Skip to content
Crónica Actual
  domingo 2 agosto 2026
  • Titulares
  • Ciencia
    • Tecnología
  • Cultura
    • Libros
    • Música
    • Teatro
    • Arte
  • Televisión y Cine
  • Deportes
    • Fútbol
    • Motor
    • Baloncesto
  • Internacional
  • España
    • Madrid
    • Andalucía
    • Galicia
    • Comunidad de Valencia
    • Castilla La-Mancha
    • Castilla y León
    • Región de Murcia
    • Cataluña
  • Economía
  • Más
    • Gente
    • Sociedad
    • Opinión
Tendencias
31 de julio de 2026Dan por estabilizado el incendio forestal en Castellón y vuelven todos los evacuados casi una semana después tras quemar 9.568 hectáreas 31 de julio de 2026El Ibex sube un 1,6% en julio en un desafío a la crisis energética y el repunte de la deuda 31 de julio de 2026La provincia de Burgos ensaya un transporte público a la demanda 31 de julio de 2026Casi la mitad de los desalojados del Putxet de Barcelona no volverán a sus casas hasta septiembre 31 de julio de 2026Los fondos de Bolsa extranjera lideran la captación de dinero en España pese a los máximos del Ibex 31 de julio de 2026Pollán defiende las «deportaciones masivas» tras la entrada de inmigrantes en Ceuta y pide retirar ayudas a ONG 31 de julio de 2026Faúndez lanza una campaña informativa para enseñar a los zamoranos del medio rural cómo actuar ante un incendio forestal 31 de julio de 2026Preacuerdo histórico para mejorar las condiciones de los bomberos de la Región 31 de julio de 2026La Meridiana dejará de ser una frontera en otoño: Barcelona asfalta la autopista que partió Sant Andreu y Nou Barris 31 de julio de 2026Rueda promete una reforma «valiente» de la Atención Primaria en septiembre mientras ultima la renovación del sistema
Crónica Actual
Crónica Actual
  • Titulares
  • Ciencia
    • Tecnología
  • Cultura
    • Libros
    • Música
    • Teatro
    • Arte
  • Televisión y Cine
  • Deportes
    • Fútbol
    • Motor
    • Baloncesto
  • Internacional
  • España
    • Madrid
    • Andalucía
    • Galicia
    • Comunidad de Valencia
    • Castilla La-Mancha
    • Castilla y León
    • Región de Murcia
    • Cataluña
  • Economía
  • Más
    • Gente
    • Sociedad
    • Opinión
Crónica Actual
  Opinión  Don Quijote y Sánchez
Opinión

Don Quijote y Sánchez

22 de abril de 2026
FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail

El éxito del Quijote, cuya primera parte se publicó en 1605, fue fulminante en su época, un best seller de la novela popular “carnavalizante”, por decirlo con Mijaíl Bajtin, que hizo reír a todas las clases sociales, pero al que de entrada no se concedió un gran valor literario. Para que se incorporara al canon barroco español, junto a Lope, Góngora o Calderón, hubo que esperar 150 años, hasta los estudios del ilustrado valenciano Gregorio Mayans, muerto en 1781, quien reivindicó a un Cervantes neoclásico y formalmente conspicuo. Ahora bien, el Quijote (el Quijote) que conocemos, el que aprendimos y aprendemos en la escuela, el que opera en el imaginario universal a modo de un emblema, procede del siglo XIX; es decir, de esa combinación de romanticismo, nacionalismo y noventayochismo que acabó fijando, a través de Unamuno, Azorín y Ortega, la dimensión agonística del personaje, molde del “alma del pueblo español” y cifra de la oposición entre “lo ideal y lo real”. Es lo que se ha dado en llamar “quijotismo”, un concepto que se proyecta hacia atrás para cubrir el conjunto de la historia de España, siempre trágica y malograda, de la que podría decirse lo que el escritor Jorge de Sena decía de nuestro mellizo Portugal: “siempre hemos tenido grandes hombres que nacieron en el lugar equivocado”.. Seguir leyendo

Más noticias

‘Bartola way of life’

25 de julio de 2026

Creo en la palabra buena

27 de junio de 2026

Bancos centrales en guardia por la guerra

20 de marzo de 2026

Contra el calor, buena política

24 de junio de 2026

 

Si hay dos Españas, el escudero manchego representa la más sana y amable, la más preñada de posibilidades

  

