Los últimos datos del Centra dejan claro que el PP puede revalidar la mayoría absoluta si en los últimos días aprieta el acelerador. Van muy cerca, aunque ahora se habla de mayorías suficientes e incluso cariñosas, términos que demuestran que la invención y la imaginación no se agotan después de años en el poder. Sería lógico esperar un desgaste mayor tras dos legislaturas populares, pero las aritméticas señalan que la marca de la derecha-moderada se conserva casi intacta o incluso mejorada, una vez que el candidato se aleja del partido, de los dictados de Génova y del estilo Ayuso.. Si comparan, Pedro Sánchez, prácticamente, lleva gobernando España el mismo tiempo, pero aupado con partidos teóricamente de izquierdas para desesperación de la oposición conservadora, que no le dobla la muñeca. Es así, pero sin embargo sus registros en Andalucía son paupérrimos en términos de partido. No sólo María Jesús Montero, después de ser la supermujer de España, va a reventar los malos resultados del requeteperdedor Juan Espadas, sino que ahondará en una crisis sin precedentes en la izquierda andaluza. Qué ha sucedido para que Moreno, que logró el peor registro de la historia del PP-A, barra así en una tercera cita electoral. No es una incógnita fácil de responder, pero sí es sobrecogedor que exista una desafección tan grande entre los andaluces como se demostró esta semana en el flojísimo mitin de la candidata socialista en Rota o en las visitas de tapadillo de personajes como la exministra Ione Belarra. Es evidente que el discurso de la supuesta progresía lo dinamitaron la dura realidad y una casta que se alejó de la famélica legión, pero estas previsiones, incluidos los experimentos nacional-marxista, llevan al estupor.. Contamos estos días cómo el Plan Montero se contradice cuando habla de financiación, cómo la agenda de la candidata es casi inexistente y cómo tratan de no darle mucha cancha porque resta. En el PSOE andaluz ya esperan el día después con verdadera pena, con lástima y pensando en un futuro lejos del Gobierno de la Junta. Un logro para Sánchez, a fin de cuentas, que tendrá otra bandera de la fachosfera que agitar y un cadáver político más sobre la mesa para desarrollar su canibalismo político.
«Qué ha sucedido para que Moreno, que logró el peor registro de la historia del PP-A, barra así en una tercera cita electoral»
Los últimos datos del Centra dejan claro que el PP puede revalidar la mayoría absoluta si en los últimos días aprieta el acelerador. Van muy cerca, aunque ahora se habla de mayorías suficientes e incluso cariñosas, términos que demuestran que la invención y la imaginación no se agotan después de años en el poder. Sería lógico esperar un desgaste mayor tras dos legislaturas populares, pero las aritméticas señalan que la marca de la derecha-moderada se conserva casi intacta o incluso mejorada, una vez que el candidato se aleja del partido, de los dictados de Génova y del estilo Ayuso.. Si comparan, Pedro Sánchez, prácticamente, lleva gobernando España el mismo tiempo, pero aupado con partidos teóricamente de izquierdas para desesperación de la oposición conservadora, que no le dobla la muñeca. Es así, pero sin embargo sus registros en Andalucía son paupérrimos en términos de partido. No sólo María Jesús Montero, después de ser la supermujer de España, va a reventar los malos resultados del requeteperdedor Juan Espadas, sino que ahondará en una crisis sin precedentes en la izquierda andaluza. Qué ha sucedido para que Moreno, que logró el peor registro de la historia del PP-A, barra así en una tercera cita electoral. No es una incógnita fácil de responder, pero sí es sobrecogedor que exista una desafección tan grande entre los andaluces como se demostró esta semana en el flojísimo mitin de la candidata socialista en Rota o en las visitas de tapadillo de personajes como la exministra Ione Belarra. Es evidente que el discurso de la supuesta progresía lo dinamitaron la dura realidad y una casta que se alejó de la famélica legión, pero estas previsiones, incluidos los experimentos nacional-marxista, llevan al estupor.. Contamos estos días cómo el Plan Montero se contradice cuando habla de financiación, cómo la agenda de la candidata es casi inexistente y cómo tratan de no darle mucha cancha porque resta. En el PSOE andaluz ya esperan el día después con verdadera pena, con lástima y pensando en un futuro lejos del Gobierno de la Junta. Un logro para Sánchez, a fin de cuentas, que tendrá otra bandera de la fachosfera que agitar y un cadáver político más sobre la mesa para desarrollar su canibalismo político.
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