente, configurando visualmente el fondo del presbiterio. Por delante de este espacio se disponen varias plataformas escalonadas. En la intermedia tendrá lugar el diálogo del Papa con los jóvenes y en la inferior se sitúa el espacio escénico vinculado al coro y la orquesta, donde se desarrollarán diversas actuaciones antes, durante y después del encuentro», cuentan a LA RAZÓN.. El escenario del Bernabéu para el encuentro de las tres diócesis (Madrid, Getafe y Alcalá) «se extiende a la totalidad del terreno de juego». «Una red de hexágonos distribuidos por todo el campo representa la unidad en la diversidad de las distintas instituciones y realidades eclesiales de la diócesis», precisan.. «Desde luego, no nos hemos aburrido ni un solo momento», aseguran. Y se muestran satisfechas: «El día que vimos elevarse la cruz en el centro de la Castellana comprendimos que todo el esfuerzo realizado había merecido la pena», subrayan con una sonrisa.
Las arquitectas Cristina del Río y Concha Sánchez ultiman al detalle los escenarios que usará León XIV
Han trabajado contra reloj con una media de 16 horas al día desde febrero. En una visita papal hay miles de aspectos a tener en cuenta. Pero sin duda, los escenarios en los que se desarrollan las celebraciones y los actos son fundamentales. Con la visita de León XIV serán millones las personas que pondrán sus ojos en ellos. Cristina del Río Villegas y Concha Sánchez Maíllo son las dos arquitectas que han ideado los de Madrid. LA RAZÓN ha hablado en exclusiva con ellas que, a pocos días de la llegada de León XIV, supervisan la construcción de los distintos escenarios en la capital española.. La propuesta les llegó «a través de un sacerdote del arzobispado de Madrid que está muy implicado en la organización de este viaje del Santo Padre y con el que habíamos trabajado anteriormente en diversas intervenciones» puesto que, además, «llevamos muchos años especializándonos en arquitectura religiosa». «Un día nos encontramos con él y nos dijo: “Estoy pensando mucho en vosotras y os encomiendo todos los días”. Pocos días después nos llamó y nos propuso asumir el diseño de todos los escenarios de la Visita del Papa en Madrid», explica Cristina.. A pesar del encargo de tan enorme responsabilidad, «no lo dudamos» y eso que «éramos conscientes de que el plazo era muy ajustado y de que nos encontrábamos ante una situación de gran complejidad». No obstante, desde el primero momento tuvieron presente que «era una llamada muy bonita y especial de la Iglesia, y una muestra de confianza que sentíamos que debíamos corresponder».. Manos a la obra, comenzaron entonces jornadas maratonianas de trabajo, marcadas por la recepción de aportaciones de todos los implicados y las continuas revisiones del proyecto. También por parte del mismo Vaticano. «Hemos realizado el trabajo lo mejor que hemos sabido y podido», reconoce Concha quien deja claro que «no es un trabajo exclusivamente nuestro» porque «han participado muchas personas: equipos de contenidos, pastoral, liturgia, producción, comunicación…».. Los escenarios, explican, «comparten algunos rasgos comunes que actúan como una especie de identidad de conjunto y que permiten reconocer una misma línea de diseño». Sin embargo, «cada escenario posee también una personalidad muy marcada». «Influyen mucho los contenidos que se desarrollarán en cada uno de ellos. En realidad, cada escenario tiene su propio lenguaje y podría explicarse de manera independiente», afirman.. Para el diseño, el lema de la visita «Alzad la mirada» ha estado también muy presente. «De una manera u otra, todos ellos invitan a alzar la mirada hacia algún elemento significativo: la cruz en varios de los escenarios –como Cibeles, Lima o Ifema–, el propio lema en otros casos, o incluso el cielo, la cubierta o determinados elementos simbólicos que adquieren protagonismo visual», añade Cristina.. Concha pone algunos ejemplos: «los escenarios en los que se desarrolla una celebración litúrgica pasan propiamente a denominarse presbiterios. Es el caso del escenario de la Santa Misa en Cibeles y también de la parte más elevada del escenario de Lima, donde tendrá lugar la exposición del Santísimo». Y en ellos «hay que armonizar las necesidades funcionales de la celebración y de todos los servicios que la acompañan con una estética litúrgica que resulte simbólica, comprensible y capaz de ayudar a los fieles a percibir la presencia de lo sagrado». Al mismo tiempo, «otros escenarios, o algunas partes de ellos, están más vinculados al encuentro, a la celebración o al ámbito artístico. Deben ser muy versátiles y permitir que el Santo Padre desempeñe simultáneamente el papel de espectador, interlocutor y orador».. Una especie de puzzle o tetris en el que todas las piezas deben encajar y no estorbar. «Probablemente lo más difícil –apuntan– haya sido el plazo y la necesidad de integrar las aportaciones de muchos equipos distintos. A ello se han sumado las visitas de supervisión de las delegaciones vaticanas, que han velado porque todo respondiera adecuadamente al carácter pastoral del viaje y a las exigencias propias de cada celebración».. Los escenarios principales serán el de la Plaza de Lima, donde tendrá lugar la Vigilia de Jóvenes, y el de Cibeles, donde se celebrará la misa con la posterior procesión del Corpus. Sobre este último, las dos profesionales aseguran que «hemos reflexionado conjuntamente sobre cada elemento del mobiliario litúrgico, su ubicación, su estética, sus ornamentos y la mejor manera de expresar visualmente aquello que representan». «Hemos puesto también un especial cuidado en el gran Cristo que preside el presbiterio, que tiene un tamaño de 4,5 metros y está inspirado en el arte románico. El modelo se ha tomado del taller de artesanía litúrgica de las Hermanas de Belén». Así, «la presencia de la Virgen, la decoración floral, los recorridos procesionales… han sido igualmente aspectos fundamentales».. En la vigilia de Lima, «la parte central y elevada del escenario constituye el presbiterio donde se celebrará la exposición del Santísimo». «Como telón de fondo aparecen representados los Misterios Luminosos del Rosario que los jóvenes rezarán mientras esperan la llegada del Papa. A medida que avance la oración, estos misterios se irán iluminando progresivamente, configurando visualmente el fondo del presbiterio. Por delante de este espacio se disponen varias plataformas escalonadas. En la intermedia tendrá lugar el diálogo del Papa con los jóvenes y en la inferior se sitúa el espacio escénico vinculado al coro y la orquesta, donde se desarrollarán diversas actuaciones antes, durante y después del encuentro», cuentan a LA RAZÓN.. El escenario del Bernabéu para el encuentro de las tres diócesis (Madrid, Getafe y Alcalá) «se extiende a la totalidad del terreno de juego». «Una red de hexágonos distribuidos por todo el campo representa la unidad en la diversidad de las distintas instituciones y realidades eclesiales de la diócesis», precisan.. «Desde luego, no nos hemos aburrido ni un solo momento», aseguran. Y se muestran satisfechas: «El día que vimos elevarse la cruz en el centro de la Castellana comprendimos que todo el esfuerzo realizado había merecido la pena», subrayan con una sonrisa.
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