El éxito del Quijote, cuya primera parte se publicó en 1605, fue fulminante en su época, un best seller de la novela popular “carnavalizante”, por decirlo con Mijaíl Bajtin, que hizo reír a todas las clases sociales, pero al que de entrada no se concedió un gran valor literario. Para que se incorporara al canon barroco español, junto a Lope, Góngora o Calderón, hubo que esperar 150 años, hasta los estudios del ilustrado valenciano Gregorio Mayans, muerto en 1781, quien reivindicó a un Cervantes neoclásico y formalmente conspicuo. Ahora bien, el Quijote (el Quijote) que conocemos, el que aprendimos y aprendemos en la escuela, el que opera en el imaginario universal a modo de un emblema, procede del siglo XIX; es decir, de esa combinación de romanticismo, nacionalismo y noventayochismo que acabó fijando, a través de Unamuno, Azorín y Ortega, la dimensión agonística del personaje, molde del “alma del pueblo español” y cifra de la oposición entre “lo ideal y lo real”. Es lo que se ha dado en llamar “quijotismo”, un concepto que se proyecta hacia atrás para cubrir el conjunto de la historia de España, siempre trágica y malograda, de la que podría decirse lo que el escritor Jorge de Sena decía de nuestro mellizo Portugal: “siempre hemos tenido grandes hombres que nacieron en el lugar equivocado”.. Hace poco volví a leer el Quijote y lo hice quizás desde un lugar en el que este “quijotismo” me resultaba, de pronto, un poco irritante. Lo confesaré sin ambages: esta vez don Quijote me ha caído mal. O mejor dicho: cuando el personaje logra ser don Quijote me enternece, aunque no me hace reír; cuando cede a la sombra de Alonso Quijano, me parece arrogante, regañón y clasista, un depresivo clínico atrapado en la conciencia de su irrelevancia y de su pobreza.. Sumiso al cliché decimonónico, George Orwell decía que todos llevamos dentro un don Quijote y un Sancho Panza y que nos toca decidir cuál de los dos queremos ser, dando por supuesto, claro, que lo mejor de nosotros se inclina del lado del caballero de la Triste Figura mientras que lo más bajo, lo más acomodaticio, lo más rastrero tira de nuestra alma hacia el escudero. No estoy seguro de esta visión. El “quijotismo” ha hecho mucho más daño a España que el sanchismo o, para evitar de momento el malentendido, que el sanchopancismo. El quijotismo, en efecto, ha prestigiado la derrota, el individualismo suicida y la defensa sin concesiones de los principios más abstractos, rasgos comunes al período que le tocó vivir a Cervantes y que han seguido alimentando, durante siglos, el imaginario nacional, tanto a la derecha como a la izquierda, y todos sus combates políticos. Las épocas quijotescas de España han sido las más violentas y las más frustrantes en un país que se ha sentido orgulloso muy a menudo de luchar contra molinos de viento mientras Europa fabricaba molinos de viento; y que ha empujado brutalmente a la locura a miles de hombres y mujeres dotados de planes sensatos y cuerdos. El Imperio español fue quijotesco, pero la defensa de la República entre 1936 y 1939 también sucumbió a este referente melancólico de heroísmo solitario y autodestructivo.. Frente a don Quijote, Sancho Panza me parece no solo inofensivo sino a menudo secretamente subversivo. Cuando cede a sus fantasías de títulos y rentas, es sin duda muy “español”, pero ocurre que casi siempre fracasa en este su proyecto de “españolidad”, tal y como su amo fracasa, al contrario, en su extravagante proyecto de “caballerosidad”. Cada vez que falla en su intento de ser “español”, en efecto, Sancho se revela muy poco convencional y casi anacrónico: tolerante con los extraños en un mundo castizo e inquisitorial, empático con los animales en un mundo egoísta y cruel, y ferozmente burlón con los poderosos en un mundo jerárquico e hipócrita. Pensemos, por ejemplo, en su encuentro con el morisco Pedro Ricote a la vuelta de la ínsula Barataria; o en sus lágrimas por el rucio en la aventura de las aceñas; o en su estancia en el palacio de los Duques, donde el escudero pone una y otra vez en evidencia la cortesía obsecuente, un poco servil, del caballero. Si hay dos Españas, Sancho representa, a mi juicio, la más sana y amable, la más preñada de posibilidades: una España popular, siempre traicionada por sus élites, que alberga, sí, el material humano de la “revolución pasiva” franquista —por evocar el título de una excelente obra de Villacañas— pero también los mimbres de una resistencia antropológica en la que han cabido y caben otros países posibles y varias naciones convergentes en una Europa compartida. Uno de los problemas de esta España histórica es que en ella todos, incluidos los Sanchos de izquierdas, en los momentos de crisis civil han querido parecerse a don Quijote y ser quijotescos.. Desde hace unas décadas España fabrica molinos de viento (y placas solares). Tiene la novena mejor sanidad pública y una de las mayores medias de longevidad del mundo. Registra los más bajos índices de criminalidad del continente europeo y los más altos de donación de órganos y de solidaridad en general. Ocupa los primeros puestos en todos los ranking de igualdad de género, libertad sexual y antirracismo. Plenamente integrada en Europa, España constituye hoy uno de los ejes económicos, políticos y éticos de la UE; y sigue siendo, contra la tendencia global, una democracia liberal relativamente bien asentada con un Gobierno tímidamente socialdemócrata. Estos logros insuficientes están hoy en peligro, lo sabemos, bajo el embate del neofascismo nacional e internacional, pero nos han permitido por primera vez acercarnos a la obra maestra de Cervantes de otra manera, fuera del molde interpretativo heredado del noventayocho y del franquismo, un molde que concebía el Quijote (y al Quijote) como Idea platónica del “alma nacional”, del ensimismamiento doloroso de nuestra historia y del heroísmo individual y derrotista de nuestro destino. Como decía Chesterton, una obra clásica es aquella que tiene un mensaje distinto para cada época. El Quijote ya no puede hacernos reír como en 1605, pero no tiene por qué hacernos llorar como en 1905. No solo nos sigue haciendo pensar, como todo hojaldre horneado en el tiempo histórico, sino que nos sugiere nuevos caminos que transitar y nuevas figuras que reivindicar.. En todo caso, si jugamos al juego de las “Españas”, podemos decir que hay al menos tres. La primera España es don Quijote, la segunda Sancho, la tercera “Sánchez”, ese apellido castizo (hijo de Sancho) que, además de nombrar al actual presidente del Gobierno, apela a esa España difícil, riña amortiguada entre naciones, cobijo de frikis, que legaliza inmigrantes, defiende el derecho internacional y se opone a la guerra; esa España que nunca ha sido más admirada fuera de nuestras fronteras con más o menos razón, pero por una razón honorable; esa España amenazada, en fin, por quienes querrían restablecer la bravuconería de los fuertes y la melancolía de los débiles, y la cochambre moral de los imperios.. Si hay que escoger entre don Quijote y Sancho, mejor Sancho. Pero si podemos leer hoy el Quijote al margen de esta oposición, entonces mejor “Sánchez”. Lo llamo “Sánchez” porque toda encrucijada colectiva necesita un epónimo. Mejor, es decir, el “sanchismo”, esa bicha promiscua cuyas loas entona nuestro amigo Jonatham Moriche con énfasis tragicómico y exacto y que tenemos que defender hoy no solo de la derecha neoimperial y sus trumpismos sino también de la izquierda izquierdista, del PSOE y del mismísimo Pedro Sánchez.. Santiago Alba Rico es filósofo. Acaba de publicar Elogio de la literatura. Obras paralelas (Akal).

