Los ingleses eran famosos por su capacidad para mantener largas conversaciones de ascensor sobre la meteorología local. El cambio climático ha logrado que todos los demás hablemos del tiempo también. Las olas de calor, como la que actualmente asfixia a España y al resto de Europa occidental, llegan cada vez antes, acaban cada vez más tarde y son más numerosas e intensas debido al calentamiento acelerado de la atmósfera y los océanos. En España no son solo los valles del Sur, como el del Guadalquivir que aloja a Sevilla y Córdoba, los que han sufrido unas temperaturas extremas incluso antes de que entrara el verano oficial, sino también ciudades tan poco acostumbradas al ardor climático como Bilbao. En Francia, la segunda ola de calor en 20 días ha dejado el país al borde de la parálisis, y hasta las ciudades alemanas han tenido que renunciar al uso de su vehículo estrella –la bici— y se abrasan en unas casas que están mejor preparadas para el frío que para el bochorno. El calor se desplaza ahora hacia el Este y allí tendrá efectos parecidos en los próximos días.. Seguir leyendo
Las temperaturas extremas, como las actuales en Europa, son más numerosas e intensas debido al calentamiento de la atmósfera y los océanos
Los ingleses eran famosos por su capacidad para mantener largas conversaciones de ascensor sobre la meteorología local. El cambio climático ha logrado que todos los demás hablemos del tiempo también. Las olas de calor, como la que actualmente asfixia a España y al resto de Europa occidental, llegan cada vez antes, acaban cada vez más tarde y son más numerosas e intensas debido al calentamiento acelerado de la atmósfera y los océanos. En España no son solo los valles del Sur, como el del Guadalquivir que aloja a Sevilla y Córdoba, los que han sufrido unas temperaturas extremas incluso antes de que entrara el verano oficial, sino también ciudades tan poco acostumbradas al ardor climático como Bilbao. En Francia, la segunda ola de calor en 20 días ha dejado el país al borde de la parálisis, y hasta las ciudades alemanas han tenido que renunciar al uso de su vehículo estrella –la bici— y se abrasan en unas casas que están mejor preparadas para el frío que para el bochorno. El calor se desplaza ahora hacia el Este y allí tendrá efectos parecidos en los próximos días.. Seguir leyendo
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