Durante años, los ejércitos del mundo han buscado una forma sencilla y barata de defenderse de los drones. Estas pequeñas aeronaves no tripuladas, muchas veces baratas y fáciles de fabricar, se han convertido en una de las armas más influyentes de los conflictos modernos. Frente a ellas, los sistemas tradicionales (misiles o artillería) resultan costosos o poco prácticos. Ahora, una nueva tecnología intenta resolver ese problema con algo que parece salido de la ciencia ficción: un rifle que dispara luz.. La empresa estadounidense NUBURU ha presentado un arma láser portátil diseñada para neutralizar drones, un sistema que puede montarse directamente sobre un fusil y utilizarse como si fuera un visor avanzado. En lugar de disparar proyectiles, el dispositivo emite un haz de energía que interfiere con los sensores y sistemas ópticos de los drones, “cegándolos” y dejándolos incapaces de orientarse o identificar objetivos.. El sistema ha sido desarrollado por la filial tecnológica Lyocon y forma parte de una nueva generación de armas de energía dirigida, una categoría que utiliza rayos láser o microondas para inutilizar objetivos sin necesidad de explosivos. A diferencia de los grandes cañones láser que suelen montarse en vehículos o barcos, este sistema ha sido diseñado para ser ligero y portátil, de modo que un soldado pueda transportarlo y apuntarlo como si fuera un rifle convencional.. El dispositivo utiliza varios tipos de láser simultáneamente —verde, azul e infrarrojo— para interferir con diferentes sensores y cámaras utilizadas por los drones modernos. Su potencia óptica puede ajustarse aproximadamente entre 1 y 10 vatios, mientras que el sistema de control del haz permite concentrar la energía con precisión sobre un punto concreto del dron. Esto se consigue mediante tecnologías de colimación y control dinámico del haz, que mantienen la luz enfocada incluso cuando el objetivo se mueve.. El resultado no es necesariamente una explosión espectacular. En muchos casos el láser simplemente desorienta los sensores del dron o sobrecarga su sistema óptico, algo comparable a deslumbrar temporalmente una cámara con una linterna extremadamente potente. La aparición de este tipo de armas demuestra un cambio profundo en la guerra moderna. Por un lado es el testimonio evidente y fáctico del uso de drones pequeños y económicos y por otro la necesidad de encontrar una herramienta igual de barata para enfrentarse a ellos.. Un misil interceptor puede costar decenas o cientos de miles de dólares, mientras que muchos drones comerciales adaptados para uso militar cuestan apenas unos cientos. Esto ha creado lo que los expertos llaman una “asimetría económica”: destruir un dron puede costar mucho más que fabricarlo. Las armas láser ofrecen una posible solución porque cada disparo cuesta solo la energía eléctrica necesaria para generar el haz, lo que reduce enormemente el coste por interceptación. En este caso, el láser debe mantenerse enfocado durante varios segundos sobre el mismo punto del objetivo, concentrando suficiente energía para dañar su estructura o sus sensores.. Aunque el rifle láser todavía se encuentra en fases iniciales de prueba (no se sabe su peso, su batería, cómo se carga y cuánto tiempo puede disparar), su concepto apunta a un futuro en el que la defensa contra drones podría ser mucho más portátil. En lugar de depender de grandes sistemas de defensa aérea, los soldados podrían contar con dispositivos individuales capaces de neutralizar amenazas pequeñas y cercanas.
Dispara tres tipos de láser que interfieren con sus sistemas ópticos y de orientación. Una alternativa mucho más económica contra la proliferación de vehículos no tripulados.
Durante años, los ejércitos del mundo han buscado una forma sencilla y barata de defenderse de los drones. Estas pequeñas aeronaves no tripuladas, muchas veces baratas y fáciles de fabricar, se han convertido en una de las armas más influyentes de los conflictos modernos. Frente a ellas, los sistemas tradicionales (misiles o artillería) resultan costosos o poco prácticos. Ahora, una nueva tecnología intenta resolver ese problema con algo que parece salido de la ciencia ficción: un rifle que dispara luz.. La empresa estadounidense NUBURU ha presentado un arma láser portátil diseñada para neutralizar drones, un sistema que puede montarse directamente sobre un fusil y utilizarse como si fuera un visor avanzado. En lugar de disparar proyectiles, el dispositivo emite un haz de energía que interfiere con los sensores y sistemas ópticos de los drones, “cegándolos” y dejándolos incapaces de orientarse o identificar objetivos.. El sistema ha sido desarrollado por la filial tecnológica Lyocon y forma parte de una nueva generación de armas de energía dirigida, una categoría que utiliza rayos láser o microondas para inutilizar objetivos sin necesidad de explosivos. A diferencia de los grandes cañones láser que suelen montarse en vehículos o barcos, este sistema ha sido diseñado para ser ligero y portátil, de modo que un soldado pueda transportarlo y apuntarlo como si fuera un rifle convencional.. El dispositivo utiliza varios tipos de láser simultáneamente —verde, azul e infrarrojo— para interferir con diferentes sensores y cámaras utilizadas por los drones modernos. Su potencia óptica puede ajustarse aproximadamente entre 1 y 10 vatios, mientras que el sistema de control del haz permite concentrar la energía con precisión sobre un punto concreto del dron. Esto se consigue mediante tecnologías de colimación y control dinámico del haz, que mantienen la luz enfocada incluso cuando el objetivo se mueve.. El resultado no es necesariamente una explosión espectacular. En muchos casos el láser simplemente desorienta los sensores del dron o sobrecarga su sistema óptico, algo comparable a deslumbrar temporalmente una cámara con una linterna extremadamente potente. La aparición de este tipo de armas demuestra un cambio profundo en la guerra moderna. Por un lado es el testimonio evidente y fáctico del uso de drones pequeños y económicos y por otro la necesidad de encontrar una herramienta igual de barata para enfrentarse a ellos.. Un misil interceptor puede costar decenas o cientos de miles de dólares, mientras que muchos drones comerciales adaptados para uso militar cuestan apenas unos cientos. Esto ha creado lo que los expertos llaman una “asimetría económica”: destruir un dron puede costar mucho más que fabricarlo. Las armas láser ofrecen una posible solución porque cada disparo cuesta solo la energía eléctrica necesaria para generar el haz, lo que reduce enormemente el coste por interceptación. En este caso, el láser debe mantenerse enfocado durante varios segundos sobre el mismo punto del objetivo, concentrando suficiente energía para dañar su estructura o sus sensores.. Aunque el rifle láser todavía se encuentra en fases iniciales de prueba (no se sabe su peso, su batería, cómo se carga y cuánto tiempo puede disparar), su concepto apunta a un futuro en el que la defensa contra drones podría ser mucho más portátil. En lugar de depender de grandes sistemas de defensa aérea, los soldados podrían contar con dispositivos individuales capaces de neutralizar amenazas pequeñas y cercanas.
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