 Opinión en EL PAÍS

El debate | ¿Ha dañado Trump definitivamente la autoridad de Estados Unidos?
Leen más y lo exhiben más: así se acercan los jóvenes a la literatura en tiempos de ‘BookTok’ y ‘Goodreads’
Leer también
Comunidad de Valencia

Dan por estabilizado el incendio forestal en Castellón y vuelven todos los evacuados casi una semana después tras quemar 9.568 hectáreas

31 de julio de 2026 8587
Economía

El Ibex sube un 1,6% en julio en un desafío a la crisis energética y el repunte de la deuda

31 de julio de 2026 9248
Castilla y León

La provincia de Burgos ensaya un transporte público a la demanda

31 de julio de 2026 10253
Cataluña

Casi la mitad de los desalojados del Putxet de Barcelona no volverán a sus casas hasta septiembre

31 de julio de 2026 13586
Economía

Los fondos de Bolsa extranjera lideran la captación de dinero en España pese a los máximos del Ibex

31 de julio de 2026 2782
Castilla y León

Pollán defiende las «deportaciones masivas» tras la entrada de inmigrantes en Ceuta y pide retirar ayudas a ONG

31 de julio de 2026 13804
Cargar más
    Crónica Actual
    En ‘Crónica Actual’, nos dedicamos a la búsqueda incansable de la verdad y la precisión en el periodismo. Con un equipo de reporteros experimentados y una red de corresponsales en todo el mundo, ofrecemos cobertura en tiempo real de los eventos más importantes. Nuestra misión es informar a nuestros lectores con reportajes detallados, análisis profundos y una narrativa que conecta los puntos en el complejo tapiz de la sociedad. Desde conflictos internacionales hasta avances científicos, pasando por las últimas tendencias culturales, ‘Crónica Actual’ es su fuente confiable de noticias que importan.
    CRONICAACTUAL.COM © 2025 | Todos los derechos reservados.
    • Contacto
    • Sobre Nosotros
    • Aviso Legal
    • Política de Cookies
    • Política de Privacidad